Terminamos la semana con otra recomendación lectora. Esa vez se trata de Monstruo rosa.
Este cuento escrito e ilustrado por Olga de Dios y publicado por Apila Ediciones ganó varios premios en 2013 (año de publicación) y 2014. Narra la entrañable historia de alguien que es diferente al resto y que, lejos de desanimarse, decide emprender un viaje en busca de su lugar y de su propia felicidad.
Monstruo rosa me recuerda a mi infancia, y no sabría explicar exactamente por qué. Quizá porque algunas de sus ilustraciones me evocan los dibujos de las fichas que trabajábamos en preescolar (hablo de los años 80). A pesar de ser una historia moderna e integradora, la sencillez de los dibujos y la pureza de los colores me traen a la memoria aquellos primeros pollitos que tenía que pintar de amarillo o hasta el olor de la pintura de dedos… ¡Qué tiempos aquellos!
Pero, nostalgias aparte, Monstruo rosa es un libro entrañable, divertido, con un mensaje muy positivo y unas inolvidables ilustraciones. Es un cuento ligero, adecuado para todas las ocasiones, con el que siempre acertarás. Resulta muy útil para trabajar la autoaceptación, la autoestima, el respeto a la diversidad y a las diferencias individuales. Es un cuento diferente, como su protagonista, que a las niñas y niños les encanta. Y eso no tienen precio.
Algunas mamis me siguen pidiendo bibliografía para los y las más chiquititas, así que os traigo este libro escrito e ilustrado por Eric Carle y publicado por Kókinos, que ha sido traducido a más de 50 idiomas. La pequeña oruga glotonaes un clasicazo donde los haya, que no puede faltar en la biblioteca de las y los más peques de la casa.
Se trata de un álbum con tapa y páginas duras, que cuenta con troquelados e ilustraciones muy sencillas, bonitas y coloridas. Se puede utilizar para trabajar los conceptos del ciclo de la vida, la metamorfosis de la mariposa, los alimentos, los colores y los números.
A las criaturas les encanta meter sus deditos por los agujeros que va haciendo la oruga. También se puede hacer el recorrido con lana, limpiapipas o cualquier otro elemento que se os ocurra.
Edad recomendada – A partir de 0 años
(Si son muy bebés, lo de meter los deditos, pues como que no. Especifico por si acaso…)
Recordad, cualquier cuento que contenga dibujos sencillos y llamativos y poco texto es idóneo para compartir con bebés. Si os animáis, contadme la experiencia.
Hola, familias. Hoy viernes os traigo otra reseña literaria, que se me acumulan.
Esta vez se trata deVida secreta de las mamás de Beatrice Masini, ilustrado por Alina Marais y editado por Laberinto. Es una alegoría sobre el trabajo y el esfuerzo que realizan las madres diariamente, muchas veces poco o nada reconocido socialmente.
Vida secreta de las mamás, de Beatrice Masini y Alina Marais
A través de metáforas, unas más sencillas de entender que otras, esta historia sitúa a diferentes mamis en escenarios o situaciones diversas, muchas de ellas compatibles entre sí. El cuento combina realidad con fantasía para ayudar a comprender qué hacen las mamás mientras están fuera de casa o durante el tiempo que las y los peques permanecen en el cole.
Di con él buscando cuentos feministas para mis hijos. La verdad es que no me gusta hacer la diferenciación entre cuentos feministas y resto de cuentos. Más bien, considero que todos los cuentos deberían ser feministas, es decir, promulgar y abogar por la igualdad entre mujeres y hombres. Lo que sí me gusta es distinguir entre cuentos que recomiendo y cuentos que no. Éste es uno de los primeros.
Hoy os presento estos cuatro nuevos libros que sacamos de la Biblio:
En este cuento no hay ningún lobo feroz de Lou Carter e ilustrado por Deborah Allwright, de la editorial Picarona (sello infantil de Ediciones Obelisco). Esta recién publicada historia (2021) da la vuelta a los cuentos tradicionales en torno al la figura del lobo feroz y plantea una historia alternativa mucho más divertida y solidaria. ¡Encanta a peques y mayores!
Edad recomendada – A partir de 3 años
Pipí caca de Stephanie Blake, editorial Corimbo. (Actualmente Caca de vacade la editorial Beascoa.) Con este cuento mis hijos se tronchan, pero literalmente. Es un cuento sencillo pero divertidísimo. Además llama la atención el contraste de los colores de las ilustraciones, muy fauvistas.
Edad recomendada – A partir de 3 años
El preocupasaurio, cuento muy nuevo de la escritora Rachel Bright y el ilustrador Chris Chatterton, de la editorial Edelvives. Historia rimada que pretende concienciar a los y las niñas sobre enfrentar los problemas sólo cuando lleguen y no preocuparse por adelantado. Trabaja las emociones (miedo, incertidumbre preocupación, calma…) y la forma de enfrentarse a ellas. Fomenta el desarrollo de la autoestima y trabaja valores como la familia y la valentía.
Edad recomendada – A partir de 4 años
Mordiscos y bocados de Mar Benegas e ilustrado por Susie Hammer, de la editorial Combel. Es una propuesta entretenida, colorida y con troquelados, en que hay que tratar de adivinar qué animal es el que ha mordido cada página del cuento.
Esta reflexión la escribí hace unos meses inspirada en la lectura del artículo Apegos feroces de Alicia Díaz, que os invito a leer también y que trata, entre otras muchas cosas, de si existe eso que llaman instinto maternal, si el amor materno nace o se hace y qué papel juega la maternidad en nuestra época.
En primer lugar, yo no considero que el amor maternal sea un mito, bajo mi criterio es una realidad como una casa. Si bien es cierto que, debido a los mandatos que esta sociedad mercantilista nos impone, las mujeres estamos sometidas a tanta presión antes y durante el embarazo que luego no es de extrañar que desarrollemos depresiones post parto y otras sintomatologías de mayor o menor envergadura que, por ejemplo, generan cierto rechazo por tu bebé, ya que no sientes por esa criatura eso que te dijeron que debías sentir. O que te producen sensación de estar desbordada, ser una inútil o ser mala madre. Obviamente estas “dolencias” están, además, influenciadas por otros procesos personales y hormonales que entran en juego tras el parto, período al cual tampoco se le dedica la atención y cuidados que requiere. En mi opinión, éstos deberían ser mayores que durante el embarazo. Si quieres leer más al respecto, puedes pinchar en mi artículo Acerca del puerperio. Una maravillosa pesadilla.
Pero ciertamente el amor hacia cualquier ser se construye, independientemente de los lazos de sangre. De hecho, el constructo familia, que hemos santificado, no es garante desgraciadamente de más ni de mejores apegos y quereres… Pero esto es para otro capítulo… O para una enciclopedia. Asimismo yo no quería tanto a mis hijos cuando nacieron como les quiero a día de hoy. Los primeros meses me ocurría que cada día sentía que les quería un poquito más y tenía la sensación de que me iba a explotar el corazón de tanto amor, porque el amor es un proceso vivo, de ahí su magia. Claro que esta es mi experiencia y cada una tendrá la suya, que puede no parecerse en nada.
Al sistema capitalista le interesa que nos etiquetemos, por un lado para que consumamos más (a más etiquetas, mayor consumo) y, por otro, para que nos dividamos entre nosotras y creemos una rivalidades que no deberían existir porque no tienen sentido…
…los seres humanos somos capaces de hacer cosas maravillosas, independientemente de que seamos o no madres. Pero ser madre es una de esas cosas maravillosas que se pueden hacer…
Por otro lado, lo cuento en un primer artículo que escribí justo a propósito de todo esto, Educar con sentido común, creo que hay una puñetera fiebre de la etiqueta muy loca hoy en día. Tenemos que ponernos banderitas porque si no, somos una doña nadie. Y éste es un tema que me quema mucho. Ahora están de moda unos usos y mañana serán otros. Al sistema capitalista le interesa que nos etiquetemos, por un lado para que consumamos más (a más etiquetas, mayor consumo) y, por otro, para que nos dividamos entre nosotras y creemos una rivalidades que no deberían existir porque no tienen sentido: las buenas madres y las madres mediocres. Las de la liga de la leche materna y las que no tienen liga. Las que paren con dolor y las flojas. Las respetuosas y las que no lo son, bla, bla, bla. Si fuésemos más listas que todo eso, más respetuosas con las demás y sus circunstancias, más solidarias y sororas… Quizá estaríamos más cerca de conseguir doblegar a un patriarcado que siempre nos saca dos cabezas de ventaja.
En tercer lugar, los seres humanos somos capaces de hacer cosas maravillosas, independientemente de que seamos o no madres. Pero ser madre es una de esas cosas maravillosas que se pueden hacer. Sin embargo, como lo hacemos nosotras y nosotras podemos con todo, pues venga mierda a la mochila, que podemos cargarla… La feroz y despiadada sociedad que toleramos no está pensada para facilitar, y mucho menos honrar, dicho proceso, más bien todo lo contrario. Pienso en el terrible trance de arrancar de los brazos a un o una bebé de 3 ó 4 meses de los brazos de su mamá, con la promesa de que estará bien, que ella lo pasará peor que la criatura… Y lo único que siento es asco. Por supuesto, como siempre, con todos mis respetos para las profesionales de las escuelas infantiles que trabajan, en términos generales, con gran profesionalidad y vocación. Por no hablar de los vientres de alquiler y el nauseabundo mercadeo que existe con ellos en ciertos países del este…
Sin niñas y niños no hay futuro, eso es así de simple. Y también sin infantes nuestra maravillosa socialdemocracia se desmorona. Pero el capitalismo sólo nos concede lo justo para que saquemos adelante a unas criaturas que cada vez parecen más seres creados en la novela “Un mundo feliz” que lo que son realmente, seres humanos… Bien es cierto que los que manejan los hilos en algunos países europeos como Dinamarca o Noruega, sí parecen estar más interesados en la conciliación y la calidad de vida de sus principales agentes económicos y los vástagos de éstos.
Sin niñas y niños no hay futuro
Se espera de nosotras que seamos perfectas en todo: mujeres (seres femeninos) perfectas, madres perfectas, parejas perfectas, trabajadoras perfectas… Y simplemente eso es imposible. Porque además los parámetros de esa perfección son -oh, sorpresa- los que el capitalismo, amparado por el patriarcado, dicta y que muchas mujeres hacen suyos, preparando el dedo acusador para señalar a las herejes. “Que si Fulanita no hace colecho. Qué mala madre.” “Que si Menganita hace colecho y anda todo el día con el niño colgado a la teta y, claro, tiene al marido abandonado, pobrecillo. Qué horrible esposa, normal que la engañe.” “Que si Citanita pone por delante la crianza de sus hijas a cualquier otra cosa y no pretende trabajar hasta que las nenas tengan al menos dos años. Qué egoísta y poco profesional.” “Que si Zutanita ha tenido que empezar a trabajar tras la baja de maternidad, porque resulta que en su casa tienen la fea costumbre de pagar las facturas, y le es imposible organizarse para dar pecho o sacarse leche, así que su bebé ya no toma leche materna. Mala madre…” Y así podría seguir y poner cientos de ejemplos… Que digo yo, qué costaría ponerse un puntito en la boca, contar hasta veinte y reflexionar sobre qué puñetas sabemos nosotras de la vida de las demás para juzgar tan alegremente las decisiones ajenas y todo lo que puede haber detrás… Amén de creernos a pies juntillas que la moda en crianza de hoy es la única vía y la mejor.
Se espera de nosotras que seamos perfectas en todo
Educación, información y formación y, a partir de ahí, ya que cada cual elija lo que mejor le funcione, pero sin juzgar a la de al lado. Porque sin estas tres cosas podemos muy guapamente, por ejemplo, caer en la cultura de la crianza positiva mal entendida, en la que una madre que pone normas, regaña o dice “no” es poco menos que un demonio. Pero, claro, qué voy a saber yo de educación ni crianza si sólo soy una mala madre…
¿Y vosotras, qué opináis? Me encantaría conocer vuestras opiniones al respecto.
¡Hola! Hoy vengo a hablaros de estos cuentos rimados que no pueden faltar en la librería de vuestras y vuestros peques, de Antonio Rubio y el ilustrador Óscar Villán, editados por Kalandraka.
Son de tapa dura y hojas gruesas de cartoné, perfectos para los y las más pequeñas. Quizá el más conocido es Luna, pero el resto son igual de bonitos, a cual más divertido e ideales para criaturas prelectoras.
En la foto os enseño algunos (los que tenemos nosotros), pero la colección completa De la cuna a la luna está compuesta por los siguientes títulos:
Luna
Pajarita de papel
Limón
Cocodrilo
Árbol
Zapato
Violín
Miau
Cinco
Veo veo
Juguetes
Viajes
Animales
Frutas
Se pueden experimentar de diferentes maneras y leer también como cancioncillas, si os animáis. Las ilustraciones dan soporte a las palabras impresas, favorecen la predicción de lo que viene después y ayudan a ampliar el vocabulario.
A los y las más chiquititas les suelen gustar mucho. ¿Los conocéis? ¿Tenéis alguno de ellos en casa?
Hoy os traigo este precioso cuento que, sin duda, se ha convertido en uno de mis favoritos: La ovejita que vino a cenar de Steve Smallman y la ilustradora Joelle Dreifemy. Editorial Beascoa.
Se trata de una tierno libro de tapa dura, con bonitas ilustraciones, que narra una entrañable historia cuyos protagonistas son un lobo y una oveja.
Además de ser divertido, transmite los valores de la amistad, la empatía, la generosidad y la aceptación de las diferencias.
En mi opinión es un imprescindible en cualquier biblioteca infantil (e incluso adulta, ya que hay libros, como este, cuyo mensaje cala más y tiene más valor que mucha literatura para adultos).
Existe mucha confusión con el término alta demanda (o altas necesidades), soliendo ser equiparado con otros rasgos de personalidad, trastornos o problemáticas. Las madres o padres de estas criaturas suelen darse cuenta, tarde o temprano, de que su hijo o hija no se comporta como la mayoría e intuyen que algo pasa, aunque no saben muy bien qué. Muchas veces se sienten culpables, pensando que algo deben estar haciendo mal para que su retoño se comporte así. Esto fue más o menos lo que le debió de ocurrir al pediatra estadounidense William Sears, quien acuñó el término cuando comenzó a investigar qué era lo que le ocurría a su cuarta hija, cuyo comportamiento nada tenía que ver con el de ninguno de sus anteriores hermanos. Pero tranquila, si estás aquí por la misma razón, ya te adelanto que no eres la responsable de este rasgo de personalidad de tu criatura. Olvídate de la culpa, mándala a tomar vientos. NO ES CULPA TUYA. No hay nada que estés haciendo mal y provoque estos atributos en tu peque. Creo que te lo debo decir porque quizá nadie lo ha hecho y, en cualquier caso, mereces saberlo.
Una vez que una se sumerge en el tema de las niñas y niños de alta demanda (o altas necesidades), se va a encontrar con dos posturas u opiniones principales y contrapuestas, a saber:
las criaturas de alta demanda existen;
la alta demanda no existe y sólo depende de la percepción de las personas adultas.
Independientemente de la postura elegida, lo cierto es que al igual que hay adultas y adultos más sentidos, más sensibles o que viven sus necesidades con mayor magnitud o dificultad, lo mismo podemos observar en la infancia. Esto no quiere decir que todos los pequeños y pequeñas que son sensibles, incluidas las PAS, se deban incluir en la categoría de “alta demanda”. Tampoco es menos cierto que todas y todos los menores pueden presentar temporadas o momentos en que están especialmente demandantes por las razones que sean, lo cual no debería implicar que sean de altas necesidades.
Alta demanda: continuas frustraciones expresadas de forma intensa
Pero, entonces, ¿por qué se caracterizan los infantes de alta demanda? Más allá de factores poco beneficiosos como el estrés y la ansiedad o los estilos educativos poco apropiados de los progenitores, así como de la falta de atención proferida y otras circunstancias negativas, existen niñas y niños que no es que presenten necesidades diferentes, sino que las viven en mayor proporción y con más intensidad que el resto. Estas criaturas tendrían lo que comúnmente se denomina un “temperamento difícil”. Es decir, para que no haya malentendidos, son de alta demanda no porque sean maleducados, malcriados, consentidos, enfermos, malos o complicados, sino que presentan unos rasgos determinados de personalidad.
¿Qué características suele tener una niña o niño de alta demanda? (No tiene por qué cumplirlas todas, pero sí la gran mayoría):
Elevado nivel de actividad. Se trata de una personita muy activa, nerviosa e inquieta, con un nivel de energía muy elevado, a la que parece que nunca “se le acaban las pilas”.
Demanda de atención continua. Todo el tiempo quiere y necesita la atención del adulto de referencia y, si no la obtiene, llama su atención, en ocasiones con fórmulas poco adaptativas y, muy frecuentemente, con llanto exagerado.
Alta dificultad para entretenerse. Es esa o ese peque que decimos “no se entretiene con nada”, se cansa enseguida de cualquier nuevo estímulo o juguete, ya que le cuesta mantener la atención de forma prolongada y necesita al adulto al lado para “divertirse”.
Importante necesidad de contacto físico. Muy frecuentemente necesita abrazos, besos, estar en brazos… Lo busca o lo pide insistente y continuamente, suponiendo muchas veces un problema para el adulto que ve muy restringida su libertad de movimientos.
Gran sensibilidad. Suele ser muy sensible y todo le afecta mucho: una negativa, un grito, un ruido, la voz enfadada de mamá, la advertencia de papá… Cualquier cosa puede alterar su bienestar y hacerle sentir vulnerable, triste o poner en peligro la sensación de amor incondicional de sus figuras de referencia.
Dificultad para regular las emociones. Puede ser un niño o niña impulsiva y suele estresarse asiduamente con situaciones, a nuestros ojos, aparentemente “normales”, lo que le provoca enfados o tristeza. Le cuesta autorregularse y suele necesitar ayuda para volver al estado de calma. Una vez tiene una rabieta, cosa bastante habitual, entra en bucle y le cuesta salir de ese trance. Si la o el adulto no comprende bien la situación y afronta la rabieta desde la amenaza o el enfado, la situación puede prolongarse por mucho tiempo.
Gran perseverancia o tozudez. No se conforma fácilmente con una negativa a sus deseos y es muy insistente en su propósito de “salirse con la suya”, a veces rayando lo insoportable.
Baja tolerancia a la frustración. Relacionado con lo anterior, no suele llevar bien que algo no salga como quiere y sus manifestaciones suelen ser explosivas.
Necesidad de alimentación frecuente. Suele sentir la necesidad comer asiduamente, más que por hambre, por la sensación placentera y apaciguadora que genera el acto de comer. Si son bebés, reclaman mucho pecho o biberón por la misma razón, sumado a la necesidad de atención y contacto y por la sensación de confort que generan los brazos adultos.
Problemas para regular el sueño. Debido a la gran energía que posee, no suele tener la sensación de cansancio o sueño que experimentan otras criaturas. Para él o ella el mundo el un lugar excesivamente interesante y cargado de estímulos que no se quiere perder, por lo que irse a dormir acostumbra a ser un momento problemático. Suele prescindir de la siesta muy prematuramente, mientras otras criaturas de su edad aún la hacen. Además, debido a la necesidad de contacto que experimenta, muy posiblemente requerirá la presencia adulta durante su sueño.
Alta demanda: llanto constante aún teniendo todas las necesidades cubiertas
¿Sospecha que tu peque podría presentar altas necesidades? Quizá es el momento de acudir a una persona especialista para confirmar tus sospechas y/o descartar otros rasgos o circunstancias que se pueden confundir con la alta demanda, como son altas capacidades, alta sensibilidad, TDAH e incluso TEA. Un diagnóstico precoz puede ser determinante, sobre todo en algunos casos y dependiendo también de los grados…
En el blog podéis leer una entrevista doble a dos madres de sendas niñas de altas necesidades, en la que nos comparten su parecer sobre la alta demanda, sus dificultades como madres de este tipo de criaturas y su opinión acerca del desconocimiento general sobre el tema. ¡Espero que sea de vuestro interés!
Si esta entrada os ha resultado útil, tenéis alguna duda o pregunta al respecto o queréis hacerme alguna sugerencia, estaré encantada de recibir vuestro feed-back. También os recuerdo que podéis seguirme en redes:
EL JUEGO es una actividad casi instintiva. Desde los primeros meses de vida el bebé juega con sus manos, las mira y aprende poco a poco lo que puede hacer con ellas. El juego también permite al pequeño o pequeña incorporarse al ambiente que le rodea: es un medio para relacionarse con los demás y entender las normas de la sociedad a la que pertenece. Además, es necesario para su correcta maduración y desarrollo.
Un niño o niña que juega es un menor sano y feliz. De hecho, cuando un niño o niña permanece demasiado tiempo inactivo y no muestra ganas de jugar, hay que contemplar la posibilidad de que algo no va bien.
El juego no solo es una actividad de diversión y ocio. Tiene muchas más implicaciones:
◦ La transmisión de valores y normas de comportamiento.
◦ La dimensión educativa.
◦ El desarrollo de la capacidad simbólica, que permite a su vez el desarrollo de la capacidad de resolver conflictos y del pensamiento lógico y conceptual.
◦ La formación de la personalidad y las habilidades sociales.
◦ El conocimiento de sus posibilidades y sus limitaciones, que ayuda al menor a madurar.
El juego es una actividad casi instintiva
Un niño o niña que juega es un menor sano y feliz. De hecho, cuando un niño o niña permanece demasiado tiempo inactivo y no muestra ganas de jugar, hay que contemplar la posibilidad de que algo no va bien.
La actitud de los padres ante el juego debe ser flexible. Hay que darle la importancia que tiene y dedicarle todos los días su tiempo, mayor cuanto menor es el niño o niña. Ha de ser una actividad placentera y, aunque esto no es incompatible con poner reglas (lo más adecuado es dejar que el niño/a elija el juego y respetar las normas que imponga), es más provechoso el juego libre. Según su edad y sus características personales, el pequeño/a establecerá preferencias por unos juegos u otros.
Debemos alentar a nuestro hijo o hija a que aprenda a jugar solo, pero conviene encontrar el equilibrio entre el tiempo de juego en soledad y el compartido con los padres, puesto quelos niños y niñas que juegan con sus padres desarrollan más su creatividad y su autoestima.
El juego es una actividad socializadora
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL JUEGO?
– Es la principal forma de comunicación del menor.
– Aporta al niño o la niña las primeras experiencias perceptivas que influyen en el desarrollo de los sentidosde la vista, el tacto y el oído.
– Enseña a coordinar los distintos movimientos de las partes del cuerpo para conseguir un objetivo.
– Ayuda al niño o niña a focalizar su atención y su concentración.
– Potencia su autonomía.
– Facilita la aparición y el progreso de actividades físicas y destrezas motoras como, agarrar, lanzar, balancearse, trepar, guardar el equilibrio, saltar…
– Es decisivo en la evolución dellenguaje.
El juego aporta las primeras experiencias perceptivas que influyen en el desarrollo de los sentidos
– Ayuda a descargar la agresividad y la tensión, por lo que es una actividad liberadora.
– Es también una actividad en gran medida social. A través del juego el niño o niña aprende a cooperar, compartir, negociar, asumir reglar, esperar el turno, tolerar, competir, respetar, ganar, perder…
– Permite al menor conocer sus habilidades y limitaciones, es decir, facilita su autoconocimiento y su maduración.
– Pone de manifiesto preferencias e intereses que van a configurar la forma de ser del pequeño/a y su personalidad.
– Influye en el aprendizaje de la toma de decisiones y la resolución de conflictos.
– Es una forma de aprender los roles culturales, losvalores, las normas sociales y las relaciones con el mundo de los adultos.
El juego es la principal forma de comunicación de niñas y niños y es decisivo en la evolución del lenguaje
La sobreestimulación, lejos de lo que pueda parecer, produce aburrimiento (…)
LA ELECCIÓN DE LOS JUGUETES
Antes de comprar un juguete es importante tener en cuenta lo siguiente:
– La edad exacta del niño o la niña, su desarrollo evolutivo y sus preferencias son factores fundamentales.
– Hay que respetar los gustos cada niño/a. Los gustos de los niños y niñas no son los gustos de los adultos. Hay que ofrecerle al pequeño/a la oportunidad de que elija los juguetes que más le atraen. No debemos privar a un menor de un juguete que le gusta y que demanda y aún menos decirle que ese juguete es “de pequeños”, «de niños» o “de niñas”. Asimismo, no debemos obligarle o presionarle para que juegue con un juguete que no le llama la atención, bien porque no está preparado para jugar con él, aunque otros niños/as de su edad sí lo hagan, o bien porque no le gusta. Por otro lado, es inútil que intentéis convencer a vuestro hijo/a de lo feo que es ese “monstruo transformable”.
Si el juguete que desea aún es peligroso para su edad o cuesta más de lo que podéis gastar, hay motivos para no comprarlo pero, aún así, debéis procurar complacerle con una alternativa apropiada.
– Debemos tener en cuenta la seguridad y calidad del juguete, así como orientarnos con la edad recomendada por el fabricante, aunque en ocasiones nos encontramos con niños/as que sienten curiosidad por juguetes de niños/as algo mayores que ellos y otros que prefieren jugar con juguetes para niños/as más pequeños y no pasa absolutamente nada. Lo importante es que jueguen y disfruten haciéndolo. También es importante considerar aspectos como dónde se han fabricado los juguetes, los sellos de calidad…
El juego facilita la aparición y el progreso de actividades físicas y destrezas motoras, además de enseñar a coordinar distintos movimientos del cuerpo
– No se debe saturar al pequeño/a de juguetes: jugará con ellos un rato y luego no les hará ni caso. La sobreestimulación, lejos de lo que pueda parecer, produce aburrimiento, ya que el pequeño/a se bloquea y acaba siendo incapaz de prestar atención a ningún juguete en concreto. (Para completar información a este respecto os invito a que leáis mi artículo para Guiainfantil sobre Organizar la rotación de juguetes de los niños para que no se aburran.) En este sentido, más vale calidad en los materiales que pongamos al alcance de nuestros hijos e hijas que cantidad.
– Se debe ofrecer al niño o niña, y esto es importantísimo, la posibilidad de utilizar cualquier juguete sin dejarnos influir por los estereotipos sexistas propios de los adultos, que no de los menores. ¿Qué hay de malo en que un niño juegue con una cocinita, si ve cocinar a papá y a mamá? ¿O que cuide a un bebé si mamá y papá le cuidan a él? ¿O que barra y friegue con sus juguetes si ve a los adultos hacerlo? O, por el contrario, ¿qué hay de extraño en que una niña juegue con coches si las mujeres y los hombres conducen? ¿O por qué no va a jugar al fútbol si le da la gana? Por favor, estamos en el siglo XXI, seamos consecuentes y sensatos. No perpetuemos estereotipos obsoletos, peligrosos y dañinos. Nuestros hijos/as se forman principalmente a través de nuestras enseñanzas y nuestro ejemplo.
– También es importante tener en cuenta la relación calidad-precio. Los juguetes más caros no son necesariamente los más divertidos ni los más educativos. Hay que centrarse más en las necesidades del niño/a, los aprendizajes y los ámbitos de desarrollo que queremos potenciar.
– Hay que tomar en consideración si la finalidad del juguete es para jugar de manera individual o grupal.
El juego ayuda a las criaturas a focalizar su atención y concentración
PROPUESTAS E IDEAS DE JUGUETES POR EDADES
A continuación expondré unos listados dejuguetes para niños/as de 0 a 1, 1 a 2 y 2 a 3 años, ya que a estas edades los menores no suelen «pedir» juguetes, y a los padres, sobre todo a los primerizos, se les puede hacer complicada la elección de los mismos. Hoy día la oferta es tan amplia que a veces sin una guía o unas pautas puede resultar difícil saber cuáles son los juguetes que más pueden ayudar al menor. Así que al lado de cada tipo de juguete os cuento qué área de desarrollo potencia cada uno de ellos.
Aunque como digo, los niños y niñas a estas edades no «piden» juguetes, sí que a partir del año o año y medio empiezan a mostrar sus gustos, sus preferencias y pueden llegar a demandar cierto tipo de juguetes, por lo que debemos aprender a «escucharles».
El juego potencia la autonomía y facilita el autoconocimiento y la maduración
JUGUETES PARA BEBÉS DE 0 A 1 AÑOS
Mordedores. Calman las molestias dentales y potencian la coordinación de los ojos, las manos y la boca.
Sonajeros. Proporcionan las primeras experiencias auditivas y táctiles, así como la coordinación del movimiento.
Juguetes y objetos sonoros o musicales.
Juguetes como los libros blanditos, que permiten desarrollar la precepción visual, táctil y auditiva.
Móviles con colores vistosos y melodías alegres. Ayudan a relajarse y desarrollan la percepción visual y auditiva.
Gimnasios de los que cuelgan objetos que pueden alcanzar con los pies o las manos.
Mantas sensoriales con diferentes tactos y sonidos.
Muñecos de trapo, dudus y peluches. Facilitan la expresión de la afectividad y las emociones al ser objetos de apego.
Juguetes para el baño: muñecos de goma, recipientes para llenar y vaciar agua, etc.
Cubos apilables blanditos de distintos colores y texturas… Sirven para desarrollar el tacto y la motricidad fina.
Pelotas blanditas. Con ellas se potencia la motricidad.
Rulo o balón hinchable para trabajar la psicomotricidad gruesa, realizando diversos ejercicios sobre él.
El juego ayuda a descargar la agresividad y la tensión, por lo que es una actividad liberadora
JUGUETES PARA NIÑOS Y NIÑAS DE 1 A 2 AÑOS
Balancines, toboganes, túneles… Ayudan a desarrollar la motricidad gruesa (con vigilancia por parte del adulto).
Juegos (cubos, casitas con huecos en el tejado u otros) para insertar figuras y formas. Mejoran las habilidades motrices.
Puzzles encajables. Perfeccionan la coordinación viso-manual y el pensamiento lógico.
Juguetes de arrastre. Estimulan el desarrollo motor y favorecen el control del equilibrio.
Aros insertables. Trabajan la concentración y la motricidad fina.
Cubos apilables o que caben unos dentro de otros. Estimulan la concentración y la motricidad fina.
Cuentos blanditos o de cartón grueso para manipular, con ilustraciones, sonidos y/o texturas. Desarrollan la motricidad fina, les estimulan cognitiva y sensorialmente, potencian el lenguaje…
Tablas sensoriales (o paneles sensoriales). Estimulan la motricidad fina, la autonomía y el desarrollo cognitivo.
Vehículos y garajes. Desarrollan la motricidad y el juego simbólico.
Palas y cubos. Desarrollan la motricidad, potencian el juego libre, la imaginación…
Papeles de diferentes texturas y colores para romper, rasgar, arrugar…
Etc.
Hay que tener en cuenta que, con la intervención y la ayuda por parte del adulto, muchos de estos juguetes pueden trabajar también vocabulario variado y conceptos como los tamaños, los colores, las formas, la cantidades… Nociones musicales o de respeto por los materiales, etc.
El juego pone de manifiesto preferencias e intereses que van a configurar la forma de ser del niño o la niña
JUGUETES PARA NIÑAS Y NIÑOS DE 2 A 3 AÑOS
Muñecos y sus accesorios. Favorecen el juego simbólico y fomentan valores como el cuidado de los demás, el respeto, el amor…
Marionetas. Desarrollan el juego simbólico, la creatividad y la imaginación.
Juguetes electrónicos que emiten palabras. Estimulan el lenguaje y el desarrollo cognitivo.
Mesa de luz. Sirve para trabajar los estímulos sensoriales, la concentración, la motricidad fina, la creatividad, la experimentación, la relajación…
Columpios adaptados, toboganes y otras estructuras grandes de juego (siempre bajo la supervisión de la persona adulta). Sirven para seguir mejorando y afianzando la motricidad gruesa.
Juguetes de enroscar y desenroscar, Trabajan la motricidad fina.
Juguetes para imitar a los adultos y la vida diaria: herramientas, cocinitas, comidas, supermercados, casitas, artículos de limpieza, teléfonos, ordenadores… Sirven para el juego simbólico.
Disfraces y telas. Desarrollan el juego simbólico y potencian el juego libre, la creatividad y la imaginación.
Cabañas, casas o cualquier otra estructura donde se puedan meter a jugar. Afianzan su autonomía, su creatividad y su imaginación.
Juguetes de insertables y cosido. Perfeccionan la pinza, la coordinación óculo-manual, la coordinación y la lógica.
Instrumentos musicales. Potencian el control corporal y desarrollan conceptos musicales.
Triciclos evolutivos, coches, motos, patinetes… (siempre con especial vigilancia por parte del adulto). Mejoran las habilidades motoras.
Palas, cubos, rastrillos y juguetes para la arena. Mejoran la motricidad, potencian el juego libre, la imaginación y el juego cooperativo.
Materiales diversos para manualidades (diferentes papeles, goma eva, fieltro, plumas, pompones, limpiapipas, etc.) Afianzan la motricidad fina y desarrollan la creatividad.
Etc.
Como comentaba más arriba, hay pequeños/as de estas edades que tienen juguetes para niños y niñas algo mayores y les encantan, les sacan partido… Pero, en términos generales, estos son los juguetes más destacados para 2-3 años. Hay muchísimos otros, seguro que tenéis algunos en casa o en mente y no olvidemos que incluso de aquellos que parecen meramente lúdicos se pueden sacar beneficios para el desarrollo del menor. Por poner un ejemplo, una piscina de bolas sirve también para mejorar la socialización, la motricidad fina (coger bolas), el control corporal (lanzar bolas), el equilibrio (caminar sobre el suelo lleno de bolas sin tropezarse) y la motricidad gruesa en general (zambullirse, arrastrarse, hacer la croqueta…)
El juego influye en el aprendizaje de la toma de decisiones y la resolución de conflictos, así como de los roles culturales, los valores y las normas sociales
Seguro que recordáis con especial cariño algún juguete de vuestra niñez, ¿os habéis parado a pensar por qué? Quizá eso os dé muchas claves de lo que deseáis para vuestro hijo o hija.
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El cesto de los tesoros es una propuesta de juego a partir de los 6-8 meses que se engloba dentro de lo que se denominan juegos heurísticos, es decir, actividades que estimulan el descubrimiento y la experimentación con diferentes materiales.
No hay una edad límite para disfrutar de esta actividad, pero a medida que el pequeño/a se vuelve más autónomo y puede desplazarse libremente por el espacio, le interesará explorar por sí mismo el mundo que le rodea, sin necesidad de que nosotros se lo presentemos a través de este tipo de juegos.
Con el cesto de los tesoros se pone al alcance del bebé una cesta con objetos de la vida cotidiana dentro, fabricados con materiales naturales. El cesto ha de ser asimismo de un material natural: mimbre, ganchillo, rafia, tela, etc. No debe ser muy profundo, para que el menor alcance fácilmente los objetos de su interior. Realmente vale casi cualquier objeto de los que se suelen tener en casa o se encuentran en la naturaleza, pero hemos de tener en cuenta que el niño/a los tocará, explorará, chupará o golpeará, por lo que no deben presentar aristas, ser demasiados pequeños o resultar peligrosos.
Los objetos que puede contener el cesto son muy diversos. Vamos a agruparlos por materiales:
Madera: cucharones, peines de cerdas suaves, brochas, pinceles, morteros, pinzas de la ropa, arandelas para cortinas, huevos de costura, maracas, cucharas de miel, pelota Pickler, etc.
Metal: cucharas, tapas, flaneras, juegos de llaves, coladores, botes, batidores de huevos, moldes para pasteles o tartas, cajitas de latón, etc.
Tejido: telas naturales, fieltro, toallas pequeñas, pelotas de tenis, muñecas de trapo, manoplas, pelotas de tela, lazos de raso, pañuelos de seda, ovillos de lana, pompones, etc.
Orgánicos: piedras, conchas marinas, esponjas, piñas, hojas secas, cáscaras de cocos, tapones de corcho, frutas, etc.
De todos los materiales citados anteriormente yo eliminaría, dependiendo de las características del niño/a en cuestión, aquellos que pudiera tragarse, romper, partir o mordisquear en trozos más pequeños y que puedan resultar peligrosos. Más adelante, a medida que el menor crezca, se pueden ir añadiendo, aunque nunca se debe descuidar la vigilancia por parte de un adulto.
Mientras el pequeño juega, el adulto debe estar cerca vigilando pero sin intervenir, actuando de mero espectador y supervisor.
A medida que el niño/a se va haciendo mayor, su forma de relacionarse con los objetos se va volviendo más compleja, realizando pequeños experimentos de causa-efecto o pudiendo realizar pequeñas agrupaciones o seriaciones atendiendo a algún criterio, etc.
Entre las destrezas o habilidades que se pueden desarrollar con el cesto de los tesoros se encuentran: observación, investigación, autonomía, motricidad fina, coordinación óculo-manual, lógica, concentración, interiorización de conceptos relacionados con el color, la capacidad, el volumen, la cantidad, etc.
Cesto de los tesoros
ALGUNAS RECOMENDACIONES MÁS
Antes de poner el cesto de los tesoros al alcance del bebé, se deben retirar de alrededor otros objetos que puedan atraer su atención y desviarla del propio juego.
Se pueden confeccionar diferentes cestas temáticas por tipos de materiales.
La cantidad de objetos por cesto puede ser muy variada, pero al menos debe contener unas 30 a 40 unidades.
Podemos ir variando los objetos a medida que el pequeño pierde el interés por ellos y también ampliar el abanico de materiales según el niño/a va creciendo.
Debemos limpiar con cierta asiduidad los materiales que componen el cesto. Además de llevárselos frecuentemente a la boca, hay que tener en cuenta que estos objetos van a estar la mayor parte del tiempo en el suelo.
Es importante recordar que este es un juego muy atrayente y divertido para el pequeño/a, pero no el único, por lo que se debe combinar con otro tipo de juegos y juguetes que estimulen al niño/a.
A partir del año y medio aproximadamente es muy posible que el menor pierda interés por el cesto de los tesoros. Es el momento de que este juego evolucione para dar paso a otro tipo de juego algo más elaborado. Hablamos de lo que en las escuelas infantiles se denomina “juego heurístico” aunque, como comenté más arriba, el cesto de los tesoros sería un tipo de juego heurístico, el más básico, por así decirlo.
Si no contáis con tiempo o ganas para hacerlo, siempre podéis comprar un cesto de los tesoros. Pero debéis tener en cuenta que os saldrá mucho más caro que fabricarlo vosotros mismos y siempre estaréis más tranquilos si elegís vuestros propios materiales. No obstante, hoy día son muchas las pequeñas empresas que se dedican a la confección de este tipo de cestos y los hay muy completos y vistosos. Pero tened cuidado y revisad bien qué tipo de objetos incluye.
¿Os animáis a crear un cesto de los tesorospara vuestro peque, un familiar o una amiga embarazada? ¡Contadme vuestra experiencia! Si necesitáis ayuda, no dudéis en preguntarme.
Dos bebés jugando con un cesto de los tesoros
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