Publicado en Educación, Maternidad y crianza

Cesto de los tesoros: cómo estimular el aprendizaje de tu bebé

El cesto de los tesoros es una propuesta de juego a partir de los 6-8 meses que se engloba dentro de lo que se denominan juegos heurísticos, es decir, actividades que estimulan el descubrimiento y la experimentación con diferentes materiales.

No hay una edad límite para disfrutar de esta actividad, pero a medida que el pequeño/a se vuelve más autónomo y puede desplazarse libremente por el espacio, le interesará explorar por sí mismo el mundo que le rodea, sin necesidad de que nosotros se lo presentemos a través de este tipo de juegos.

Con el cesto de los tesoros se pone al alcance del bebé una cesta con objetos de la vida cotidiana dentro, fabricados con materiales naturales. El cesto ha de ser asimismo de un material natural: mimbre, ganchillo, rafia, tela, etc. No debe ser muy profundo, para que el menor alcance fácilmente los objetos de su interior. Realmente vale casi cualquier objeto de los que se suelen tener en casa o se encuentran en la naturaleza, pero hemos de tener en cuenta que el niño/a los tocará, explorará, chupará o golpeará, por lo que no deben presentar aristas, ser demasiados pequeños o resultar peligrosos.

Los objetos que puede contener el cesto son muy diversos. Vamos a agruparlos por materiales:

  • Madera: cucharones, peines de cerdas suaves, brochas, pinceles, morteros, pinzas de la ropa, arandelas para cortinas, huevos de costura, maracas, cucharas de miel, pelota Pickler, etc.
  • Metal: cucharas, tapas, flaneras, juegos de llaves, coladores, botes, batidores de huevos, moldes para pasteles o tartas, cajitas de latón, etc.
  • Tejido: telas naturales, fieltro, toallas pequeñas, pelotas de tenis, muñecas de trapo, manoplas, pelotas de tela, lazos de raso, pañuelos de seda, ovillos de lana, pompones, etc.
  • Orgánicos: piedras, conchas marinas, esponjas, piñas, hojas secas, cáscaras de cocos, tapones de corcho, frutas, etc.

De todos los materiales citados anteriormente yo eliminaría, dependiendo de las características del niño/a en cuestión, aquellos que pudiera tragarse, romper, partir o mordisquear en trozos más pequeños y que puedan resultar peligrosos. Más adelante, a medida que el menor crezca, se pueden ir añadiendo, aunque nunca se debe descuidar la vigilancia por parte de un adulto.

Mientras el pequeño juega, el adulto debe estar cerca vigilando pero sin intervenir, actuando de mero espectador y supervisor.

A medida que el niño/a se va haciendo mayor, su forma de relacionarse con los objetos se va volviendo más compleja, realizando pequeños experimentos de causa-efecto o pudiendo realizar pequeñas agrupaciones o seriaciones atendiendo a algún criterio, etc.

Entre las destrezas o habilidades que se pueden desarrollar con el cesto de los tesoros se encuentran: observación, investigación, autonomía, motricidad fina, coordinación óculo-manual, lógica, concentración, interiorización de conceptos relacionados con el color, la capacidad, el volumen, la cantidad, etc.

Cesto de los tesoros
Cesto de los tesoros

ALGUNAS RECOMENDACIONES MÁS

  1. Antes de poner el cesto de los tesoros al alcance del bebé, se deben retirar de alrededor otros objetos que puedan atraer su atención y desviarla del propio juego.
  2. Se pueden confeccionar diferentes cestas temáticas por tipos de materiales.
  3. La cantidad de objetos por cesto puede ser muy variada, pero al menos debe contener unas 30 a 40 unidades.
  4. Podemos ir variando los objetos a medida que el pequeño pierde el interés por ellos y también ampliar el abanico de materiales según el niño/a va creciendo.
  5. Debemos limpiar con cierta asiduidad los materiales que componen el cesto. Además de llevárselos frecuentemente a la boca, hay que tener en cuenta que estos objetos van a estar la mayor parte del tiempo en el suelo.
  6. Es importante recordar que este es un juego muy atrayente y divertido para el pequeño/a, pero no el único, por lo que se debe combinar con otro tipo de juegos y juguetes que estimulen al niño/a.
  7. A partir del año y medio aproximadamente es muy posible que el menor pierda interés por el cesto de los tesoros. Es el momento de que este juego evolucione para dar paso a otro tipo de juego algo más elaborado. Hablamos de lo que en las escuelas infantiles se denomina “juego heurístico” aunque, como comenté más arriba, el cesto de los tesoros sería un tipo de juego heurístico, el más básico, por así decirlo.

Si no contáis con tiempo o ganas para hacerlo, siempre podéis comprar un cesto de los tesoros. Pero debéis tener en cuenta que os saldrá mucho más caro que fabricarlo vosotros mismos y siempre estaréis más tranquilos si elegís vuestros propios materiales. No obstante, hoy día son muchas las pequeñas empresas que se dedican a la confección de este tipo de cestos y los hay muy completos y vistosos. Pero tened cuidado y revisad bien qué tipo de objetos incluye.

¿Os animáis a crear un cesto de los tesoros para vuestro peque, un familiar o una amiga embarazada? ¡Contadme vuestra experiencia! Si necesitáis ayuda, no dudéis en preguntarme.

Dos bebés jugando con el cesto de los tesoros
Dos bebés jugando con un cesto de los tesoros

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Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

Madrid

contacta@mamaevapsicopedagoga.com

Publicado en Maternidad y crianza, Psicología, Psicopedagogía

Empatía y ecpatía, los dos pesos de la misma balanza. Cómo educar en emociones y límites

La EMPATÍA se conoce como la capacidad de ponerse en el lugar de otro, de comprender cómo se siente. Esto no implica necesariamente que compartamos la interpretación de la realidad del otro individuo, ni sus pensamientos o emociones, pero sí que somos capaces de comprenderlos y sintonizar de alguna manera con ellos.

La empatía es fundamental para relacionarnos correctamente con los demás, por eso es primordial fomentarla, sin forzar, desde edades tempranas.

Los sujetos que no son capaces de desarrollarla, claramente tendrán problemas relacionales más o menos graves. El mayor exponente de falta de empatía son los psicópatas, aunque no hace falta serlo para mostrar poca capacidad empática.

La educación emocionalmente inteligente enseña al niño/a a tolerar la frustración y a comprender y aceptar que los demás también tienen necesidades y derechos.

Elsa Punset

Para poder desarrollar una adecuada empatía es necesario poseer una ajustada conciencia de uno mismo y un buen autoconocimiento. Si somos capaces de analizar qué pensamientos, sentimientos y emociones nos genera un acontecimiento, nos resultará más fácil aplicar estos conocimientos para conectar con los demás.

Existen diferentes tipos de empatía:

  • EMPATÍA EMOCIONAL. Es la capacidad de compartir los sentimientos de otra persona. Si por ejemplo la otra persona está triste, nosotros nos ponemos tristes.
  • EMPATÍA COGNITIVA. Es la capacidad de comprender cómo piensa o cómo siente otra persona.
  • EMPATÍA COMPASIVA. Es la capacidad de sentir el sufrimiento del otro, pero va más allá que las anteriores, llevándonos a tomar medidas para ayudar.
Consuelo y empatía suelen ir de la mano
Consuelo y empatía suelen ir de la mano

Al igual que es importante fomentar la empatía en los menores, también lo es frenar las consecuencias negativas que puede acarrear una empatía muy desarrollada, especialmente en los niños/as más sensibles o con mucha intuición. (Para leer más sobre este tema puedes consultar el artículo Niños/as con sexto sentido.)

La ECPATÍA es una estrategia de autoprotección ante las consecuencias de la fatiga por compasión. Es un proceso consciente mediante el cual nos separamos de los sentimientos y circunstancias de quien sufre para no agotarnos emocionalmente y poder así ayudarle mejor. No hay que confundirla con la indiferencia o la falta de empatía. Claramente son cosas muy distintas.

Si el grado de implicación de una persona que se dispone en actitud empática con otra no es correcto, se corre el riesgo de caer en lo que se llama la trampa del mesías: amar y ayudar a los demás olvidándose de amar y ayudarse a sí mismo.

Carmen Berry

Una cosa es ser empático y ser capaz de ponernos en el lugar del otro y otra muy distinta es instalarnos en el lugar del otro. En este segundo caso ponemos las necesidades de la otra persona por delante de las nuestras. Esto provoca un descuido absoluto de nuestro propio ser que, a la larga, puede traer consecuencias negativas para nosotros: sentimientos de confusión, ansiedad, depresión…

Ahora que sabemos la importancia que tienen tanto la empatía como la ecpatía para el desarrollo emocional de nuestros menores, vamos a ver cómo podemos fomentar ambas capacidades.

¿Cómo fomentar la empatía en los niños/as?

  1. Presta atención a tus hijos/as, dedícales tiempo de calidad, juega con ellos, escúchales, obsérvales, estate atento a sus emociones y sentimientos y nunca les juzgues por ellos. Da valor a todas las emociones que tus hijos/as sientan y ayúdales a canalizarlas. (Para profundizar en este tema puedes consultar el artículo del blog Autoestima y seguridad en los niños/as. Elementos clave para un desarrollo sano.)
  2. Fomenta el diálogo y la escucha activa, las conversaciones y las charlas sobre todo tipo de temas, desde los más triviales a los más profundos. Ahondad en los sentimientos, las emociones y qué las provocan.
  3. Sé cariñoso, amable y regala muestras de amor en casa. El amor recibido y percibido deja una profunda huella positiva de por vida. (Ver más sobre este tema en el artículo del blog Besos y abrazos.)
  4. Enséñales a esperar su turno, a comprender que deben estar fuera de algunas conversaciones o asuntos que no les incumben. Es importante que los niños/as aprendan que no son el ombligo del mundo.
  5. Edúcales en el respeto y el buen trato a los demás. Haz que se preocupen por otras personas, por su hermano/a que está triste, por ejemplo, por la abuela enferma, o por otro niño/a en el parque al que le ha ocurrido algo malo.
  6. Predica con el ejemplo. Sé respetuoso y empático con las personas que os rodean, preocúpate por ellas, por sus asuntos y sus problemas. Si tú no la practicas, no puedes pretender que tus hijos/as sí lo hagan.
Para poder desarrollar una adecuada empatía es necesario poseer una ajustada conciencia de uno mismo y un buen autoconocimiento
Para poder desarrollar una adecuada empatía es necesario poseer una ajustada conciencia de uno mismo y un buen autoconocimiento

¿Cómo contribuir al desarrollo de la ecpatía en la infancia?

  1. Potencia en tus hijos/as la responsabilidad, especialmente la responsabilidad sobre sí  mismos. La responsabilidad es un principio fundamental del desapego. Los menores deben aprender a no depender de nadie para ser felices. Esta es una enseñanza fundamental para el resto de su vida. Somos los máximos responsables de nuestra felicidad, lo que no hagamos por nosotros, nadie más lo hará. Por tanto, nuestro bienestar depende únicamente de nosotros.
  2. En estrecha relación con el punto anterior, fomenta en los niños/as el locus de control interno. (Explicado en el artículo del blog Locus de control, efecto Pigmalión e indefensión aprendida. Qué son y cómo están relacionados.)
  3. Enseña a los menores a ser asertivos. Esto significa que sean capaces de hacer valer sus necesidades o derechos y exponer su punto de vista sin ofender ni agraviar a los demás. Un ejercicio muy práctico en este sentido es aprender a pensar y reflexionar detenidamente antes de emitir cualquier mensaje.
  4. Promueve el pensamiento crítico en tus hijos/as. (Ver más sobre esto en el artículo del blog Pensamiento crítico. Cómo fomentarlo en los niños/as.)
  5. Ayuda a los pequeños/as a ser conscientes, verbalizar y dar valor a sus emociones, tanto las positivas como las negativas. Una vez localizadas las emociones negativas, hablad sobre ellas, sobré qué las ha podido provocar y qué actividades o cosas podéis hacer para evitarlas o cambiarlas. Y, por último, ayúdales a ponerlas en práctica.
  6. Cultiva el buen humor en casa, las sonrisas y la gratitud. Estas actitudes generan que los demás se sientan mejor y que puedan contagiar sus emociones a los demás.
  7. Fomenta la práctica de ejercicio o deporte en tus hijos/as. Cuando se realiza ejercicio físico se generan endorfinas, dopamina y serotonina, que contribuyen a la sensación de bienestar y buen ánimo.
  8. Procura que os rodeéis de personas positivas y que transmiten emociones positivas e intentad evitar a las personas negativas y malhumoradas. No me refiero a que tengáis que huir de la realidad y las desgracias ajenas. Si un familiar o amigo está pasando por un mal momento, acompañadle y escuchadle, es un magnífico momento para practicar la empatía. Me refiero a esas personas que pase lo que pase, ocurra lo que ocurra a su alrededor, haya motivos reales o no, siempre están de mal humor y desprendiendo energía negativa a su alrededor. Personas tóxicas, al fin y al cabo. Seguro que sabes a quiénes me refiero, todos conocemos a alguien así.

¿Conocíais la ecpatía? ¿Soléis ponerla en práctica o por el contrario soléis involucraros tanto en los problemas ajenos que acabáis agotados emocionalmente? ¿Y la empatía? Recordad que tan importante es poner en práctica una como la otra.

¿Crees que sufres o has sufrido una relación de abuso emocional pero no lo sabes con seguridad? Puedes aclarar tus dudas accediendo al Cuestionario de 25 preguntas para descubrir si estás en una relación con una persona abusiva¡Estás a unos pocos minutos de saber si esa relación te está dañando significativamente y poder empezar a tomar acción para sanar!

https://www.psicoglobal.com/blog/empatia-desarrollo

https://psicologiaymente.com/social/tipos-de-empatia

https://lamenteesmaravillosa.com/que-es-la-ecpatia/

https://www.psonrie.com/noticias-psicologia/que-es-la-ecpatia

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Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

Madrid

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