Publicado en Educación, Maternidad y crianza, Psicopedagogía

Iniciación temprana a la lectura

De todos es sabido que los libros son una fuente de conocimientos, aprendizajes, cultura y entretenimiento, entre otras cosas. Leer activa el cerebro, fomenta la atención y la concentración, desarrolla la imaginación y la creatividad, propicia la adquisición de nuevos conocimientos y valores y la comprensión del mundo y de las personas, mejora las habilidades lingüísticas y aumenta el vocabulario, ejercita la comprensión lectora y la capacidad de memorización, desarrolla la curiosidad, es una fuente de diversión y puede acabar convirtiéndose en una sana afición. Y es muchísimo más sano que los menores se aficionen a los libros que a la televisión o a los videojuegos, como os conté en mi anterior publicación Cero pantallas para los bebés.

Pero ¿a qué edad debemos acercar el mundo de la lectura a los niños/as? Hay mamás/papás que piensan que antes de los 2 o los 3 años es una tontería contarle un cuento a un menor porque “no se entera” de nada. Pues bien, esto no es cierto. De igual manera, leer a tu bebé es una decisión libre y si no quieres hacerlo es solo asunto tuyo, pero no es verdad que no sirva para nada. Obviamente la comprensión lectora de un bebé de 4 meses brilla por su ausencia, pero eso no significa que no obtenga beneficios con la lectura en voz alta por parte de un adulto. Cuanto más estimulado esté un bebé más ejercitado estará el tejido de interconexiones cerebrales que posibilita el aprendizaje. Igualmente, un pequeño/a de 6 meses no entenderá la mayoría de las palabras y expresiones que estás leyendo, pero sí percibirá, por ejemplo, la diferencia de entonación, sabrá que no le estás hablando como normalmente y, sin entenderlo, captará que estás en “modo relato”. También discriminará las distintas emociones que transmites al leer, lo que potenciará su desarrollo emocional y social. Además, leer cuentos a los menores de 2 años tiene otra serie de beneficios que expongo a continuación:

  • Favorece la conexión con mamá/papá.
  • Potencia su capacidad de escucha.
  • Estimula su lenguaje.
  • Les familiariza con un nuevo objeto lúdico.
  • Les entretiene y/o relaja.

Entre los 6 y los 12 meses los pequeños/as comienzan a entender que los dibujos representan objetos reales. A esta edad ya podrían demostrar sus preferencias por ciertos cuentos y dibujos o páginas de los mismos. Alrededor del año los niños/as son capaces de pasar las hojas, señalar objetos de las páginas y repetir sonidos. También sobre esta edad los bebés ya han aprendido todos los fonemas correspondientes a su idioma nativo, por lo que cuanto más se les lea, más facilidad tendrán para hablar posteriormente. Aproximadamente a partir de los 2 años, cuando han dejado atrás la etapa prelingüística, los niños/as cuyos padres les han hablado o leído frecuentemente suelen saber mayor número de palabras.

Leyendo cuentos después de cenar

Entonces, ¿qué edad es buena para empezar a leer a tus hijos? Pues depende un poco de cada familia. Algunos especialistas lo recomiendan desde el nacimiento, otros dicen que es beneficioso a partir de los 6 meses. Hay mujeres que incluso leen a sus retoños cuando están dentro de sus vientres. Los expertos recomiendan hacerlo especialmente en el tercer trimestre de embarazo, pues en esta etapa el bebé aprende a reconocer las voces de sus padres, especialmente la de la madre. Hay estudios que demuestran que los recién nacidos son capaces de reconocer una melodía o una cantinela que han escuchado muchas veces durante las últimas semanas de gestación. Así que puede ser buena idea elegir un fragmento de un libro o un cuento corto y siempre leer el mismo texto a tu bebé. También puedes varias de vez en cuando si se te hace muy pesado leer siempre lo mismo. Piensa que lo importante de leer embarazada a tu bebé es sentir y fortalecer el vínculo con él y que te sirva para relajarte. Cuando yo estaba embarazada les leía a Leo y a Bruno un capítulo concreto de «El principito». Un día, cuando ya habían nacido y eran aún muy pequeñitos probé a leerles el mismo texto. Si lo reconocieron o no, no lo sé, pero tuve que dejar el experimento porque se pusieron a llorar como locuelos. No volví a intentarlo, la verdad. Después de aquella experiencia no empecé a leerles cuentos hasta alrededor de los 4 meses, creo recordar. Deben ser cuentos muy cortitos (2 a 3 minutos de lectura) y con ilustraciones bonitas y llamativas que capten su atención.

Te recomiendo que tengas dos tipos de cuentos: los que ellos pueden manipular y los que tú les vas a contar (si quieres que te duren). Los primeros han de ser muy seguros, de tela en los primeros meses y de cartón grueso y tapa dura un poquito más adelante. Los segundos, adaptados a cada edad evolutiva. Los iniciales deben tener poco texto y muchos dibujos sencillos, vistosos y agradables a la vista. En la categoría RECOMENDACIONES del blog tenéis un listado con los cuentos que, a través de mi experiencia y mis años de trabajo con niños/as de 0 a 3 años son, a mi parecer, los “imprescindibles” de cualquier biblioteca infantil. Esa lista está absolutamente abierta a nuevos descubrimientos y recomendaciones que me vayáis haciendo, por lo que irá creciendo. Obviamente cualquier cuento vale mientras les guste, trabaje conceptos y valores convenientes y sea adecuado a su edad. Y seguro que hay muchos chulísimos que no conozco.

No obstante, recapitulando, si te sientes ridículo/a o incómodo/a leyendo a un bebé que mira a todas partes y no te está prestando ningún tipo de atención, tranquilo/a, es normal, es totalmente entendible. De todos modos puedes intentar técnicas para captar su atención, como cambiar de tono continuamente, señalarle las ilustraciones y nombrar los objetos o dejarle que él señale o toque el cuento. Si aún así sientes que no funciona, en ese caso déjalo para más adelante, cuando su capacidad de atención y concentración hacia un estímulo o pequeña tarea, como observar y escuchar, haya aumentado, allá por los 8 meses o el año, dependerá del niño/a.

Aunque no le leas libros, no olvides hablarle, narrarle cosas, contarle lo que estás haciendo, no importa qué edad tenga y que no te entienda, así el pequeño/a se irá familiarizando con los sonidos, y las palabras y la cadencia de su propio idioma. Cuando te sientas más cómodo/a prueba entonces a leerle. Verás cómo te mira con curiosidad, cómo cambia sus expresiones a la vez que varían tus entonaciones, cómo se sorprende con el cambio de hoja, cómo observa atentamente los dibujos, incluso puede imitar algún gesto tuyo o algún sonido. Es muy emocionante ser testigo de esta evolución y de todos los avances que a partir de aquí se irán sucediendo.

Niña leyendo
Niña leyendo

Pautas recomendadas para estimular el hábito lector en niños/as de 0 a 3 años:

  • Al principio escoge momentos en que el bebé tenga satisfechas todas sus necesidades, pero sin una organización previa, simplemente cuando surja o te venga bien. Poco a poco sería bueno darle a esta actividad una entidad de momento especial, casi mágico, por lo que sería recomendable asignar un momento del día (o unos días a la semana) para los cuentos, por ejemplo, después de la merienda o antes de dormir. Si elijes hacerlo antes de dormir, esta pauta ayudará al niño/a con el establecimiento de las rutinas y a su vez hará que se sienta más seguro cuando llega la hora de dormir. Pero también es bueno tener contacto con los cuentos en otros momentos del día, por lo que es recomendable que los pequeños/as tengan sus “propios” libros accesibles para ellos, los que pueden manejar y manipular. También podemos llevar algún cuento en la bolsa de la calle y leer al niño/a en la sala de espera del médico, por ejemplo.
  • A los niños/as les encanta la repetición, por lo que es recomendable repetir cuentos. Saber lo que va a pasar les proporciona seguridad, cosa muy importante a estas edades. Con el tiempo, cuando conozcan cada libro, ellos mismos se adelantarán a “lo que vienen después”, cosa que, además de ser divertida, les hace sentir válidos y competentes, lo cual a su vez refuerza su autoestima.
  • Leer de forma expresiva, interpretando a los personajes, cambiando el tono de la voz, pausando o acelerando el ritmo según lo requiera la lectura, favorece la atención de los pequeños, a la vez que resulta más estimulante.
  • Cuando el niño/a crezca lo suficiente y sepamos que así de primeras ya no lo va a romper o a llevárselo a la boca, debemos dejar que toque el cuento y pase las páginas, siempre recordándole que debe cuidarlo. De esta manera trabajamos su autocontrol y su autonomía.
  • Si a tu pequeño un día concreto no parece apetecerle el “momento cuento”, o está demasiado distraído o alterado durante la lectura, no pasa nada. Lo mejor es anular esta actividad sin mayor drama, para no alterarlo más y hacer otra cosa. En el caso de que sea antes de dormir, algo que le relaje (abrazo, arrumaco, acunarle, nana, etc.). La lectura no es una obligación, es una actividad para disfrutar.
  • Como en todo en la vida, es importante predicar con el ejemplo. Tener libros por casa, unos solo visibles y otros también accesibles, que nuestros hijos/as nos vean leer, ir con ellos a la Biblioteca asiduamente, etc., son actividades que contribuyen a generar el hábito por la lectura desde edades tempranas.

https://www.conmishijos.com/educacion/lectura-escritura/la-lectura-en-el-primer-ano-de-vida-del-bebe/

https://www.guiainfantil.com/educacion/lectura/la-importancia-de-leer-cuentos-a-los-bebes/

https://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/lectura/habitos-de-lectura-en-ninos-de-0-a-3-anos/

Si te ha gustado, compártelo, deja un comentario y sígueme en mis redes sociales:

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en Educación, Maternidad y crianza, Psicología, Psicopedagogía

Cero pantallas para los bebés

Catherine L´Ecuyer en el
canal de youtube AprendemosJuntos de BBVA

La televisión, el teléfono móvil, la consola de videojuegos, el ordenador, el ipad, etc., pueden generar efectos muy negativos en el desarrollo neurológico, emocional e intelectual de los menores. Mientras les bombardean estímulos visuales y sonoros, los niños/as se alienan y dejan de ejercitar capacidades tan importantes, especialmente en edades tempranas, como son la creatividad, la imaginación, la relación interpersonal, la actividad física, la observación y análisis de fenómenos reales, entre otras. Una exposición prolongada en el tiempo a estos dispositivos puede causar el atrofiamiento de estas capacidades. Entre las consecuencias devastadoras que el uso de dispositivos electrónicos pueden generar en tu pequeño/a están: pasividad, dificultades en el desarrollo intelectual, el aprendizaje y las habilidades sociales, problemas del sueño (horarios irregulares, pesadillas y terrores nocturnos), riesgo de obesidad, adicción, problemas de nerviosismo y, en algunos casos, de hiperactividad, daños en la capacidad de atención, dificultades en la adquisición y el desarrollo del lenguaje, problemas de agresividad e impulsividad, etc.

Los contenidos y el ritmo deben ser adecuados a la edad

Como profesional de la educación siempre he estado radicalmente en contra de la exposición de los menores a la televisión, las consolas o los móviles. Como madre por supuesto también lo estoy. Antes de serlo juraba y aseguraba que NUNCA JAMÁS mis hijos verían nada a través de una pantallita hasta que no cumplieran al menos 4 años de edad. Pero la realidad, el día a día con dos niños de más de año y medio especialmente movidos y el vivir en mis propias carnes no poder hacer literalmente nada excepto vigilar que no se maten y consolar sus caídas o sus frustraciones por no poder, por ejemplo, tirar de un cable o trepar a la mesa, me ha hecho flexibilizar un pelín mi visión. Un poquito de Baby tv o de música infantil a través de youtube para poder ir al baño o para calmarles antes de comer mientras termino de cocinar, no todos los días, por supuesto, pero sí en algún momento de crisis, ahora no me parece «tan espantoso».

Escoge programas no violentos y con ritmo lento para los pequeños. Eestablece tiempos y horarios para la exposición a las pantallas de los mayores
Escoge programas no violentos y con ritmo lento para los pequeños. Eestablece tiempos y horarios para la exposición a las pantallas de los mayores.

Por supuesto está en mi mano como adulta responsable intentar no utilizar este recurso nunca y, si lo hago, controlar los tiempos de exposición y los contenidos. También depende de mí buscar alternativas y preparar contenidos u administrar y ofrecer diferentes materiales para mantener entretenidos a mis hijos.

Supervisa a tus hijos/as y fomenta el pensamiento crítico
Supervisa a tus hijos/as y fomenta el pensamiento crítico

Todos sabemos que ponerle delante una pantalla a tu hijo/a te deja libre para hacer cualquier quehacer diario: cocinar, limpiar, poner una lavadora… No te castigues ni te sientas mala madre/padre por hacerlo esporádicamente o un día que «ya no puedes más», pero es muy importante que tengas claro que no debes abusar de ello. NO DEBES DEJAR QUE LAS PANTALLAS EDUQUEN A TU HIJO/A.

Predica con el ejemplo: limita tus tiempos frente a las pantallas
Predica con el ejemplo: limita tus tiempos frente a las pantallas

Por otro lado, si acudo a casa de unos amigos con niños o a una fiesta infantil y tienen puestos los “cantajuegos” en la tele, yo personalmente no me voy a marchar por este hecho. Si me preguntan o sale el tema daré educadamente mi opinión, pero valoro más la interacción de mis hijos con otros niños/as que el daño que pueda hacerles en ese momento concreto la pantalla en cuestión, máxime cuando en estos casos no suelen prestarle demasiada atención, ya que resultan más llamativos los otros niños/as y la interrelación con ellos. Otra cosa es que tuvieran puesta una peli de acción… Lo mismo ocurre si delegamos en los abuelos el cuidado de nuestros hijos/as en alguna ocasión. Si en un momento de desesperación recurren a la tele o al móvil para tranquilizarlos, ya que no tienen por qué contar con tantos recursos como nosotros, los progenitores, pues tampoco creo que debamos echarles nada en cara. Al fin y al cabo no son ellos quienes deben educar a nuestros cachorros. Bastará con que les orientemos sobre qué cosas ponerles y cuáles no, pedirles que limiten el tiempo y que esto no se convierta en una rutina.

No utilizar pantallas en los momentos de las comidas
No utilizar pantallas durante las comidas
No debe haber pantallas en los dormitorios de los menores
No debe haber pantallas en los dormitorios de los menores

Vivimos en la era digital, a todos nos gusta hacer fotos y grabar vídeos de nuestros pequeños para el recuerdo. No ocurre nada por mostrarle a nuestros niños/as un día un vídeo en el que salen ellos mismos o sus primos que viven lejos, por ejemplo. Hay personas muy radicales con estos temas, pero la tecnología tiene cosas positivas. Desde el respeto a todas las posturas opino que los extremos, hacia un lado o hacia el otro, nunca fueron buenos. No ser más papistas que el papa y usar el sentido común son dos cosas que siempre aconsejaré.  

En resumen, por sintetizar todo lo expuesto:

¿Cuándo se deben utilizar pantallas con los menores de 2 años? Nunca o lo menos posible.

¿Desaconsejo su uso? Sí, aunque yo las utilizo esporádicamente.

¿Ocurre algo si alguna vez, de forma puntual y por un corto período de tiempo tu bebé es expuesto a las mismas? No, no pasa nada. Tampoco va a colapsar ni se va a poner enfermo. 

A continuación presento una tabla orientativa sobre la conveniencia de la exposición diaria a los diferentes tipos de pantallas por edades, basada en las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, por si os resulta de utilidad:

tabla de recomendación pediarica de horas de los niños ante pantallas.
0-2: NADA
Tabla de Recomendación de horas delante de pantallas de la Academia Americana de Pediatría.

Mamá Eva aparece en este vídeo de la campaña de Orange en la que se aborda la función de las madres y los padres en el uso responsable de las tecnologías.

Por un uso Orange de la tecnología

«La mejor preparación para el mundo online es el mundo real.»

Catherine L´ecuyer

Los niños no deben tener ningún acceso a las pantallas hasta el año y medio o los dos años de edad y pasar una hora como máximo frente a ellas entre los tres y los cuatro años, aunque menos tiempo es mejor, según nuevas recomendaciones emitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Organización mundial de la salud
https://www.efe.com/efe/espana/portada/cero-pantallas-hasta-dos-anos-y-maximo-1-hora-para-ninos-de-entre-3-4/10010-3960074#:~:text=Los%20ni%C3%B1os%20no%20deben%20tener,de%20la%20Salud%20(OMS).

https://www.sabervivirtv.com/pediatria/las-pantallas-interfieren-en-la-salud-de-los-ninos_2497

https://www.healthychildren.org/Spanish/news/Paginas/aap-announces-new-recommendations-for-childrens-media-use.aspx

Si te gustan mis artículos sígueme en mis redes sociales: Mamá Eva. Psicopedagoga

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en Educación, Psicopedagogía

¿Qué es un picopedagogo/a y en qué te puede ayudar?

Aunque pueda parecer una tontería, considero muy importante empezar explicando qué es un psicopedagogo/a y en qué puede ayudaros en el desarrollo integral de vuestros hijos. A lo largo de mi vida me he encontrado con todo tipo de reacciones al explicar cuál es mi profesión, pero la mayoría de las personas no saben qué es. Algunos tienen una vaga idea de que es algo relacionado con los niños/as, con la educación o con la psicología. Ninguno va desencaminado. Un gran porcentaje, y esto es verídico, imagino que les habrá pasado a más colegas, me han dicho algo tal que así: “ay que miedo/uy qué bien, entonces puedes analizarme”. Supongo que confunden la psicopedagogía con la psicoterapia o incluso con el psicoanálisis, vaya usted a saber.

Bueno, vayamos al grano, un psicopedagogo/a es un profesional cuyo ámbito de trabajo es el aprendizaje y, por tanto, sus dificultades, trastornos y la potenciación del mismo. Por tanto los psicopedagogos/as se encargarían principalmente de detectar, diagnosticar y tratar los problemas relacionados con el aprendizaje del ser humano, si bien es cierto que trabajan mayoritariamente con personas en edad escolar. Pero el psicopedagogo/a no solo se centra en los trastornos del aprendizaje, sino que también puede dotar de herramientas que mejoran y potencian la capacidad de aprendizaje.

Puesto que nuestros hijos/as están aprendiendo, y a pasos agigantados, desde que llegan a este mundo y no dejan de hacerlo en toda su etapa infanto-juvenil (y en realidad durante toda su vida), con especial relevancia de los aprendizajes que se dan en los primeros años de vida, es fácil entender la importancia de la figura del psicopedagogo.

¿Cuándo acudir a un psicopedagogo? Si tienes dudas acerca de cuándo buscar la ayuda de un profesional de la psicopedagogía, aquí tienes unos ítems que te ayudarán:

No sabes cómo afrontar un tema específico de la crianza.
Alimentación, control de esfínteres, retirar chupete...etc.
Necesitas ayuda para solucionar un conflicto con tu hijo/a: se niega a comer, miedos nocturnos, discusiones y peleas... Etc.
Necesitas ayuda con tus hijos ante un acontecimiento traumático.
Dificultades de aprendizaje. 1
Dificultades de aprendizaje. 2
Bullying o Ciberbullying.
Orientación posibles salidas profesionales.

https://www.diariofemenino.com/psicologia/terapias/5-diferencias-entre-psicologos-y-psicopedagogos-a-cual-acudir/

Si te ha gustado puedes seguirme en mis redes sociales:

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com