Publicado en Educación, Maternidad y crianza, Psicopedagogía

El poder del juego y los juguetes

¿QUÉ ES EL JUEGO?

EL JUEGO es una actividad casi instintiva. Desde los primeros meses de vida el bebé juega con sus manos, las mira y aprende poco a poco lo que puede hacer con ellas. El juego también permite al pequeño o pequeña incorporarse al ambiente que le rodea: es un medio para relacionarse con los demás y entender las normas de la sociedad a la que pertenece. Además, es necesario para su correcta maduración y desarrollo.

Un niño o niña que juega es un menor sano y feliz. De hecho, cuando un niño o niña permanece demasiado tiempo inactivo y no muestra ganas de jugar, hay que contemplar la posibilidad de que algo no va bien.

El juego no solo es una actividad de diversión y ocio. Tiene muchas más implicaciones:

La transmisión de valores y normas de comportamiento.

La dimensión educativa.

El desarrollo de la capacidad simbólica, que permite a su vez el desarrollo de la capacidad de resolver conflictos y del pensamiento lógico y conceptual.

La formación de la personalidad y las habilidades sociales.

El conocimiento de sus posibilidades y sus limitaciones, que ayuda al menor a madurar.

Leo jugando con agua

Un niño o niña que juega es un menor sano y feliz. De hecho, cuando un niño o niña permanece demasiado tiempo inactivo y no muestra ganas de jugar, hay que contemplar la posibilidad de que algo no va bien.

La actitud de los padres ante el juego debe ser flexible. Hay que darle la importancia que tiene y dedicarle todos los días su tiempo, mayor cuanto menor es el niño o niña. Ha de ser una actividad placentera y, aunque esto no es incompatible con poner reglas (lo más adecuado es dejar que el niño/a elija el juego y respetar las normas que imponga), es más provechoso el juego libre. Según su edad y sus características personales, el pequeño/a establecerá preferencias por unos juegos u otros.

Debemos alentar a nuestro hijo o hija a que aprenda a jugar solo, pero conviene encontrar el equilibrio entre el tiempo de juego en soledad y el compartido con los padres, puesto que los niños y niñas que juegan con sus padres desarrollan más su creatividad y su autoestima.

Bruno y Leo haciendo una torre con sus crayones

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL JUEGO?

– Es la principal forma de comunicación del menor.

– Aporta al niño o la niña las primeras experiencias perceptivas que influyen en el desarrollo de los sentidos de la vista, el tacto y el oído.

– Enseña a coordinar los distintos movimientos de las partes del cuerpo para conseguir un objetivo.

– Ayuda al niño o niña a focalizar su atención y su concentración.

– Potencia su autonomía.

– Facilita la aparición y el progreso de actividades físicas y destrezas motoras como, agarrar, lanzar, balancearse, trepar, guardar el equilibrio, saltar…

– Es decisivo en la evolución del lenguaje.

Bruno en el parque con sus juguetes

– Ayuda a descargar la agresividad y la tensión, por lo que es una actividad liberadora.

– Es también una actividad en gran medida social. A través del juego el niño o niña aprende a cooperar, compartir, negociar, asumir reglar, esperar el turno, tolerar, competir, respetar, ganar, perder…

– Permite al menor conocer sus habilidades y limitaciones, es decir, facilita su autoconocimiento y su maduración.

– Pone de manifiesto preferencias e intereses que van a configurar la forma de ser del pequeño/a y su personalidad.

– Influye en el aprendizaje de la toma de decisiones y la resolución de conflictos.

– Es una forma de aprender los roles culturales, los valores, las normas sociales y las relaciones con el mundo de los adultos.

Leo eligiendo sus juguetes

La sobreestimulación, lejos de lo que pueda parecer, produce aburrimiento (…)

LA ELECCIÓN DE LOS JUGUETES

Antes de comprar un juguete es importante tener en cuenta lo siguiente:

– La edad exacta del niño o la niña, su desarrollo evolutivo y sus preferencias son factores fundamentales.

– Hay que respetar los gustos cada niño/a. Los gustos de los niños y niñas no son los gustos de los adultos. Hay que ofrecerle al pequeño/a la oportunidad de que elija los juguetes que más le atraen. No debemos privar a un menor de un juguete que le gusta y que demanda y aún menos decirle que ese juguete es “de pequeños”, “de niños” o “de niñas”. Asimismo, no debemos obligarle o presionarle para que juegue con un juguete que no le llama la atención, bien porque no está preparado para jugar con él, aunque otros niños/as de su edad sí lo hagan, o bien porque no le gusta. Por otro lado, es inútil que intentéis convencer a vuestro hijo/a de lo feo que es ese “monstruo transformable”.

Si el juguete que desea aún es peligroso para su edad o cuesta más de lo que podéis gastar, hay motivos para no comprarlo pero, aún así, debéis procurar complacerle con una alternativa apropiada.

– Debemos tener en cuenta la seguridad y calidad del juguete, así como orientarnos con la edad recomendada por el fabricante, aunque en ocasiones nos encontramos con niños/as que sienten curiosidad por juguetes de niños/as algo mayores que ellos y otros que prefieren jugar con juguetes para niños/as más pequeños y no pasa absolutamente nada. Lo importante es que jueguen y disfruten haciéndolo. También es importante considerar aspectos como dónde se han fabricado los juguetes, los sellos de calidad…

Primos jugando en el jardín

– No se debe saturar al pequeño/a de juguetes: jugará con ellos un rato y luego no les hará ni caso. La sobreestimulación, lejos de lo que pueda parecer, produce aburrimiento, ya que el pequeño/a se bloquea y acaba siendo incapaz de prestar atención a ningún juguete en concreto. (Para completar información a este respecto os invito a que leáis mi artículo para Guiainfantil sobre Organizar la rotación de juguetes de los niños para que no se aburran.) En este sentido, más vale calidad en los materiales que pongamos al alcance de nuestros hijos e hijas que cantidad.

– Se debe ofrecer al niño o niña, y esto es importantísimo, la posibilidad de utilizar cualquier juguete sin dejarnos influir por los estereotipos sexistas propios de los adultos, que no de los menores. ¿Qué hay de malo en que un niño juegue con una cocinita, si ve cocinar a papá y a mamá? ¿O que cuide a un bebé si mamá y papá le cuidan a él? ¿O que barra y friegue con sus juguetes si ve a los adultos hacerlo? O, por el contrario, ¿qué hay de extraño en que una niña juegue con coches si las mujeres y los hombres conducen? ¿O por qué no va a jugar al fútbol si le da la gana? Por favor, estamos en el siglo XXI, seamos consecuentes y sensatos. No perpetuemos estereotipos obsoletos, peligrosos y dañinos. Nuestros hijos/as se forman principalmente a través de nuestras enseñanzas y nuestro ejemplo.

– También es importante tener en cuenta la relación calidad-precio. Los juguetes más caros no son necesariamente los más divertidos ni los más educativos. Hay que centrarse más en las necesidades del niño/a, los aprendizajes y los ámbitos de desarrollo que queremos potenciar.

– Hay que tomar en consideración si la finalidad del juguete es para jugar de manera individual o grupal.

Leo y Bruno jugando

PROPUESTAS E IDEAS DE JUGUETES POR EDADES

A continuación expondré unos listados de juguetes para niños/as de 0 a 1, 1 a 2 y 2 a 3 años, ya que a estas edades los menores no suelen “pedir” juguetes, y a los padres, sobre todo a los primerizos, se les puede hacer complicada la elección de los mismos. Hoy día la oferta es tan amplia que a veces sin una guía o unas pautas puede resultar difícil saber cuáles son los juguetes que más pueden ayudar al menor. Así que al lado de cada tipo de juguete os cuento qué área de desarrollo potencia cada uno de ellos.

Aunque como digo, los niños y niñas a estas edades no “piden” juguetes, sí que a partir del año o año y medio empiezan a mostrar sus gustos, sus preferencias y pueden llegar a demandar cierto tipo de juguetes, por lo que debemos aprender a “escucharles”.

JUGUETES PARA BEBÉS DE 0 A 1 AÑOS

Juguetes para bebés I
Leo de bebé en su mantita sensorial-gimnasio
Juguetes para bebés II
Juguetes para bebés III
Bruno en jardín con el tobogán

JUGUETES PARA NIÑOS Y NIÑAS DE 1 A 2 AÑOS

Juguetes para niños y niñas de 1 a 2 años I
Juguetes para niños y niñas de 1 a 2 años II
Juguetes para niños y niñas de 1 a 2 años III
Juguetes para niños y niñas de 1 a 2 años IV
Juguetes para niños y niñas de 1 a 2 años V
Juguetes para niños y niñas de 1 a 2 años VI

Hay que tener en cuenta que, con la intervención y la ayuda por parte del adulto, muchos de estos juguetes pueden trabajar también vocabulario variado y conceptos como los tamaños, los colores, las formas, la cantidades… Nociones musicales o de respeto por los materiales, etc.

Bruno y su moto

JUGUETES PARA NIÑOS Y NIÑAS DE 2 A 3 AÑOS

Juguetes para niños y niñas de 2 a 3 años I
Juguetes para niños y niñas de 2 a 3 años II
Juguetes para niños y niñas de 2 a 3 años III
Juguetes para niños y niñas de 2 a 3 años IV
Juguetes para niños y niñas de 2 a 3 años V
Juguetes para niños y niñas de 2 a 3 años VI

Como comentaba más arriba, hay pequeños/as de estas edades que tienen juguetes para niños y niñas algo mayores y les encantan, les sacan partido… Pero, en términos generales, estos son los juguetes más destacados para 2-3 años. Hay muchísimos otros, seguro que tenéis algunos en casa o en mente y no olvidemos que incluso de aquellos que parecen meramente lúdicos se pueden sacar beneficios para el desarrollo del menor. Por poner un ejemplo, una piscina de bolas sirve también para mejorar la socialización, la motricidad fina (coger bolas), el control corporal (lanzar bolas), el equilibrio (caminar sobre el suelo lleno de bolas sin tropezarse) y la motricidad gruesa en general (zambullirse, arrastrarse, hacer la croqueta…)

Leo paseando a su muñeca con el carrito

Seguro que recordáis con especial cariño algún juguete de vuestra niñez, ¿os habéis parado a pensar por qué? Quizá eso os dé muchas claves de lo que deseáis para vuestro hijo o hija.

Si os parecido interesante este arículo, por favor, ayudadme a crecer. ¡Segidme en mis redes sociales! También podéis dejarme un comentario o hacerme alguna petición de tema sobre el que escribir. ¡Me encantará ayudaros!

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

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Cesto de los tesoros

El cesto de los tesoros es una propuesta de juego a partir de los 6-8 meses que se engloba dentro de lo que se denominan juegos heurísticos, es decir, actividades que estimulan el descubrimiento y la experimentación con diferentes materiales.

No hay una edad límite para disfrutar de esta actividad, pero a medida que el pequeño/a se vuelve más autónomo y puede desplazarse libremente por el espacio, le interesará explorar por sí mismo el mundo que le rodea, sin necesidad de que nosotros se lo presentemos a través de este tipo de juegos.

Con el cesto de los tesoros se pone al alcance del bebé una cesta con objetos de la vida cotidiana dentro, fabricados con materiales naturales. El cesto ha de ser asimismo de un material natural: mimbre, ganchillo, rafia, tela, etc. No debe ser muy profundo, para que el menor alcance fácilmente los objetos de su interior. Realmente vale casi cualquier objeto de los que se suelen tener en casa o se encuentran en la naturaleza, pero hemos de tener en cuenta que el niño/a los tocará, explorará, chupará o golpeará, por lo que no deben presentar aristas, ser demasiados pequeños o resultar peligrosos.

Los objetos que puede contener el cesto son muy diversos. Vamos a agruparlos por materiales:

  • Madera: cucharones, peines de cerdas suaves, brochas, pinceles, morteros, pinzas de la ropa, arandelas para cortinas, huevos de costura, maracas, cucharas de miel, pelota Pickler, etc.
  • Metal: cucharas, tapas, flaneras, juegos de llaves, coladores, botes, batidores de huevos, moldes para pasteles o tartas, cajitas de latón, etc.
  • Tejido: telas naturales, fieltro, toallas pequeñas, pelotas de tenis, muñecas de trapo, manoplas, pelotas de tela, lazos de raso, pañuelos de seda, ovillos de lana, pompones, etc.
  • Orgánicos: piedras, conchas marinas, esponjas, piñas, hojas secas, cáscaras de cocos, tapones de corcho, frutas, etc.

De todos los materiales citados anteriormente yo eliminaría, dependiendo de las características del niño/a en cuestión, aquellos que pudiera tragarse, romper, partir o mordisquear en trozos más pequeños y que puedan resultar peligrosos. Más adelante, a medida que el menor crezca, se pueden ir añadiendo, aunque nunca se debe descuidar la vigilancia por parte de un adulto.

Mientras el pequeño juega, el adulto debe estar cerca vigilando pero sin intervenir, actuando de mero espectador y supervisor.

A medida que el niño/a se va haciendo mayor, su forma de relacionarse con los objetos se va volviendo más compleja, realizando pequeños experimentos de causa-efecto o pudiendo realizar pequeñas agrupaciones o seriaciones atendiendo a algún criterio, etc.

Entre las destrezas o habilidades que se pueden desarrollar con el cesto de los tesoros se encuentran: observación, investigación, autonomía, motricidad fina, coordinación óculo-manual, lógica, concentración, interiorización de conceptos relacionados con el color, la capacidad, el volumen, la cantidad, etc.

Cesto de los tesoros

ALGUNAS RECOMENDACIONES MÁS

  1. Antes de poner el cesto de los tesoros al alcance del bebé, se deben retirar de alrededor otros objetos que puedan atraer su atención y desviarla del propio juego.
  2. Se pueden confeccionar diferentes cestas temáticas por tipos de materiales.
  3. La cantidad de objetos por cesto puede ser muy variada, pero al menos debe contener unas 30 a 40 unidades.
  4. Podemos ir variando los objetos a medida que el pequeño pierde el interés por ellos y también ampliar el abanico de materiales según el niño/a va creciendo.
  5. Debemos limpiar con cierta asiduidad los materiales que componen el cesto. Además de llevárselos frecuentemente a la boca, hay que tener en cuenta que estos objetos van a estar la mayor parte del tiempo en el suelo.
  6. Es importante recordar que este es un juego muy atrayente y divertido para el pequeño/a, pero no el único, por lo que se debe combinar con otro tipo de juegos y juguetes que estimulen al niño/a.
  7. A partir del año y medio aproximadamente es muy posible que el menor pierda interés por el cesto de los tesoros. Es el momento de que este juego evolucione para dar paso a otro tipo de juego algo más elaborado. Hablamos de lo que en las escuelas infantiles se denomina “juego heurístico” aunque, como comenté más arriba, el cesto de los tesoros sería un tipo de juego heurístico, el más básico, por así decirlo.

Si no contáis con tiempo o ganas para hacerlo, siempre podéis comprar un cesto de los tesoros. Pero debéis tener en cuenta que os saldrá mucho más caro que fabricarlo vosotros mismos y siempre estaréis más tranquilos si elegís vuestros propios materiales. No obstante, hoy día son muchas las pequeñas empresas que se dedican a la confección de este tipo de cestos y los hay muy completos y vistosos. Pero tened cuidado y revisad bien qué tipo de objetos incluye.

¿Os animáis a crear un cesto de los tesoros para vuestro peque, un familiar o una amiga embarazada? ¡Contadme vuestra experiencia! Si necesitáis ayuda, no dudéis en preguntarme.

Algunos materiales para el cesto de los tesoros

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Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en Educación, Psicopedagogía

Funciones de la Psicopedagogía

Como ya he contado en otro artículo (¿Qué es un psicopedagogo/a y en qué te puede ayudar?), un psicopedagogo/a es un profesional que detecta, diagnostica y ayuda a resolver problemas, trastornos y dificultades relacionadas con el aprendizaje. Pero la labor del profesional de la psicopedagogía no se queda ahí y va más allá, desde la intervención directa hasta la prevención, pasando por la creación de pautas y herramientas de trabajo para potenciar el aprendizaje.

A continuación vamos a desgranar en estas diapositivas todas las funciones que tiene un psicopedagogo/a, para que os resulte más visual y sencillo. Allá vamos:

Funciones del psicopedagogo/a

Psicopedagogía es diagnóstico
Diagnóstico para guiar el trabajo educativo
Diagnóstico para detectar dificultades y encontrar sus causas
El diagnóstico precoz es esencial para diseñar un adecuado plan de intervención
Psicopedagogía es Intervención
Intervención para para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje
Intervención para potenciar diferentes habilidades
Psicopedagogía es Asesoramiento
Asesoramiento al personal educativo
Asesoramiento a las familias
Asesoramiento y orientación a los estudiantes
Psicopedagogía es Prevención
Prevención de dificultades o problemas de cualquier índole
Preneción a través del asesoramiento y las entrevistas, charlas, talleres, etc.
Prevención también en el ámbito socio-sanitario

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Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

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Mamá, papá, ¿qué es el amor?

Ya sea por la festividad de San Valentín, porque vean alguna escena de una película o porque hayan oído hablar a otras personas sobre ello, nuestros hijos/as en algún momento nos van a preguntar por el amor.


La mejor manera de enseñar a los menores qué es el amor es predicar con el ejemplo. Si los dos papás vivís juntos, no solo sirve tener actitudes cariñosas con los niños/as y sin embargo con el otro progenitor o tutor ser frío, distante o incluso desagradable, ya que los pequeños/as lo notarán.

Hacer cosas para que el otro se sienta bien (ya sea padre, hijo, hermano, pareja o mascota…), dar muestras de cariño, tener detalles, dedicar al otro tiempo de calidad, hacer cosas en armonía conjuntamente y por un objetivo común… Todo esto contribuye a que los menores sientan y perciban el amor. Y también fomentará que repitan esas conductas tanto ahora como en el futuro.


Además de ser su modelo de amor hay otras ideas que podemos poner en práctica para ayudar a nuestros pequeños/as a entender este sentimiento. Os las muestro a continuación:

Pautas para explicar a los menores qué es el amor I

No es necesario utilizar un lenguaje demasiado enrevesado, técnico ni ambiguo, basta con hablar desde nuestra realidad, nuestro punto de vista, compartir nuestros pensamientos y nuestras vivencias con un lenguaje adaptado a nuestros pequeños interlocutores, ya que no es lo mismo hablar de amor con un niño de cuatro años que con una niña de doce.

Pautas para explicar a los menores qué es el amor II

Como con todo, también en esto predicar con el ejemplo es la mejor enseñanza. Si nuestro hijo/a ve que nos quedamos toda la noche en vela cuidando de su hermano/a enfermo, si observa que nos preocupamos porque nuestra mascota come poco o porque ha tenido un accidente y todos los días dedicamos parte de nuestro tiempo a hacerle sus curas, o si nos vamos a buscar a un hermano/a, con el que estábamos peleados, para llevarle al médico porque hace unos días tiene un dolor en la espalda, estaremos transmitiendo indirectamente amor por todos nuestros seres queridos. Si nuestro hijo/a nos ha preguntado recientemente por el amor, podemos aprovechar para verbalizar todo esto, mostrándole la relación directa que el amor tiene con valores como el cuidado y la preocupación por los otros, el perdón, etc.

Pautas para explicar a los menores qué es el amor III

Transmitir a nuestros pequeños/as nuestro amor incondicional por ellos es clave para un desarrollo sano. Nuestros hijos/as han de saber que les amamos por encima de todo. Que nuestro amor no va a variar de intensidad o se va a desvanecer bajo ningún concepto, independientemente de que hagan cosas que no estén bien, no nos gusten o que nos hagan sentir mal. Debemos hacerles entender que una cosa es estar disgustados con ellos y otra muy distinta que nuestro amor sufra alguna variación. Esto que a priori puede resultar sencillo de comprender y de llevar a cabo, en muchas ocasiones no es así. ¿Cuántas veces hemos oído a un padre o madre decirle a su hijo/a “si no haces esto ya no te voy a querer” o expresiones similares? Debemos tratar de evitarlas a toda costa, pues lo único que provocan es confusión, temor, inestabilidad e incertidumbre. Cualquier cosa menos la seguridad que todo niño/a ha de sentir en el seno de su familia. Incluso cuando regañamos a un menor de corta edad, sobre todo si notamos que se pone triste o nervioso ante nuestro enfado, es conveniente decirle algo similar a esto: “yo te quiero muchísimo, pero esto que has hecho no está bien y no me gusta”.

Cuando las preguntas sobre el amor se vuelven más complejas

Dependiendo de la edad que tengan los niños/as, las preguntas sobre el amor se pueden complicar, ya me entendéis… Aquí entran todo tipo de interrogantes acerca de la vida en pareja, la separación de los padres, la reproducción, las relaciones sexuales… Lo más importante en estos casos es nunca mentirles, ni inventar historias ficticias como explicación alternativa. No hace falta entrar en muchos detalles, los niños/as no los necesitan ni los entenderían. Solo dar una explicación sencilla pero veraz, desde la tranquilidad, intentando transmitir naturalidad. Esto último es importante repetírnoslo porque, llegado el momento, cuando nos sorprenden con este tipo de preguntas incómodas se puede hacer difícil reflejar naturalidad.

Lo mejor es hacer como con las tiritas, que arrancarlas del tirón duele menos, pero nuevamente cuidando el lenguaje empleado y adaptándolo a la edad del niño/a en cuentión. Además que dar naturalidad a algo que en definitiva lo es, a la larga es más saludable tanto para nosotros como para nuestros hijos/as.

Pautas para explicar a los menores qué es el amor IV

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Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

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Locus de control, efecto Pigmalión e indefensión aprendida. Qué son y cómo están relacionados.

LOCUS DE CONTROL

El locus de control es un rasgo de personalidad que define a los individuos según la percepción que tienen sobre las causas de lo que les ocurre. O, dicho de otro modo, es la manera en que una persona percibe si el origen de su propio comportamiento depende de ella misma o de factores ajenos a ella.

Es decir, una persona con locus de control externo atribuye principalmente lo que pasa a su alrededor y cómo lo vive, lo siente o lo experimenta a la suerte, al azar, al destino, al karma, a Dios o a la voluntad de otras personas, pero nunca a sí misma. Por lo tanto, su actitud ante esas circunstancias será mayormente pasiva, pues entiende que no hay nada que ella pueda hacer para cambiar las cosas o para mejorar las emociones o sentimientos que esos hechos le producen. Mientras que una persona con locus de control interno pensará que lo que pasa a su alrededor y cómo lo vive, lo siente o lo experimenta depende en gran medida de sí misma, de cómo ella lo afronte, de sus capacidades, de las decisiones y de la actitud que tome ante esas circunstancias. De esta forma su actitud ante las cosas que le ocurren será mucho más activa.

Locus de control interno
Locus de control externo
Locus de control y ejemplo de interno y externo

El locus de control y la felicidad

Una persona con locus de control externo atribuirá la responsabilidad de su felicidad a factores externos: una buena noticia, tener pareja, que le toque la lotería… Del mismo modo culpará de su infelicidad al hecho de recibir una mala noticia, de no tener pareja o que le dejen, de no tener trabajo…  Teniendo esto en cuenta, es fácil darnos cuenta de que una persona con depresión posee un locus de control externo.

Una persona con locus de control interno atribuye su felicidad a sí mismo, independientemente de los acontecimientos que ocurran. No podemos negar que ciertas circunstancias y vivencias (ruptura o separación, fallecimiento de un familiar, problemas económicos graves, etc.) no ayudan a fomentar la felicidad, pero sí que está en nuestra mano afrontarlas de forma menos negativa, sin dejar de ser realistas y permitiéndonos el tiempo que sea necesario para el duelo, pero haciendo lo que esté en nuestra mano para mejorar o adaptarnos de forma apropiada a dichas situaciones.

Como se puede deducir de todo lo anteriormente expuesto, lo recomendable es que tengamos un locus de control interno en la mayoría de las ocasiones. Al tener la percepción de que los acontecimientos dependen en gran medida de nuestras propias acciones, actitudes y pensamientos, estaremos percibiendo asimismo que tenemos el control de nuestra vida.

EFECTO PIGMALIÓN

El efecto Pigmalión hace referencia a la influencia potencial que una persona puede ejercer sobre el rendimiento de otra. Tiene estrecha relación con la PROFECÍA AUTOCUMPLIDA, que es una predicción que incita a actuar de forma que dicha predicción se cumpla.

Efecto Pigmalión 1
Efecto Pigmalión 2

INDEFENSIÓN APRENDIDA

La indefensión aprendida hace referencia al comportamiento pasivo de una persona (o un animal) por sentir que es incapaz, que no puede hacer nada para cambiar su situación, tras haberlo intentado anteriormente y no haber obtenido el resultado deseado.

Ante este hecho la persona “aprende” que es inútil realizar cualquier esfuerzo, de modo que dejará de intentarlo. Esto genera, a su vez, un sentimiento de falta de control ante ciertas situaciones, ya que poseerá en ellas un locus de control externo. De tal manera considerará que lo que le ocurre y cómo lo afronta depende de factores ajenos a su persona, razón por la cual siente que no puede hacer nada para cambiarlo. La indefensión aprendida está estrechamente relacionada con la depresión, algunas formas de ansiedad y otros trastornos que correlacionan la percepción de ausencia de control sobre el resultado de una situación.

Ejemplos de indefensión aprendida

Ejemplo 1 de indefensión aprendida
Ejemplo 2 de indefensión aprendida

En este segundo caso al final se hará realidad la profecía autocumplida (efecto Pigmalión), ya que el niño/a llegará a creer que no es capaz.

Ejemplo 3 de indefensión aprendida

Pongamos que en este tercer ejemplo el profesor/a le ha estado diciendo al estudiante en reiteradas ocasiones que es un vago/a, que no sirve para estudiar, que va a fracasar… Al cabo del tiempo estas palabras, junto con la indefensión aprendida por el alumno/a, acaban confirmando el efecto Pigmalión.

QUÉ ES LOCUS DE CONTROL

¿QUÉ ES LA INDEFENSIÓN APRENDIDA?

¿QUÉ ES EL EFECTO PIGMALIÓN?

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Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

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Desarrollo moral. Niveles y etapas según Kohlberg

Todos tenemos unas opiniones e ideas sobre lo que está bien y lo que está mal. A medida que van creciendo, los niños/as también las tienen. Pero su concepto del bien o el mal va modificándose a medida que su perspectiva del mundo y su concepción de sí mismos y de los demás se va desarrollando.

El psicólogo estadounidense Lawrence Kohlberg (1927-1987), de la Universidad de Harvard y discípulo de Piaget, se interesó en estudiar la forma en que las personas razonan los problemas de tipo moral. De esta manera creó la teoría del desarrollo moral, que sigue vigente en la actualidad.

Según esta teoría existen 3 niveles de desarrollo moral, que explican las diferentes maneras de razonar que tiene un individuo a medida que va creciendo. Estos tres niveles se subdividen en dos etapas cada uno, es decir, en total hay 6 etapas de desarrollo. Pero, y he aquí lo realmente interesante, no todas las personas alcanzan todas las etapas. Es decir, hay adultos cuyo nivel de desarrollo moral se queda en las etapas 3, 4 ó 5.  ¿No es apasionante? A mí sí me lo parece.

Niveles y etapas del desarrollo moral según Kohlberg

Cuando en clase se tratan este tipo de cuestiones se suelen plantear casos hipotéticos en los que los alumnos/as tienen que responder, por ejemplo, si robar un medicamento está bien. Ahora se complica la cosa explicando que quien roba el medicamento es un joven pobre, hijo de una mujer muy enferma. Además, a quien roba el joven es a un importante magnate millonario que tiene una farmacéutica. El joven no puede pagar la medicina, que salvaría la vida de su madre. Este joven ha intentado negociar un precio asequible con el magnate, le ha suplicado, pero éste se ha negado y quiere cobrarle un precio elevadísimo, abusivo, por el medicamento. Ante la negativa del propietario de la farmacéutica el joven se plantea sustraer la medicina que salvará la vida de su madre. ¿Sigue estando bien o mal robar en este caso? Y lo que realmente importa en este planteamiento, ¿por qué está bien o mal? Según respondan los alumnos/as se puede observar fácilmente en qué categoría moral se sitúan.

Pues bien, vamos a explicar los niveles de desarrollo moral usando el ejemplo anterior.

Niños riéndose

NIVEL 1. PRECONVENCIONAL. (Hasta los 9 años aproximadamente)

Etapa 1. Orientación hacia el castigo y la obediencia. En esta etapa la persona asume que existe una autoridad superior que es quien impone un sistema de normas que se deben obedecer sin cuestionar. De esta forma el sujeto busca la satisfacción de las propias necesidades, evitando el castigo.

Respecto al supuesto anterior, un niño/a que se encuentre en esta etapa contestaría que robar es malo. Está mal porque te castigan, porque va contra la ley. En este planteamiento se obvia la moralidad, que se entiende como algo externo, propio de los mayores que son quienes deciden qué es lo que se debe o no hacer.

Etapa 2. Orientación hacia el individualismo y el intercambio. En esta segunda etapa la persona reconoce que no tiene por qué haber un solo punto de vista correcto, el que transmite la autoridad, sino que puede haber varios. Por tanto, se empieza a asumir que puede existir un choque de intereses, un dilema moral, cosa que no existía en la etapa anterior. Pero el sujeto opta aquí por el individualismo egocéntrico: cada uno defiende lo suyo y obra en consecuencia. Si se llega a un acuerdo entre las partes, se deberá respetar por el intercambio de favores y la seguridad que esto conlleva. “Yo te respeto si tú me respetas”, como puede ocurrir entre mafias o clanes, pero aún no por identificación con los valores de una comunidad. 

Respecto al supuesto, un niño en esta etapa podría razonar diciendo que está bien que el joven robe para salvar la vida de su madre porque él es pequeño y necesita a su madre para que le cuide. O por el contrario podría argumentar que si su madre es muy vieja y se va a morir pronto, igual no merece la pena arriesgarse a ir a la cárcel por salvarle la vida. Otra argumentación en esta etapa es que el empresario se merece que le roben, ya que se portó mal con el joven o que al fin y al cabo no necesita dinero porque es millonario. Otra respuesta más podría ser que el muchacho puede llevarse el medicamento y después devolver el favor al magnate.

Adolescentes hablando y caminando

NIVEL 2. CONVENCIONAL. (Desde los 10 años o más hasta la adolescencia)

Etapa 3. Buenas relaciones interpersonales. Aquí la persona entiende la moral como algo más que favores y tratos entre personas. Los individuos deben cumplir con las expectativas familiares o grupales para ser aceptados. Deber comportarse bien, mostrando empatía, amor, confianza, etc., por otros. En esta etapa lo que está bien o mal encaja dentro de unos valores morales compartidos por la comunidad o el grupo.

En respuesta al supuesto, en esta etapa un niño podría contestar que está bien que el joven intente robar por amor a su madre o que está mal la actitud del empresario por querer aprovecharse del muchacho y dejar que una persona muera, por lo que lo normal aquí es robarle.

Etapa 4. Mantenimiento del orden social. A diferencia de la anterior, que funciona mejor entre dos personas o con miembros de un grupo cercano sobre los que se conocen los sentimientos y necesidades, en esta etapa la persona se preocupa más por la sociedad como un todo. El interés aquí recae en obedecer las leyes, respetar a la autoridad y encauzar los propios actos en aras de mantener el orden social establecido. La sociedad, las personas, se entienden en esta etapa como obligadas a cumplir con una estructura legal.

En relación al supuesto, aquí la persona puede argumentar algo tal que, aunque el joven tiene buenos motivos, el robo es intolerable. El fin no justifica los medios y, por muy buenas que sean las razones, la ley no se debe quebrantar bajo ningún concepto.

La diferencia, entonces, con la etapa 1 (en la que el niño también argumenta que robar está mal, va contra la ley y se puede acabar en la cárcel) está en la concepción que en esta fase se tiene sobre la función que las leyes tienen para la sociedad.

Mujer estresada por un dilema moral

NIVEL 3. POST-CONVENCIONAL

Etapa 5. Contrato social. En esta etapa surge la duda de si las normas y leyes que rigen la sociedad que se pretende sostener en la etapa anterior son verdaderamente justas y acertadas. Por lo tanto, aquí la persona se plantea qué es lo que hace a una sociedad realmente buena. Con esta pregunta quizá llegue a la conclusión de que el funcionamiento de la sociedad (población, estado, país…) en la que vive no es el correcto, dificulta la calidad de vida de sus integrantes o no respeta los derechos y valores que una sociedad debería tener.

De acuerdo con la etapa anterior, la etapa 4 del desarrollo moral, una persona que vive en un régimen totalitario puede pensar que cumplir con las normas es lo que se debe hacer para que todo esté bien. Pero si se encuentra en esta etapa, esa misma persona llegará a la conclusión de que la suya no es una sociedad buena ni justa, por lo que cumplir ciertas normas tampoco se puede decir que esté del todo bien.

Pensemos por ejemplo en la esclavitud cuando era legal. O en la sociedad china o de Corea del Norte, en el adoctrinamiento a sus integrantes y, por tanto, en el pensamiento de muchos de ellos… Muchos chinos y norcoreanos piensan que cumplir las normas de su sociedad es lo que hay que hacer, que sus leyes están bien, que son por el bien de su comunidad. Otros no pensarán así, encontrándose en esta etapa de desarrollo moral, pero tampoco creo que lo puedan expresar libremente… En fin, esto es harina de otro costal…

Centrémonos en nuestro supuesto práctico. Una persona en esta etapa argumentará que, aunque no está de acuerdo con violar las leyes, las cuales se deben cambiar de forma democrática si no estamos de acuerdo con ellas, el derecho a la vida de la mujer está por encima de todo. Por lo tanto, en este caso el robo del joven queda justificado, ya que salvar la vida de su madre es la prioridad.

Etapa 6. Principios universales. El razonamiento moral propio de esta etapa es abstracto y se basa en principios morales universales independientes de las propias leyes.

En relación al supuesto con el que hemos estado trabajando, Kohlberg llegó a la conclusión de que los dilemas morales no eran útiles para distinguir el razonamiento moral de las etapas 5 y 6. Dichos dilemas tienen poca capacidad diagnóstica para distinguir la mayor concepción de los principios universales que tienen las personas en la etapa 6, respecto de quienes se encuentren en la etapa anterior.

Una cuestión que ayuda a diferenciar las etapas 5 y 6 es el tema de la desobediencia civil. Un sujeto que se encuentra en la etapa 5 sería más reticente a apoyar la desobediencia civil y solo aprobaría el cambio de leyes a través de los procesos democráticos. Sin embargo, los procesos democráticos no siempre son justos para todos. Una ley puede beneficiar a una mayoría, pero perjudicar a una minoría. ¿Es entonces justa? En la etapa 6 el individuo estaría de acuerdo en la lucha por los derechos de esa minoría, violando la ley y acudiendo a la desobediencia civil si fuera necesario.

“Martin Luther King, por ejemplo, sostuvo que las leyes sólo son válidas en la medida en que se basen en la justicia, y que el compromiso con la justicia lleva consigo la obligación de desobedecer las leyes injustas. King también reconoce, por supuesto, la necesidad general de las leyes y los procesos democráticos (etapas 4 y 5), y él estaba dispuesto a aceptar penas por sus actos. Sin embargo, en aras de defender el principio primordial de justicia él creía que la desobediencia civil era necesaria.”

Kohlberg, 198 1, p. 43

ETAPAS DEL DESARROLLO MORAL DE KOHLBERG EXPLICADAS A TRAVÉS DEL DILEMA MORAL DE LA VACUNA DEL COVID

Planteamiento de una persona en la etapa de desarrollo moral 4
Planteamiento de una persona en la etapa de desarrollo moral 5
Planteamiento de una persona en la etapa de desarrollo moral 6

https://psicologiaymente.com/desarrollo/teoria-desarrollo-moral-lawrence-kohlberg

https://lamenteesmaravillosa.com/la-teoria-del-desarrollo-moral-de-kohlberg/

Realmente interesante, ¿verdad? Y vosotros ¿en qué etapa del desarrollo moral creéis que os encontráis? ¿Qué habríais contestado al dilema propuesto? Si os ha gustado este artículo, no dudéis en mandarme vuestras respuestas. También podéis compartir y seguirme en redes sociales. ¡Muchas gracias por leerme!

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en Educación, Maternidad y crianza, Psicopedagogía

Educar con sentido común

Actualmente estamos asistiendo a la fiebre de la etiqueta o lo que yo llamo “etiquetitis”.

El ser humano siempre ha sentido la necesidad de clasificar, agrupar y ordenar las cosas y las ideas, con el fin de explicar y hacer entender el mundo a los demás e incluso a uno mismo. Es una necesidad primitiva y de subsistencia (animales salvajes vs animales inofensivos, alimentos tóxicos vs alimentos nutritivos, etc.) Por otro lado, este recurso acarrea como consecuencia la creación de fronteras irreales, nos hace ver el mundo de forma fragmentada, con agrupaciones de ideas, objetos y cosas separadas artificialmente. Por tanto las etiquetas a veces nos pueden ayudar a comprender lo que nos rodea, pero otras muchas pueden limitar nuestra perspectiva.

Actualmente estamos asistiendo a la fiebre de la etiqueta o lo que yo llamo “etiquetitis”. Todos, a modo borreguil, tenemos que pertenecer a grupos o tendencias, ser de este equipo o de aquel, llevar por bandera una etiqueta o la contraria, ostentar un cartelito o el otro. Sin pararnos a pensar que esto es solo una estrategia del márketing, al que le interesa segmentarnos para crear grupos de consumo. A mayor número de grupos diferentes, más consumo. Yo soy de esto, de eso y de aquello; pues tengo que comprar, consumir y gastar de esto, de eso y de aquello. Si a esto le añadimos una necesidad tan humana como animal, la de pertenencia, ya tenemos la excusa perfecta para dividir, agrupar y contraponer a la población. Ya que de alguna manera todos sentimos la necesidad de pertenecer, de ser aceptados, así que nos sentimos arropados y validados “perteneciendo a”. Pero que a mí me guste el color azul no significa que odie a quien le guste el rosa. De hecho, a mí me gustan el azul y el rosa. Y los puedo combinar, mezclar o lucir cosas de los dos colores a la vez. Pues bien, esto que parece una tontería, en educación y en muchos ámbitos de la vida no es en absoluto tan fácil.

Las personas somos mucho más que una o varias etiquetas. Somos lo que hacemos, cómo lo hacemos, los porqués de lo que hacemos, pero también lo que no hacemos y por qué no lo hacemos. Detrás de cada decisión hay unas circunstancias y motivos particulares.

Hoy día hay que tener etiqueta o si tienes varias, mejor. Quien se muestra sin etiquetas parece que está vacío, que no tienen mensaje que transmitir, que no interesa. Hoy hay que ser fit, light, bio, sin, healthy, detox … Y en cuestión de educación y crianza ocurre algo similar; si no luces etiquetas estás anticuado. Horror. Ahora está de moda ponerse los cartelitos de “liga de la leche materna”, “colecho”, “baby led weaning”, “babywearing”, “crianza positiva”, “crianza con apego”, “crianza consciente”. Yo no sé vosotros, pero yo me mareo con tanto nombrecito. Quien no los lleva puestos es como si automáticamente estuviera en contra o, mucho más peligroso, como si en materia educativa no fuera plenamente sabedor de lo que hace y por qué. Obviamente, huelga decir que no es así. Las personas somos mucho más que una o varias etiquetas. Somos lo que hacemos, cómo lo hacemos, los porqués de lo que hacemos, pero también lo que no hacemos y por qué no lo hacemos. Detrás de cada decisión hay unas circunstancias y motivos particulares.

Creo que debería estar de más decir esto, pero desgraciadamente no sobra recordar que, por ejemplo, hay muchas madres a favor de la leche materna y sus beneficios para el bebé que, sin embargo, por múltiples razones, no han podido dar a sus hijos/as el pecho o no tanto como idealmente les hubiera gustado. Y no por ello hay que demonizarlas, hacerlas sentir peores madres o madres incompletas, ni excluirlas de una patada del grupito “pro lactancia materna”. Y este no es un ejemplo baladí, hay mamás realmente traumatizadas por esta psicosis de encasillar y encasillarse.

madre con su bebe en la ventana

El problema reside, a mi parecer, en las modas y la necesidad de adherirse a ellas.

No pretendo dictaminar qué debe hacer cada uno con sus hijos/as, no es la finalidad de este artículo (ni de mi blog). Seguramente, salvo extrañas excepciones, cada madre y padre hace lo que puede, lo que sabe y lo que considera que es mejor. Cada familia puede hacer lo que le parezca oportuno, aquello en lo que crea y con lo que se sienta cómoda. Eso sí, siempre que se respeten los derechos, las necesidades, la integridad y la seguridad del niño/a, así como los derechos y las necesidades básicas de los demás miembros de la familia y de la gente con la que se va a relacionar. Dentro de esto, el abanico es tan amplio como respetable. Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, mientras uno crea en lo que hace, esté bien informado (y formado si es necesario) de cómo y por qué, y lo lleve a la práctica desde el respeto a todas las partes, cada uno puede hacer de su capa un sayo. Que cada uno que le dé de comer a su hijo/a lo que quiera, cuándo y como quiera. Que cada uno duerma cómo y con quien quiera. Y que cada uno gestione los conflictos con sus hijos/as como le venga en gana.

El problema reside, a mi parecer, en las modas y la necesidad de adherirse a ellas. Y el aprovechamiento que algunos hacen de esta necesidad de los otros. Ahora me explicaré mejor y desarrollaré al respecto lo más concisamente que pueda. Hablo específicamente de las llamadas crianza con apego/natural y crianza positiva/respetuosa. Estas formas de crianza están absolutamente en boga ahora mismo. Si no te adhieres a ellas, si no llevas la etiqueta por bandera estás muy perdido, eres un antiguo, un cavernícola de la educación. Pues bien, de entrada, y esta es mi opinión, con estos titulitos partimos de la premisa de que otra forma de hacer es negativa, sin apego o sin respeto, lo cual a mí me resulta ofensivo. Pero dejando el tema del nombre de lado, que esto es solo una opinión, por supuesto que no estoy en contra de estas dos corrientes. Cuanto más leo sobre ellas y más me informo, más me doy cuenta de lo lógico de sus planteamientos, de sus líneas de pensamiento y de muchos de sus preceptos. Pero, ojo, no creo que sea necesario cumplirlos todos, todo el tiempo, en todas las ocasiones y circunstancias. Sin entrar a desarrollarlas, porque existe múltiple bibliografía al respecto y tampoco es la finalidad del presente post, vamos a describirlas brevemente. De entrada, explicar que no son lo mismo, ya que mucha gente las confunde.

La crianza con apego o natural (attachment parenting) pretende crear, desde la naturalidad y las conductas instintivas, un vínculo emocional sólido entre el bebé y sus cuidadores, normalmente la madre y el padre. Se basa en las siguientes claves: método canguro o piel con piel, lactancia materna, babywearing o, lo que es lo mismo, porteo o llevar al bebé en brazos, colecho, no dejar llorar al bebé y la no escolarización hasta al menos los 3 años, entre otras.

La crianza positiva o respetuosa es una forma de educación que se preocupa por entender y respetar al menor y sus necesidades, fomentando habilidades como la empatía, la autonomía y la comunicación. Se sustenta en estas claves: amor y cariño hacia el niño/a, autorregular las propias emociones para que el menor aprenda también a hacerlo, ponerse a la altura del niño/a, comunicación y diálogo constantes, fomentar que el pequeño/a haga las cosas por sí mismo, decirles que no de forma positiva (sin utilizar la palabra no), entre otras.

En relación a la crianza con apego he de decir que, si bien sus indicaciones pueden estar muy bien y ser muy certeras para algunas familias, quizá no lo sean tanto para otras. Como dije más arriba, hay madres que, por múltiples motivos que no voy a enumerar, no pueden o deciden no dar el pecho a su bebé. Hay familias que no consideran el colecho como una de sus prácticas, familias que, por variadas razones, no quieren o no pueden coger al niño cada vez que llora… Hay centenares de ejemplos, estos son solo algunos. En estos casos, y en muchos otros, el bienestar, la salud física y mental, el descanso, etc., de todas las partes implicadas es fundamental. Si los padres están bien, los niños/as estarán bien. Si los padres se sienten presionados a hacer algo en lo que no confían, con lo que no se sienten cómodos o simplemente que no se sienten capaces o no pueden hacer, al final su malestar repercutirá directamente en su relación con sus hijos/as. Ya sea por sentimientos de culpa, por cansancio físico o mental, por frustración o por cualquier otro sentimiento negativo, la mala relación entre progenitor-menor resulta mucho más dañina que el realizar o no estas prácticas. Existen otras maneras de establecer un fuerte vínculo con el menor que resultan igualmente válidas. Darles muchas muestras de cariño (besarles, abrazarles, acariciarles), hablarles mucho y hacerlo con dulzura y amabilidad, cantarles, cogerles en brazos, bailar o jugar con ellos, hacerles cosquillas, darles masajes, son algunas de ellas. Por último añadir que, por la propia naturaleza de los principios en los que se basa, esta corriente tiene su limitación en el tiempo, pues a partir de cierta edad deja de ser aplicable.

La clave está en la mala interpretación que sus padres hacen de la crianza positiva. Madres y padres que no ponen límites, imprescindibles para el adecuado desarrollo y la adaptación del menor al mundo que le rodea. Madres y padres que confunden firmeza con autoritarismo y por tanto acaban siendo absolutamente laxos. Madres y padres que no saben establecer normas básicas, que son imprescindibles para aportar seguridad a los niños/as. Madres y padres que creen que la palabra “no” está maldita.

Parte de la culpa de todo esto la tienen las modas y la creencia que tienen algunos de que por el hecho de ser padres ya se sabe intrínsecamente de educación. La otra gran parte de la culpa la tiene la falta de redes de apoyo actual a madres y padres.

Respecto a la crianza positiva, cómo estar en contra de autorregular las propias emociones, de intentar ver las cosas desde el punto de vista de mis hijos, de validar sus emociones, de buscar soluciones conjuntas a los conflictos, de fomentar su autonomía… Qué madre/padre no querría estos pilares para la educación de sus hijo/as. Pero al estar de moda tiene montones de seguidores (como todas las modas) que no entienden correctamente las enseñanzas de esta corriente y, por lo tanto, no las aplican bien. Así nos encontramos con niños/as que no saben comportarse en lugares públicos, que son maleducados, impertinentes e incluso desafiantes con los desconocidos que les llaman la atención o con las figuras de autoridad. Con niños/as, en definitiva, inadaptados sociales, consentidos y tiranos. Y esto no es precisamente lo que persigue la crianza respetuosa. Yo me he encontrado a lo largo de mi trayectoria profesional con muchísimos niños/as así. Me los sigo encontrando, cada día más. La clave está en la mala interpretación que sus padres hacen de la crianza positiva. Madres y padres que no ponen límites, imprescindibles para el adecuado desarrollo y la adaptación del menor al mundo que le rodea. Madres y padres que confunden firmeza con autoritarismo (importantísimo este punto) y por tanto acaban siendo absolutamente laxos (podéis leer más a este respecto en el artículo del blog sobre Estilos educativos parentales). Madres y padres que no saben establecer normas básicas, que son imprescindibles para aportar seguridad a los niños/as. Madres y padres que creen que la palabra “no” está maldita. Y no, señores, la palabra “no”, del latín non, adverbio de negación, es una de las 93.111 palabras que contiene, según su última revisión en 2019, el diccionario de la Real Academia Española de la lengua. Utilicémosla. En ocasiones es necesaria. Los niños/as deben conocer de su existencia pues forma parte de nuestro idioma. De hecho es muy importante. En el mundo existen las prohibiciones, la civilización está llena de señales o cartelitos de “no pasar”, “no hablar”, “no tocar” que debemos respetar. ¿O deberíamos poner “qué les parece si mejor van por otro lado”? De verdad que en ocasiones se llega a unos niveles de absurdez preocupantes…

Muchas de las enseñanzas de la crianza con apego parten de lo natural, de lo instintivo, de lo que abuelas de antaño nos dirían que hiciésemos e hicieron ellas mismas. Por el contrario, la crianza positiva viene a remendar o corregir todos los errores de crianza que cometieron nuestros padres y abuelos.

Parte de la culpa de todo esto la tienen las modas y la creencia que tienen algunos de que por el hecho de ser padres ya se sabe intrínsecamente de educación. La otra gran parte de la culpa la tiene la falta de redes de apoyo actual a madres y padres. Antes, y antes de antes, eran las madres y las abuelas, las nodrizas y las amas de cría las que enseñaban a las primerizas cómo criar a su hijo/a. Hoy en día las madres y padres, en gran medida, se encuentran solos ante el peligro. Y muchos de ellos no saben de antemano nada de bebés, de educación ni de crianza. Por lo que, o bien hacen lo que suponen que es correcto, o lo que recuerdan que hicieron con ellos, o se ponen a leer y se encuentran con lo que “se lleva” o lo que se supone que hay que hacer hoy en día para ser un padre “in”. Muchas de las enseñanzas de la crianza con apego, oh casualidad, parten de lo natural, de lo instintivo, de lo que abuelas de antaño nos dirían que hiciésemos e hicieron ellas mismas. Por el contrario, la crianza positiva viene a remendar o corregir todos los errores de crianza que cometieron nuestros padres y abuelos.

Pero entonces, ¿qué pasa si estos padres modernos sin red de apoyo y con escasos conocimientos sobre niños/as y educación realizan un cursito intensivo de fin de semana sobre crianza respetuosa, previo pago de 500 euros? Pues podría ocurrir que piensen, ¡porque así se lo hacen creer!, que como “expertos” que son ya pueden formar a otros padres y ganarse un sueldito a su costa. Mucho cuidado con esto. Nunca voy a criticar a unos padres que desean formarse y mejorar la forma de educar a sus hijos/as. Todo lo contrario, me parece excelente. Tampoco desprecio la formación ni la trayectoria de los creadores de esta fórmula, que sé que es muy buena, ni los contenidos impartidos. Lo que no comparto es que por una atractiva suma de dinero por cabeza y unas escuetas horas de curso hagamos creer a los asistentes que son los wonderwoman y wonderman de la educación. Además, seamos lógicos, no es lo mismo que reciba este curso un papá maestro que, por ejemplo, una mamá ingeniera de minas, llamémosla Pepa, sin formación previa en temas educativos.

Yo por si acaso recomendaría adscribirse a la crianza con sentido común.

Pero, ojito, hay algo mucho más preocupante que el que Pepa se crea pedagoga tras asistir a un curso de crianza positiva, y es que se lo crea después de leerse un libro, ojear un artículo y ver un tutorial en youtube sobre el tema. Suele pasar además que en estos casos uno busca información que viene a confirmar lo que uno quiere creer, no se suele leer bibliografía sobre corrientes opuestas, por ejemplo. Pues bien, puede ocurrir, y vaya si ocurre, que con lo que Pepa ha querido entender sobre lo que ha leído, lo que ponga en práctica no ayude precisamente a la capacitación de su hijo Pepito, sino más bien, como he explicado más arriba, a consentirlo hasta límites preocupantes, todo en nombre de la crianza positiva. Por supuesto que hay familias que lo hacen bien, muy bien o de lujo, pero no es sobre ellas que estoy hablando, sino de una amplia mayoría que no se desenvuelve así. Yo por si acaso recomendaría adscribirse a la crianza con sentido común. Me parece mucho más segura, completa y bebe de todas las corrientes, pues todas tienen enseñanzas útiles y valiosas.

¿Y vosotros? ¿Le ponéis alguna etiqueta a vuestra forma de crianza?

https://mipediatraonline.com/crianza-respetuosa-no-crianza-natural/

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Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en Educación, Maternidad y crianza, Psicopedagogía

Estilos educativos parentales

La manera en que nos relacionamos con nuestros hijos/as, la forma en la que deliberada o no intencionadamente aplicamos nuestras estrategias de crianza influyen enormemente en su desarrollo psicológico.

En cualquier caso, es muy importante que las madres y padres tomemos conciencia sobre qué método educativo utilizamos habitualmente para así poder autorregular nuestra labor como educadores de nuestros hijos/as. Lo primordial es saber lo que queremos para nuestros pequeños y cómo conseguirlo, trabajando en esa línea pero permitiéndonos cometer errores y no ser excesivamente exigentes con nosotros mismos. Es importante conocer nuestros fallos o limitaciones e intentar mejorar día a día. También es interesante repasar los métodos utilizados por nuestros padres, evaluarlos para discernir qué cosas hacían bien (si es que las había) y qué cosas hacían mal (si es que las había) y aprender de ello para no repetir patrones indeseados. Si ponemos en práctica nuestro pensamiento crítico (sobre el que hablo en el artículo del blog “Pensamiento crítico. Cómo fomentarlo en los niños/as“) podemos distinguir mejor qué usos y maneras se utilizan por tradición o “porque a mí me educaron así” y cuáles por convicción.

Existen cuatro estilos educativos que los padres pueden adoptar. Muchas veces no se aplican de forma íntegra y lineal, sino que se cabalga entre unos y otros, fluctuando la intensidad, la frecuencia, etc. Estos estilos son:

Estilo autoritario
Estilo autoritario
  • Estilo autoritario. Los padres ejercen excesivo control, son exigentes, severos, poco cercanos, poco receptivos, fomentan la obediencia, ya que emplean reglas muy estrictas, son propensos al castigo y, en los casos más extremos, a la violencia física (y/o verbal).

Este estilo favorece el rencor hacia los padres y fomenta niños/as con baja autoestima, ya que sienten que no se tienen en cuenta sus necesidades, sentimientos ni deseos. Contrariamente también puede favorecer que los niños/as se tornen agresivos o violentos.

estilo democrático
Estilo democrático
  • Estilo democrático. Los padres son firmes pero afectuosos, responsables, cercanos, receptivos, comunicativos y respetuosos. Ponen límites y normas, la mayoría de las cuales suelen estar abiertas al diálogo y la negociación.

En este caso los niños/as suelen tener una mayor autoestima y ser más felices. Este estilo fomenta también la asertividad y la responsabilidad.

Estilo negligente
Estilo negligente
  • Estilo negligente (o indiferente). Los padres no se implican en la educación de sus hijos/as, no les apoyan, no tienen en cuenta sus necesidades, no dan muestras de cariño ni ejercen ningún tipo de control o disciplina. En general, tienen un papel absolutamente pasivo o indiferente sobre sus hijos/as.

Este estilo está directamente relacionado con baja autoestima de los niños/as y problemas emocionales y psicológicos más o menos importantes.

Estilo permisivo
Estilo permisivo
  • Estilo permisivo (o sobreprotector). Los padres son afectuosos y comunicativos, pero excesivamente permisivos. No establecen ningún tipo de disciplina, ejerciendo poco control sobre las situaciones y mostrándose muy poco firmes.

Muchos padres hoy en día adoptan este estilo pensando que sus hijos/as serán así más felices (otros también lo hacen por comodidad), sin darse cuenta de que a largo plazo esto acarreará consecuencias emocionales serias en sus pequeños.

Por culpa de este estilo los niños/as suelen presentar problemas de comportamiento y de adaptación social, ya que probablemente no harán caso a la autoridad ni a las reglas establecidas. También pueden presentar baja autoestima y tristeza. En casos graves la tristeza puede derivar en depresión. Suelen convertirse en personas caprichosas y consentidas, es decir, en niños/as o adolescentes tiranos.

cuadro estilos educaticos parentales

Es obvio que el estilo parental deseado es el democrático, pero todos hemos pecado en alguna ocasión de autoritarios o permisivos… O incluso de negligentes pensando “ya se ocupará el otro progenitor/tutor…” ¿Qué opináis?

¿Os reconocéis en uno o varios de estos estilos?

https://psicologiaymente.com/desarrollo/estilos-educativos

http://www.eduforics.com/es/los-estilos-educativos-en-la-familia-y-como-se-manifiestan-en-el-aula/

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Pensamiento crítico. Cómo fomentarlo en los niños/as

Según Robert Swartz, doctor en filosofía, graduado por la Universidad de Harvard, profesor emérito en la Universidad de Massachusetts, experto en pedagogía educativa y autor de numerosos libros y artículos sobre enseñanza, pensamiento crítico y creativo, el 90% de la población mundial no sabe pensar.

https://aprendemosjuntos.elpais.com/especial/ensenar-a-pensar-mejor-robert-swartz/
Entrevista a Robert Swartz

Según explica, la culpa es de la escuela del siglo XXI, ya que en la mayoría de los sistemas educativos del planeta prima el adoctrinamiento, la disciplina y la instrucción. Estas formas de enseñanza dejan a quienes aprenden un papel absolutamente pasivo en todos estos procesos, pues solo reciben información seleccionada que tienen que interiorizar, memorizar y retener. Es decir, no son partícipes en ningún momento en su proceso de enseñanza-aprendizaje.

El pensamiento crítico es la capacidad de utilizar la inteligencia y los conocimientos propios para dudar de una información, analizarla y evaluarla para llegar a una opinión razonable y justificada al respecto.

Fomentar el pensamiento crítico en los niños/as es la mejor manera de formar personas libres y con criterio propio. Poseer un pensamiento crítico significa:

🍁 Querer llegar a la comprensión profunda del objeto de estudio o tema en cuestión.

🍁 Ser capaz de enfocar un tema desde distintos ángulos o perspectivas.

🍁 Establecer unos valores razonados y fuertes que se aplicarán en la toma de decisiones.

🍁 Tomar decisiones racionales, autónomas y responsables sin dejarse llevar por prejuicios o por las opiniones de los demás.

"A los niños se les debe enseñar a pensar, no qué pensar. "
Margaret Mead.

¿Qué podemos hacer nosotros para potenciar el pensamiento crítico en nuestros hijos/as o alumnos/as?

🌱 Ofrecerles juegos y actividades que fomenten el pensamiento lógico: juegos de pistas, resolución de problemas, jeroglíficos, construcciones, puzzles, fábulas con moraleja, lecturas con preguntas cuya respuesta no está explícita, adivinanzas, etc.

🌱 Educarles en inteligencia emocional, para que aprendan a entender y gestionar sus emociones y comprendan las de los demás.

🌱 Fomentar su amor por el conocimiento y su curiosidad.

🌱 Transmitirles valores fundamentales.

🌱 Acostumbrarles a pasar algunos ratos solos con ellos mismos. Hoy día existe mucha obsesión por que el niño/a no se aburra, que esté continuamente estimulado, sin pararnos a pensar que el aburrimiento pone en marcha el pensamiento, la creatividad y la imaginación, esenciales para el pensamiento crítico.

🌱 Fomentar la reflexión antes de hablar o hacer algo. Instarles a meditar pausadamente sobre los pros, los contras y las posibles consecuencias.

🌱 Hacerles sentir amados, válidos y competentes. (En relación a la entrada del blog sobre Seguridad y Autoestima.)

🌱 Evitar la sobreprotección. (En relación a la entrada del blog sobre Seguridad y Autoestima.)

🌱 Dejarles que sean autónomos y que tomen pequeñas decisiones por sí mismos y que corrijan las mismas cuando se equivoquen. (En relación a la entrada del blog sobre Seguridad y Autoestima.)

🌱 Fomentar el hábito lector. La lectura les acercará a otros mundos y a otros puntos de vista desde los que aprender y reflexionar. (Relacionado con la entrada en mi blog sobre Iniciación temprana a la lectura.)

Educados para NO pensar. José Luis Sampredro (mayo, 2011)

“Vivimos en un mundo de frases pegadizas, tendencias populares, modas, simplificaciones excesivas y desinformación. Esto se advierte en los ámbitos de la política, los medios sociales y los intereses económicos establecidos que dominan muchos campos de la información (…) Hoy es más importante que nunca cuestionar las fuentes, analizar los argumentos, buscar pruebas sólidas de las afirmaciones e identificar los sesgos ideológicos que hay detrás de los supuestos…”

Conrad Hughes

https://psicologiaymente.com/inteligencia/pensamiento-critico

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