Publicado en A partir de 5 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

El libro de los Cerdos

Hacía muchos meses que no publicaba en el blog, y lo hago con un álbum ilustrado que no deja indiferente a nadie. Se trata de El libro de los cerdos, del autor e ilustrador Anthony Browne, editado por Kalandraka. Se trata de un cuento de 1986 que la editorial ha reeditado en 2023 en tamaño medio (25 x21 cm) y tapas duras.

Es un libro que, empezando por su título, aborda de forma socarrona e irónica temas como el machismo, los roles y estereotipos de género y la división de tareas domésticas dentro de la familia.

En El libro de los cerdos se narra la historia de una familia que refleja una situación que, desafortunadamente, aún persiste en muchos hogares hoy en día. La madre de esta familia carga con todo el peso de las tareas del hogar, además de tener un empleo remunerado fuera de casa. Mientras, su marido e hijos pasan su tiempo en casa relajadamente, esperando a que ella les sirva y atienda, sin participar en las tareas domésticas. Pero un día la señora Cerdo ya no puede más y, a partir de ese momento, todo cambia para siempre…

Desgraciadamente, este argumento sigue absolutamente de actualidad casi 40 años después. Por no irnos más lejos, según datos del INE, en España las mujeres dedican de media 9 horas más a la semana que los hombres a las labores domésticas y 15 horas más semanales al cuidado y educación de las hijas e hijos. Y esto por no hablar de la carga mental que de forma prácticamente unilateral soportamos las mujeres. Según un estudio de Edenred (2023), el 73% de las mujeres declara sentirse agotada prácticamente a diario por la carga mental de las tareas doméstico-familiares.

En definitiva, el libro es un buen punto de partida no sólo con la infancia, sino también con jóvenes y personas adultas, para trabajar y reflexionar sobre la igualdad, los roles y estereotipos, la conciliación, la corresponsabilidad, el papel de la mujer y de las madres en la familia y en la sociedad, etc.

Mención aparte merecen las ilustraciones hechas a la acuarela y que tienen vida propia. Son muy gráficas, como metáforas visuales, comenzando por la propia portada, y están cargadas de simbolismo y de detalles escondidos que resultan divertidos de buscar e interpretar.

Siento que la reseña quedaría algo coja si no menciono que seguro existen personas a las que les parece «ofensivo» el retrato exagerado y burlesco que llega a hacer el autor de los componentes masculinos de la familia. A este respecto sólo cabría añadir que no deja de ser un cuento. La exageración, la ironía, el humor, la metáfora, la personificación, la fantasía… son recursos habituales en los cuentos infantiles. Este libro no debe molestar, de la misma manera que no nos llama la atención que una niña hable con un conejo, que un emperador se pasee desnudo creyendo llevar un traje magnífico, o que un lobo se coma a una abuelita. Si en este caso la caricatura ofende a alguien y en otros casos no, quizá ese alguien debería revisarse. Pero es precisamente porque esta historia puede resultar incómoda, por lo que aún sigue siendo necesaria.

Edad recomendada- A partir de 5 años

Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

Madrid

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Publicado en A partir de 4 años, Alta sensibilidad, Recomendaciones, Reseñas literarias

La armadura de Hugo: un cuento para comprender la alta sensibilidad y aprender a aceptarse

Para estrenar este curso 2023-24 os traigo el álbum ilustrado La armadura de Hugo, de la autora Susanna Isern y el ilustrador David Sierra Listón, publicado por Beascoa. Se trata de otra obra que, al igual que Sensibles, de la que ya os he hablado, aborda la cuestión de la alta sensibilidad.

Esta vez el protagonista es un niño, Hugo, al que su alta sensibilidad le otorga grandes dones pero también le hace sufrir más de lo necesario. La armadura de Hugo toca tangencialmente el tema del acoso escolar, el cual muchas veces se dirige a las personas más sensibles por ser consideradas «diferentes» o «débiles».

La mamá de Hugo escucha y valida las emociones de su hijo

Gracias a un encuentro casual, Hugo descubre qué es lo que debe hacer para protegerse y sobrellevar mejor su alta sensibilidad: ponerse una armadura. Pero al colocarse esa armadura (de forma literal en el libro), el protagonista de esta historia pierde su esencia y deja de ser él mismo. Gracias a su mejor amiga, que nunca le falla, Hugo comprende que no hay nada mejor que ser uno mismo y aprender a aceptar y disfrutar de los dones que otorga la alta sensibilidad.

Es crucial también el papel de la mamá de Hugo, que escucha y valida las emociones de su hijo. Es importante que las criaturas altamente sensibles conozcan su rasgo desde pequeños para no sentirse «bichos raros», sino integrarlo en su día a día y aprender a canalizarlo de formas adecuadas y adaptativas, siempre con la ayuda y el acompañamiento de los y las adultas.

Las ilustraciones de «La armadura de Hugo» son un regalo más

Como siempre, dejamos un espacio para las ilustraciones. Las de este cuento son realmente bonitas y coloridas, muy protagonistas de la historia. Acompañan perfectamente al texto y narran la historia a la vez, lo cual se agradece mucho en los cuentos dirigidos a pequeñas y pequeños lectores. Sólo observando los dibujos, la historia se cuenta sola, lo que ayuda a las criaturas que aún no saben leer a contar el cuento según van pasando las páginas.

La armadura de Hugo es una obra fantástica con la que no sólo podréis tratar la alta sensibilidad, sino el acoso escolar, el respeto hacia las demás personas, la empatía, la autoestima… Y, en definitiva, fomentar con ella las inteligencias intrapersonal e interpersonal.

Edad recomendada- A partir de 4 años

Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

Madrid

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Publicado en A partir de 2 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

Cuento Siempre te querré, Pequeñín

Siempre te querré, Pequeñín es una joya literaria escrita e ilustrada por la autora escocesa Debi Gliori en 1999 y publicada por la editorial Planeta. Se ha convertido en todo un clásico que tampoco puede faltar en las colecciones de cuentos infantiles.

Aborda de una forma tierna, eficaz y fácil de entender por niños y niñas el importantísimo tema del amor incondicional que toda mamá o papá ha de sentir por sus polluelos y, sobre todo, ha de transmitirles.

El protagonista de esta historia es Pequeñín, un zorro que está de muy mal humor y se está portando mal (presumiblemente porque ya es tarde y está cansado) y cree que, por su comportamiento, nadie le va a querer. Sin embargo, Grandullón, el otro personaje del cuento, le hace ver que pase lo pase y haga lo que haga siempre le querrá, incluso más allá de esta vida. Pequeñín va haciendo diferentes preguntas relacionadas con el amor a lo largo del cuento, a las cuales, con gran cariño y paciencia, Grandullón va dando contestación.

No sabemos el parentesco exacto que existe entre Pequeñín y Grandullón, queda a la imaginación del lector. Por lo que esta relación admite no sólo la de madre/padre – hijo/hija, sino también la de cualquier otra cuidadora o tutor y la persona que está a su cargo, lo cual me parece interesante.

La estructura del cuento es repetitiva y rimada, algo que ya sabemos es muy frecuente en los libros infantiles y conlleva múltiples efectos beneficiosos, entre los que destacan la musicalidad, la sensación de seguridad, el fomento de la predicción, la memorización, la participación y la atención a los detalles, etc.

Siempre te querré, Pequeñín es un libro de cartoné, por lo que resulta muy manejable para las niñas y niños, con ilustraciones coloridas y llamativas, especialmente las estrellas, que brillan de verdad.

Es definitiva, una obra ideal e indispensable para compartir con tu(s) peque(s) que, si aún no la habéis disfrutado juntos, no dudes en hacerlo, os va a encantar.

Edad recomendada- A partir de 2 años.

Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

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Publicado en A partir de 1 año, Recomendaciones, Reseñas literarias

¡Beso, beso!: un tierno cuento para leer a los bebés

Os traigo un cuento de 2005 que yo descubrí en la Feria del Libro de 2009 en el parque del Retiro de Madrid y se lo compré a mi sobrino que por aquel entonces tenía 2 añitos. Es ¡Beso, beso!, de la autora Margaret Wild y la ilustradora Bridget Strevens-Marzo, editado por Ekaré.

Es un cuento tierno y sencillo, perfecto para los y las más chiquitinas. Tiene todos los ingredientes que gustan y atraen a las criaturas pequeñas: ilustraciones bonitas, personajes que son animales, poco texto fácil de entender y una estructura repetitiva.

¿Por qué las estructuras repetitivas tienen un atractivo especial para las niñas y los niños? Pues entre otras cosas porque: 1) les permiten predecir y anticipar lo que vendrá a continuación, 2) les posibilitan una participación más activa en la historia, 3) les confieren cierto sentido de estabilidad y seguridad, 4) conllevan un ritmo y una musicalidad muy reconfortantes para las criaturas.

Por todo lo anterior, esta obrita es un acierto para los y las peques y no tan peques. Con 4 años y medio que tienen, mis hijos me piden muy a menudo que se la lea y la disfrutan más ahora que de más chiquitos. A veces en las cosas más sencillas es donde más belleza encontramos y creo que eso es lo que ocurre con ¡Beso, beso!

Este precioso cuento narra las andanzas de un Bebé hipopótamo que una mañana tiene tanta prisa por ir a jugar que olvida darle un beso a su mamá. Así empieza esta adorable historia en la que acompañamos a Bebé hipopótamo en su viaje de ida y regreso con su mamá.

Edad recomendada- A partir de 1 año

Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

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Publicado en A partir de 4 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

Cuento El hilo invisible de Miriam Tirado y Marta Moreno

Hoy os vengo a hablar del álbum ilustrado El hilo invisible, de la editorial Penguin, que se publicó en 2020. Se trata del cuento más conocido de Miriam Tirado e ilustrado por Marta Moreno, de las que ya os hablé con Sensibles, libro este último que ayuda a comprender a grandes y peques qué es la alta sensibilidad y cómo se manifiesta.

En esta ocasión la autora, que también es consultora de crianza, nos cuenta una tierna historia que trata de manera original la forma en que las personas estamos conectadas con nuestros seres queridos. Un vínculo irrompible que va más allá de la distancia o la propia vida. En ella, su protagonista, una niña llamada Nura, descubre el «secreto» del hilo invisible que nos une, a través del ombligo, con las personas que más queremos y nos ayuda a vencer la tristeza, el miedo, la angustia y otros muchos sentimientos negativos que podemos experimentar cuando no tenemos cerca a quienes nos quieren y nos protegen.

El hilo invisible es una obrita que va un paso más allá del amor, los vínculos o la conexión personal y que puede utilizarse también para trabajar paralelamente la gestión emocional, la expresión de sentimientos y el duelo por la separación o la pérdida de un ser querido.

Las ilustraciones de "El hilo invisible", realizadas por Marta Moreno, son muy bonitas y coloridas
Las ilustraciones de «El hilo invisible», realizadas por Marta Moreno, son muy bonitas y coloridas

Las ilustraciones, al igual que las de Sensibles (2022), que se publicó después pero que en casa lo conocimos antes, son muy bonitas, coloridas y muy adecuadas para las y los peques de la casa.

Lo podéis encontrar en varios formatos: el álbum ilustrado «normal», una versión reducida y más pequeña en cartoné y la versión en pop up. Para las criaturas más pequeñas, quizá la versión estándar resulte algo larga, porque son 64 páginas y tiene bastante texto, por lo que la reducida puede ser una buena opción. En cualquier caso, sin duda es un cuento que ya se ha vuelto un imprescindible en cualquier biblioteca infantil.

Edad recomendada- A partir de 4 años

Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

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Publicado en A partir de 0 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

Cuentos ¿Una rana?, ¿Un caracol?, ¿Un ratón?, ¿Un gato? de Guido Van Genechten

Vuelvo con las reseñas literarias infantiles después de un tiempo de parón. Ahora que estamos en verano y parece que el tiempo invita a ello, al menos a mí, espero poder ir subiendo obras poco a poco. Hoy os hablo de esta famosa colección compuesta por los títulos ¿Una rana?, ¿Un caracol?, ¿Un ratón? y ¿Un gato? de Guido Van Genechten, editados en España por Edelvives.

Las primeras ocasiones que se utilicen, se puede jugar con el factor sorpresa, lo cual incentiva la curiosidad natural de las y los peques. Pero una vez que las criaturas ya los hayan visto unas cuantas veces, les será divertido anticiparse y acertar qué animal viene después. Además, al ser libros sin texto, la persona que los “lea” puede inventarse distintas historias que relacionen a los animales que contiene cada cuento. Las narraciones pueden ser cada vez diferentes. ¡Lo mejor es dejar volar la imaginación! Cuando los y las niñas vayan creciendo, también podemos dejar que sean ellas quienes nos cuenten la historia. Es una buena actividad para ejercitar su imaginación y creatividad.

Podéis encontrar algunos ejemplos de estos relatos inventados si navegáis un poquito por internet. Aquí os comparto el vídeo de uno que seguro gustará a la pequeña audiencia. Se trata de una versión libre del título de la colección ¿Un gato? ¡Que lo disfrutéis!

Cuentacuentos ¿Un gato? de Guido Van Genechten

Edad recomendada- A partir de 0 años

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Publicado en Abuso narcisista, Psicología

Narcisismo: los tipos y subtipos que debes conocer

En artículos anteriores hemos explorado el concepto Narcisismo, desde el narcisismo más inocuo, como es el narcisismo adaptativo, hasta el más dañino o patológico (Narcisismo, ¿virtud social o enfermedad?), nos hemos sumergido en las entrañas de las familias narcisistas, en las que alguno de los padres o ambos son narcisistas estructurales (El daño del narcisismo en la familia. Cómo reconocerlo y sanarlo) y hemos descubierto los diferentes roles que pueden existir dentro de este tipo de familias, analizando cómo el narcisismo atraviesa a sus miembros de diversas formas, todas ellas negativas (Los roles en la familia narcisista. Cómo funcionan y qué consecuencias tienen).

En este artículo vamos a centrarnos en intentar definir los tipos y subtipos de narcisismo existentes, haciendo un breve recorrido a lo largo del tiempo por distintos autores e investigaciones que han intentado comprender y clasificar esta compleja manifestación de la personalidad.

¿Cuántos tipos de narcisismo existen?

A día de hoy, la comunidad científica reconoce ampliamente la existencia de dos tipos principales de narcisismo: el narcisismo grandioso y el narcisismo vulnerable. Ambos tipos se distinguen por diferentes rasgos y comportamientos, aunque tienen en común las características centrales del trastorno narcisista de la personalidad. A lo largo de la historia, varios autores han realizado clasificaciones y nombrado distintos subtipos de narcisismo, basados en sus estudios e interpretaciones clínicas.

Breve repaso por la historia

A lo largo de la historia de la psicología, los estudios sobre el narcisismo han evolucionado para incluir una mayor comprensión de la complejidad del constructo narcisista y la importancia de considerar los diferentes patrones de rasgos y comportamientos que puede manifestar. En los primeros estudios, el narcisismo se consideraba un trastorno unidimensional caracterizado por la grandiosidad, la necesidad de admiración y la falta de empatía. Con el tiempo, los investigadores se dieron cuenta de que el narcisismo es un constructo más complejo que puede manifestarse de distintas formas en diferentes personas.

Sólo dos tipos de narcisismo, social y patológico, son aceptados universalmente por toda la comunidad científica
Sólo dos tipos de narcisismo, grandioso y vulnerable, son aceptados universalmente por toda la comunidad científica

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, introdujo el concepto de narcisismo en su obra Introducción al narcisismo en 1914. Freud distinguía entre el narcisismo primario, que es una etapa normal del desarrollo infantil en la que la criatura dirige su energía libidinal hacia sí mismo, y el narcisismo secundario, que es una forma patológica de narcisismo en la que la persona busca constantemente la admiración y la atención de las demás.

Otro psicoanalista, Otto Kernberg, propuso en 1975 una clasificación de los subtipos de narcisismo que incluye tres categorías: narcisismo benigno, narcisismo compensatorio y narcisismo maligno. El narcisismo benigno hace referencia a la posesión de un ego fuerte y una capacidad adecuada para establecer relaciones interpersonales satisfactorias, es decir, a una autoestima saludable. El narcisismo compensatorio describe a personas con falta de empatía y necesidad de ser admiradas, usando la grandiosidad como defensa ante inseguridades internas. El narcisismo maligno se refiere a la combinación de rasgos narcisistas y antisociales, incluyendo la manipulación, la crueldad y el desprecio por las personas.

A lo largo de los años, otros autores como Millon, Kohut y Kernberg aportaron subtipos adicionales o modalidades del narcisismo, intentando reflejar la diversidad de manifestaciones de este rasgo de personalidad.

El Modelo del Espectro Narcisista identifica 7 subtipos distintos de narcisismo
Todo parece indicar que la grandiosidad y la vulnerabilidad narcisistas son dos dimensiones que coexisten en distintos grados y no son mutuamente excluyentes

Tipos de Narcisismo según la investigación moderna

Numerosos autores e investigaciones recientes que estudian los rasgos de las personalidades narcisistas, coinciden en categorizar dos grandes tipos de narcisismo: Grandiosidad-Exhibicionismo y Vulnerabilidad, respectivamente. 

El concepto de narcisismo vulnerable y grandioso fue documentado empíricamente por el psicólogo Aaron Pincus y sus colaboradores, principalmente a través del desarrollo del Pathological Narcissism Inventory (PNI) en 2009. En este instrumento, identificaron dos grandes dimensiones del narcisismo: la grandiosidad y la vulnerabilidad. El narcisismo grandioso está asociado a mayor extroversión, autoestima inflada, búsqueda de admiración y sensación de superioridad. El narcisismo vulnerable o encubierto se caracteriza por autoestima frágil, hipersensibilidad a la crítica, necesidad constante de validación externa y ansiedad interpersonal.

Pincus y su equipo demostraron que estas dos dimensiones podían coexistir en distintos grados y no son mutuamente excluyentes, lo que contribuyó a la comprensión del narcisismo como un continuo de rasgos, más allá de la visión unitaria de la personalidad narcisista.

Investigaciones recientes apoyan la existencia de dos subtipos de narcisismo: grandioso y vulnerable
Investigaciones recientes apoyan la existencia de dos tipos de narcisismo: grandioso y vulnerable

A pesar de estas investigaciones recientes, la mayoría de los criterios psiquiátricos para el trastorno narcisista de la personalidad (NPD) en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) enfatizan exclusivamente las expresiones de grandiosidad y no se adaptan al narcicismo vulnerable.

Modelo de Espectro Narcisista de Miller & Campbell

Investigadores como Joshua D. Miller y W. Keith Campbell han propuesto que el narcisismo debe entenderse como un espectro continuo, en lugar de una categoría rígida binaria de “narcisista / no narcisista”. Este enfoque dimensional se apoya en hallazgos empíricos previos, como los de Aaron Pincus y colaboradores, quienes demostraron que el narcisismo puede manifestarse principalmente en dos grandes dimensiones: la grandiosa y la vulnerable. Miller y Campbell integran estos datos dentro de un modelo que sitúa los rasgos narcisistas a lo largo de un continuo que va desde formas adaptativas y funcionales hasta expresiones claramente patológicas, permitiendo una comprensión más matizada y realista de la variabilidad del narcisismo en la población general.

Este modelo:

  • Enfatiza que los rasgos narcisistas pueden variar desde niveles subclínicos y adaptativos hasta desadaptativos y patológicos.
  • Reconoce las formas grandiosa y vulnerable como principales manifestaciones.
  • Permite explicar la diversidad de comportamientos narcisistas según intensidad, contexto y rasgos combinados.
El Inventario de la Personalidad Narcisista (Raskin y Terry), muy utilizado en la investigación sobre narcisismo, se enfoca en el narcisismo grandioso y no presta atención al narcisismo vulnerable
El Inventario de la Personalidad Narcisista (Raskin y Terry), muy utilizado en la investigación sobre narcisismo, se enfoca en el narcisismo grandioso y no presta atención al narcisismo vulnerable

Existen otras muchas categorizaciones y subtipos de narcisismo descritos por diferentes autores a lo largo de los años, pero sería extensísimo nombrarlos a todos y todas, además de tedioso. Y, en mi opinión, no aportan nada nuevo a las ideas generales que reflejan estas clasificaciones. Aunque cada teoría o modelo sobre narcisismo ofrece sus propios criterios de categorización o tipos, ninguna clasificación está aceptada de manera unánime dentro del ámbito académico-científico. Además, muchos autores utilizan términos diferentes para describir subtipos similares de narcisismo.

¿Conoces a alguna persona que encaje con alguno de los tipos de narcisismo descritos? Si te ha resultado útil este artículo, sígueme para no perderte nada.

¿Crees tener una relación familiar (padre/madre) o de pareja con una persona narcisista pero no lo sabes con seguridad? Puedes salir de dudas accediendo al Cuestionario gratuito de 25 preguntas para saber si mantienes una relación con una persona narcisista¡Estás a unos pocos minutos de saber si esa relación te está dañando significativamente y poder empezar a tomar acción para sanar!

K. Levy, et al. 2011. A historical review of narcissism and narcissistic personality, the handbook of narcissism and narcissistic personality disorder: Theoretical Approaches, Empirical Findings, and Treatments. Edited by W. Keith Campbell and Joshua D. Miller. Pag 3 –13

Otto  Kernberg, “Narcisistic Personality Disorder”. Clarkin, J, Fonagy P, Gabbard, G. 2010. Psychodynamic Psychotherapy for Personality Disorders. A clinical handbook. Arlington. American Psychiatric Publishing, Inc. Pag 257-287

https://www.ivanesalud.com/el-narcisista-y-el-narciso-maligno-de-kernberg/#:~:text=El%20narcisista%20y%20el%20narciso%20maligno%20de%20Kernberg%20se%20da,hacia%20los%20dem%C3%A1s%20muy%20notable.

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0092656602005056

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18029072/

https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/01461672211021189

https://www.psicoterapiapsicoanalitica.com/noticias/evaluacion-del-narcisismo-patologico-vulnerable-y-grandioso

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Eva H. Hernanz

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Narcisismo, ¿virtud social o enfermedad? Diferencias entre el narcisismo adaptativo y el narcisismo patológico

En este artículo vamos a explorar las diferencias entre el narcisismo sano y el narcisismo patológico, dos términos que a menudo se utilizan indistintamente pero que en realidad representan conceptos muy diferentes. A través de este análisis, espero arrojar luz sobre las características, causas y efectos de cada uno de estos tipos de narcisismo, y ofrecer alguna orientación para aquellas personas que puedan estar lidiando con el problema del narcisismo maligno.

Entramos en materia

Existen dos grandes formas de narcisismo: el narcisismo adaptativo y el narcisismo patológico.

El narcisismo adaptativo o sano se refiere a un tipo de personalidad en la que la persona tiene una autoestima elevada y una gran confianza en sí misma. Esta persona puede ser vista como una líder o una figura dominante en su entorno social. Digamos que esta persona narcisista es la que está en el imaginario común gracias a (o por culpa de) el mito griego de Narciso, ese guapo joven que se enamoró de su propio reflejo en un estanque y que acabó ahogándose en él a causa de su vanidad.

El narcisismo adaptativo no siempre es perjudicial y puede ser útil en situaciones en las que se requiere liderazgo y confianza en uno mismo. Sin embargo, puede volverse problemático si se convierte en una obsesión y la persona comienza a ver a las demás como objetos para su propio beneficio.

Por otro lado, el narcisismo patológico es una forma grave de narcisismo que, según el número de rasgos, se considera un trastorno de la personalidad. Las personas con un narcisismo patológico tienen una autoestima aparentemente elevada y una necesidad constante de ser admiradas y reconocidas por otras personas. Las y los narcisistas patológicos experimentan una falta de empatía hacia los demás y pueden ser crueles y manipuladores en sus relaciones interpersonales.

En las relaciones, los individuos narcisistas patológicos a menudo buscan controlar y manipular a sus parejas, amistades y familiares. Tienen un fuerte sentido de derecho, pueden ser muy exigentes y esperan ser tratados como especiales o superiores. Además, pueden tener un comportamiento abusivo y violento cuando no obtienen lo que quieren.

El ego es la parte más peligrosa de nosotros. El ego es el enemigo. Debes tener un poco para estar en movimiento, pero si dejas que se salga de control, te encontrarás con el adicto al poder. Lo ves en los periódicos todos los días, la avaricia por el poder, la creencia de que son dioses. Cualquier humano inteligente sabe que tendrá dudas. En la duda vive la piedad, en la duda vive la humildad.

Anthony Hopkins

Es importante destacar que no todas las personas que parecen tener una autoestima elevada o una gran confianza en sí mismas son narcisistas patológicas. Todas las personas, en mayor o menor medida, en unas situaciones más que en otras, presentamos rasgos narcisistas, es normal y hasta necesario, pero sin que esto comporte un trastorno. El narcisismo patológico es un rasgo permanente, una forma de ser estructural que requiere un diagnóstico profesional y una intervención terapéutica adecuada, cuando esta última sea factible.

Por tanto, el narcisismo adaptativo y el narcisismo patológico son dos tipos muy diferentes de narcisismo que tienen diferente impacto y calado en las relaciones interpersonales. Mientras que el narcisismo sano es inofensivo, aunque puede resultar molesto, y es útil en ciertos contextos, el narcisismo estructural es una forma patológica de personalidad que conlleva un impacto negativo significativo en las relaciones interpersonales. Convivir y tratar con narcisistas patológicos puede ser realmente duro, pudiendo llegar a hacer la vida realmente imposible al entorno.

A causa del mito griego de Narciso (Νάρκισσος) muchas personas tienen una idea equivocada sobre el narcisismo
A causa del mito griego de Narciso (Νάρκισσος) muchas personas tienen una idea equivocada sobre el narcisismo

¿La persona narcisista nace o se hace?

Esta es la pregunta del millón. Aunque aún se desconoce el origen exacto de esta patología, la corriente mayoritaria a día de hoy vendría a decir que, si bien existe cierta predisposición genética que puede contribuir al desarrollo de este trastorno, son el ambiente, las experiencias y el estilo de crianza en los primeros años de vida los que determinan la aparición o no de los rasgos que conforman la forma patológica de narcisismo en un individuo. Entre las experiencias tempranas desencadenantes de narcisismo dañino podemos encontrar vivencias traumáticas, como el abuso emocional o físico, la negligencia, la sobreprotección, la falta de atención, el abandono, tanto físico como emocional, etc. Puedes leer más acerca de esto en El daño del narcisismo en la familia. Cómo reconocerlo y sanarlo.

Criterios diagnósticos del DSM-5 para el trastorno de personalidad narcisista

El trastorno de personalidad narcisista (NPD) se caracteriza por una autoestima inflada, necesidad constante de atención y admiración, falta de empatía y un sentido exagerado de importancia personal. El DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición) establece los siguientes criterios diagnósticos para el trastorno de personalidad narcisista (grandioso):

Un patrón general de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza al principio de la edad adulta de la persona y se presenta en una variedad de contextos. Este patrón se caracteriza por 5 o más de los siguientes criterios:

  1. Tiene un sentido grandioso de autoimportancia (por ejemplo, exagera los logros y capacidades, espera ser reconocida como superior sin tener logros que lo respalden).
  2. Está preocupada por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor ideal.
  3. Cree que es «especial» y única y sólo puede ser comprendida por, o debe asociarse con, otras personas (o instituciones) especiales o de alto estatus.
  4. Requiere admiración excesiva.
  5. Tiene un sentido de derecho, espera tratamiento favorable o cumplimiento automático de sus expectativas.
  6. Es interpersonalmente explotadora, es decir, aprovecha a otros para lograr sus propios objetivos.
  7. Tiene poca empatía emocional: es reacia a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  8. A menudo envidia a los demás o cree que los demás la envidian.
  9. Muestra comportamientos arrogantes, altivos y prepotentes.

Estos criterios diagnósticos deben ser evaluados por una persona profesional de la salud mental con experiencia en este tipo de perfiles. El diagnóstico del trastorno de personalidad narcisista no se basa en un solo comportamiento o rasgo de personalidad, sino en una serie de patrones y rasgos que se observan durante un período prolongado de tiempo.

Si deseas conocer qué clasificaciones y subtipos de narcisistas patológicos existen, puedes consultar el artículo Narcisismo: los tipos y subtipos que debes conocer.

Muchas personas maltratadoras, da igual el ámbito (familiar, escolar, laboral, pareja), tienen un perfil narcisista
Muchas personas maltratadoras, da igual el ámbito (familiar, escolar, laboral, pareja), tienen un perfil narcisista

Por último

Cabe señalar que las personas con narcisismo estructural pueden ser muy hábiles en la manipulación y no suelen reconocer su propio comportamiento dañino. Por lo tanto, suele ser muy difícil para amistades, familiares y profesionales de la salud mental ayudar a alguien con NPD a buscar tratamiento. El tratamiento podría ser beneficioso para mejorar la calidad de vida de las personas con NPD y sus relaciones interpersonales, aunque en muy pocas ocasiones se logra y, mucho menos, resulta provechoso.

En ocasiones la persona narcisista acepta acudir a terapia (familiar, de pareja, individual) porque el beneficio de asistir le resulta mayor que las consecuencias de no hacerlo. Por ejemplo, para no perder a la víctima cuando ésta le ha hecho un ultimátum. Además, en cuanto tenga oportunidad, aprovechará la situación para poder victimizarse, echar en cara que ha puesto «todo de su parte» para arreglar las cosas, etc. Pero los resultados de las sesiones no serán los esperados y al cabo de un tiempo, más corto que largo, abandonará la terapia. En su entorno puede que noten algunos cambios en su comportamiento, pero será sólo una fachada. Cuando menos se lo esperen, la persona narcisista volverá a las andadas.

Otra consecuencia muy común cuando una persona narcisista acude acompañada a terapia, familiar o de pareja, es que, si la terapeuta no es especialista en abuso narcisista, e incluso siéndolo, el narcisista, gracias a sus dotes de persuasión, seducción y manipulación, acaba metiéndose en el bolsillo a la profesional. De esta forma, la terapia acaba virando hacia “los problemas” que tiene o tienen las otras personas e intentar resolverlos, desviando el foco y obviando el problema motor, que es el narcisismo patológico.

El tratamiento, sin embargo, es especialmente beneficioso para las personas que sufren las consecuencias (víctimas) por estar o haber estado vinculadas a alguien con narcisismo estructural.

Si estás en una relación con una persona narcisista, crees estarlo, o acabas de salir de ella, busca ayuda profesional. Esto hará más rápido y menos doloroso el camino de tu recuperación. No estás sola. Te abrazo.

¿Crees tener una relación familiar (padre/madre) o de pareja con una persona narcisista pero no lo sabes con seguridad? Puedes salir de dudas accediendo al Cuestionario gratuito de 25 preguntas para saber si mantienes una relación con una persona narcisista¡Estás a unos pocos minutos de saber si esa relación te está dañando significativamente y poder empezar a tomar acción para sanar!

Jean-Charles Bouchoux. 2020. Los perversos narcisistas. Quiénes son, cómo actúan y cómo deshacerse de ellos. Barcelona, España. Arpa Editores

Iñaki Piñuel. 2016. Amor Zero. Cómo sobrevivir a los amores con psicópatas. Madrid, España. La esfera de libros

Vicente Garrido. 2016. El psicópata. Un camaleón en la sociedad actual. Romanyà-Valls, Barcelona, España. Editorial Cientocuarenta

José Luis González de Rivera y Francisco Rodríguez Testal. 2012. El Narcisismo: de la teoría a la clínica. Madrid, España. Editorial Pirámide

Enrique Echeburúa y Paz de Corral. 2013. Narcisismo: de la autocomplacencia a la autodestrucción. Madrid, España. Editorial Pirámide

Juan Carlos Cubeiro y Leonor Gallardo. 2017. El Narcisismo en la sociedad contemporánea. Barcelona, España. Editorial Planeta

https://www.msdmanuals.com/es-es/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastornos-de-la-personalidad/trastorno-de-la-personalidad-narcisista

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Eva H. Hernanz

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La importancia de los cuatro pilares de la alta sensibilidad en la crianza de niños y niñas NAS

Puede que hayas descubierto hace poco que eres una persona altamente sensible (PAS) y no sabes discernir si alguna o alguno de tus hijos también lo es. Quizá notes ciertos comportamientos en tu peque que, leyendo por ahí, te cuadran con este rasgo de personalidad, pero no estás segura del todo de que sea altamente sensible. Puede que estés leyendo este artículo por cualquier otra razón pero, sea como sea, voy a darte las claves que toda pequeña PAS ha de cumplir.

Como te cuento en el artículo Niñas y niños altamente sensibles: un mundo de emociones intensas, los niños y niñas altamente sensibles (NAS) son una realidad que ha sido reconocida en las últimas décadas por la psicología. Este término fue acuñado por la psicóloga Elaine Aron en su libro de 1996 The Highly Sensitive Child (El niño altamente sensible), en el que se habla de un 15-20% de la población infantil que tiene una mayor capacidad para procesar información de manera profunda y compleja y que presenta una mayor sensibilidad innata ante los estímulos del ambiente que le rodea.

Ser un niño o niña altamente sensible no significa que se padezca una enfermedad, sino que se trata de un rasgo de la personalidad que se manifiesta de diferentes maneras. Según Elaine Aaron, para que una persona sea considerada altamente sensible ha de cumplir los cuatro pilares en que se sustenta la alta sensibilidad. Si no posee alguno de ellos, estaremos hablando de otro rasgo, patrón psicológico o condición personal, pero no de alta sensibilidad. A continuación, os detallo en qué consisten estos cuatro pilares y las características más comunes de las criaturas altamente sensibles para cada uno de ellos.

Los cuatro pilares de la alta sensibilidad

Los cuatro pilares de la alta sensibilidad, en inglés DOES, son:

  • Depth of processing. Profundidad de procesamiento
  • Overstimulation. Sobreestimulación
  • Emotional responsiveness & Empathy (capacidad de respuesta emocional y empatía).  Intensidad emocional y Empatía
  • Sensitivity to subtleties (sensibilidad a las sutilezas). Sensibilidad sensorial

El primer pilar: profundidad de procesamiento de la información

Este primer pilar de la alta sensibilidad se traduce en una capacidad para percibir y procesar información de manera más profunda y compleja que el resto de criaturas de su edad. ¿Qué significa esto? Que pueden notar y analizar detalles sutiles en su entorno que suelen pasar desapercibidos para otros y otras. Además, tienen una mayor capacidad para reflexionar y pensar honda e intensamente sobre los problemas y situaciones. Por esta razón, es común que hagan preguntas o deducciones más profundas que las de sus pares.

La profundidad de procesamiento de la información suele tener implicaciones en la toma de decisiones. Las criaturas altamente sensibles pueden considerar y sopesar más factores antes de tomar una decisión, lo que puede ser una ventaja en ciertas situaciones. Sin embargo, esta misma capacidad también puede llevar a la indecisión o la parálisis por análisis en situaciones complejas.

Los niños y niñas altamente sensibles suelen ser muy observadoras y poseen una gran capacidad para analizar y comprender lo que les rodea. Esto les permite encontrar conexiones entre ideas aparentemente inconexas y generar nuevas perspectivas, lo que puede manifestarse en un ingenioso sentido del humor y una riqueza de vocabulario sorprendente para su edad.

Además, a causa de su capacidad para procesar la información de manera profunda y reflexiva, los y las NAS suelen ser más creativas e imaginativas que otras criaturas. Esta habilidad puede ser una ventaja en el ámbito artístico o en la resolución de problemas creativos.

Las criaturas NAS son: reflexivas, analíticas, ingeniosas, creativas, expresivas, introvertidas, indecisas…

Los y las NAS suelen hacer preguntas o deducciones profundas para su edad
Los y las NAS suelen hacer preguntas o deducciones profundas para su edad

El segundo pilar: sobreestimulación

La alta sensibilidad también se relaciona con una mayor sensibilidad a la estimulación sensorial, lo que frecuentemente lleva a la sobreestimulación. Las criaturas altamente sensibles pueden sentirse abrumadas o ansiosas en ambientes estresantes, ruidosos o caóticos. Además, necesitan más tiempo y espacio para reflexionar y para procesar las experiencias sensoriales, debido a su profundidad de procesamiento, lo que les produce una mayor fatiga mental.

Asimismo, cuando las NAS se sienten observadas, pueden sentir una mayor presión para actuar o rendir bien, lo que puede aumentar su nivel de estrés y ansiedad que, a su vez, puede afectar a su rendimiento. Además, los NAS suelen ser muy conscientes de los detalles y pueden sentir que están siendo juzgados por cada pequeño error o fallo. Esto puede aumentar su nivel de autocrítica y hacer que se sientan aún más presionados para rendir bien, lo que afecta su concentración y su capacidad para desempeñarse en situaciones de alto estrés.

La sobreestimulación puede tener implicaciones en muchos aspectos de la vida de la infancia altamente sensible. Por ejemplo, pueden necesitar evitar ciertos ambientes o situaciones que pueden ser estresantes para ellos y ellas. Además, deben aprender a establecer límites claros con las demás para proteger su bienestar psicológico y emocional. Por último, debido a la sobreestimulación, los niños y niñas con alta sensibilidad frecuentemente necesitan tomar mayores tiempos de descanso y desconexión que otras criaturas, para evitar la saturación sensorial y mental.

Las criaturas NAS son: perfeccionistas, autoexigentes, detallistas, ordenadas, propensas a la sobrecarga emocional y mental…

Un niño o niña altamente sensible puede sentirse abrumada en un ambiente ruidoso o caótico
Un niño o niña altamente sensible puede sentirse abrumada en un ambiente ruidoso o caótico

El tercer pilar: emocionalidad y empatía

Las y los pequeños altamente sensibles experimentan una mayor intensidad emocional y una mayor capacidad para empatizar con otras personas. Esto significa que sienten las emociones (tanto las positivas como las negativas) de manera más profunda y son más conscientes de las emociones de los y las demás. Como te cuento en el artículo de este blog Empatía, un arma muy poderosa, la empatía es, sin duda, una cualidad crucial e indispensable para establecer relaciones humanas de calidad. Más aún hoy en día, en que valores como el individualismo o la competitividad se imponen en nuestra sociedad.

En cuanto a las relaciones interpersonales, las criaturas altamente sensibles a menudo tienen una gran intuición, habilidades para la lectura emocional y una capacidad excepcional para conectarse con los demás. Debido a su alta capacidad para procesar y sentir emociones, pueden detectar sutilezas en las emociones de los demás y en el ambiente que los rodea, incluso a una edad temprana. Sin duda esta capacidad intuitiva es una ventaja para las PAS, ya que les permite comprender mejor las necesidades de las demás personas y responder de manera empática y sensible.

Sin embargo, la emocionalidad y la empatía también pueden tener un lado negativo. Los y las peques con alta sensibilidad son más propensas a sentir ansiedad, estrés y tristeza, especialmente cuando están expuestas a situaciones emocionalmente desafiantes. También son más vulnerables a la crítica y al rechazo. Además, suelen absorber y hacer suyas las emociones negativas de los demás, lo que puede ser psicológicamente agotador. Es decir, frecuentemente los y las infantes con alta sensibilidad se sienten abrumadas por la intensidad de sus propias emociones o por las emociones de los demás.

Las criaturas NAS son: empáticas, emocionales, intensas, justas, vulnerables a la crítica y el rechazo…

Las criaturas altamente sensibles tienen una capacidad excepcional para conectarse con los demás
Las criaturas altamente sensibles tienen una capacidad excepcional para conectarse con las demás

El cuarto pilar: sensibilidad sensorial

La alta sensibilidad también se refleja en una mayor sutileza preceptiva, lo que causa que las y los infantes altamente sensibles sean más conscientes de los detalles sensoriales de su entorno. Por ejemplo, pueden notar olores o sabores sutiles, o pueden sentir las texturas las o temperaturas de manera más intensa. Esto puede hacer que se sientan abrumados y necesiten más tiempo para adaptarse a los cambios en su entorno. Por ejemplo, una niña altamente sensible puede sentirse incómoda con la ropa que lleva puesta porque le molesta en la piel, o puede sentirse desbordada por los ruidos fuertes en un lugar concurrido.

Por otro lado, los y las NAS suelen tener una gran capacidad para percibir las sutilezas del ambiente o del lenguaje no verbal de otras personas, lo que les permite captar matices que la mayoría pasa por alto. Esta habilidad puede ser útil, por ejemplo, en el ámbito académico, ya que les permite prestar atención a los detalles y comprender mejor la información. Sin embargo, también puede hacer que se distraigan con facilidad y les cueste centrar su atención en una sola tarea o actividad.

Las criaturas NAS son: intuitivas, observadoras, perspicaces, muy sensibles a ciertos estímulos sensoriales…

Las criaturas con alta sensibilidad captan sutilezas que pasan desapercibidas para la mayoría
Las criaturas con alta sensibilidad captan sutilezas que pasan desapercibidas para la mayoría

En definitiva, los cuatro pilares de la alta sensibilidad son fundamentales para comprender y considerar este rasgo de personalidad. Sin embargo, también es importante reconocer que cada niña o niño altamente sensible es único y experimentará su alta sensibilidad de manera diferente. Debemos tener en cuenta que la alta sensibilidad bien gestionada es un don maravilloso, pero a su vez puede causar que los y las peques se sientan diferentes al resto y tengan dificultades para encajar en un grupo social. Por ello, es importante que las criaturas altamente sensibles se tomen el tiempo para comprender y aceptar su rasgo y sus características individuales. Y, al mismo tiempo, las personas adultas debemos ofrecerles el apoyo y la orientación necesarios para aprovechar al máximo sus fortalezas y manejar los desafíos que puedan surgir en su día a día.

Ten en cuenta que este artículo es sólo informativo. Si sospechas que tu peque es altamente sensible y quieres salir de dudas o precisas asesoramiento para acompañar adecuadamente a tu hijo o hija NAS, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Puedes hacerlo rellenando formulario de la página de inicio o pinchando aquí. ¡Estaré encantada de ayudarte!

https://www.guiainfantil.com/educacion/conducta/los-ninos-nas-nacen-siendo-altamente-sensibles-4-rasgos-caracteristicos/

Elaine Aron. 2002. El niño altamente sensible. Nueva York, EEUU. Editorial Broadway

Elaine Aron. 2005. El don de la sensibilidad en la infancia. Como ayudar a tu hijo cuando el mundo le abruma. Nueva York, EEUU. HarperCollins

Úrsula Perona. 2015. NAS. Niños altamente sensibles. Barcelona, España. Editorial Kairós

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Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

Madrid

contacta@mamaevapsicopedagoga.com

Publicado en Abuso narcisista, Maternidad y crianza, Psicología

Los roles en la familia narcisista. Cómo funcionan y qué consecuencias tienen

Las relaciones familiares son una parte fundamental de la vida de cualquier persona pero, cuando se trata de una familia con uno o varios miembros narcisistas, las dinámicas familiares suelen ser altamente disfuncionales y abusivas. En una familia narcisista, el padre o la madre narcisista controla y manipula a los demás miembros del clan familiar, lo que conlleva una serie de interacciones tóxicas que tendrán efectos duraderos en la vida de las criaturas y de las adultas y adultos afectados.

En este tipo de familias nada funciona como debería: el afecto se condiciona, la empatía se distorsiona, y cada persona adopta un rol adaptativo para sobrevivir al sistema. Los roles que cada miembro desempeña están altamente influenciados por el narcisismo patológico del padre o la madre narcisista. Cada integrante puede desempeñar diferentes papeles para adaptarse mejor a las situaciones disfuncionales que se establecen o porque así lo vaya marcando la persona narcisista.

En este artículo, exploraremos los diferentes roles que pueden estar presentes en una familia narcisista, cómo se relacionan con la dinámica familiar y los efectos que pueden tener en la vida de las personas.

Al igual que en el artículo anterior, El daño del narcisismo en la familia: cómo reconocerlo y sanarlo, quiero dejar claro que cuando hablo de narcisistas me refiero a personas con narcisismo patológico o, lo que es lo mismo, con un trastorno de personalidad narcisista, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5).

Éstos son los roles que están presentes en una familia narcisista:

La persona narcisista

Suele ser el padre, la madre o ambos, aunque siempre hay un narcisista principal. Esta persona es el centro de atención y busca constantemente la admiración, el reconocimiento y el control de los demás miembros de la familia. Juega un papel fundamental en el mantenimiento de la dinámica disfuncional familiar. Es manipuladora, envidiosa y con carencias de empatía. Se siente cómoda en el conflicto y puede ser muy crítica y cruel con quienes percibe como una amenaza.

Cabe resaltar que no todas las personas narcisistas son iguales y cada una muestra sus necesidades y carencias de muy diferentes formas, dependiendo de su tipología: las hay grandiosas (altamente egocéntricas y con aires de superioridad) y vulnerables (más encubiertas, muy sensibles a la crítica y dependientes de la validación externa). Si quieres conocer más sobre los tipos y subtipos de narcisismo existentes, puedes visitar el artículo Narcisismo: los tipos y subtipos que debes conocer.

Ambos padres pueden ser narcisistas, aunque siempre hay un narcisista principal
Ambos padres pueden ser narcisistas, aunque siempre hay un narcisista principal

La persona codependiente o facilitadora

Es la pareja de la persona narcisista (o, en ocasiones, uno de los hijos o hijas). Es quien se adapta y cede constantemente a las demandas del miembro narcisista de la familia, a menudo a costa de sus propias necesidades y bienestar emocional.

Esta persona puede sentir que su valor personal depende de la aprobación y la atención de la persona narcisista, lo que lleva a comportamientos de auto-negación, auto-abandono y auto-sacrificio. Además, puede experimentar sentimientos de culpa o vergüenza si no cumple con las expectativas del miembro abusivo o si intenta establecer límites. No lo hace por debilidad, sino por aprendizaje de supervivencia emocional.

La persona codependiente desarrolla un radar infalible para detectar los estados del narcisista y adaptarse antes de que explote. Además, también puede tomar el papel de mediadora en los conflictos familiares, tratando de mantener la paz a toda costa. Esto le puede llevar a sacrificar su propia opinión y tomar la responsabilidad de resolver los problemas de la familia, lo que puede resultar en una carga emocional agotadora.

Como consecuencia de todo lo anterior, acaba sin espacio para sí misma, confundiendo amor con sacrificio. Tendrá dificultades para reconocer y expresar sus propias emociones, ya que ha estado enfocada en satisfacer las necesidades emocionales de la persona abusiva. Esto le puede llevar al agotamiento emocional y a una falta de satisfacción personal en la vida.

Es importante destacar que la persona codependiente no es responsable de los comportamientos abusivos, pero sí contribuye a perpetuarlos al no establecer límites saludables y al permitir que la persona narcisista tenga un excesivo control sobre la dinámica familiar.

La niña o niño dorado

Este miembro de la familia es el favorito de la persona narcisista y puede ser utilizado para cumplir las necesidades emocionales de la misma. Se le suele consentir y recibe una gran cantidad de atención, elogios y privilegios. Esto lleva a la criatura a desarrollar un sentimiento de superioridad y una falta de empatía hacia otros miembros de la familia. A su vez, los demás miembros de la familia pueden sentir celos y resentimiento hacia esta figura.

El niño dorado es más propenso a desarrollar rasgos narcisistas en la edad adulta. Al ser objeto de un exceso de atención y alabanza por parte de los padres, se genera en él una percepción exagerada de su propia importancia y dificultad para aceptar críticas o fracasos.

La niña o niño dorado de la familia suele desarrollar egocentrismo y una actitud de superioridad
La niña o niño dorado de la familia suele desarrollar egocentrismo y una actitud de superioridad

Como persona adulta, la niña dorada sentirá que sigue mereciendo un trato especial y privilegiado. También tendrá dificultades para establecer relaciones saludables, ya que esperará que las demás personas le adoren y complazcan. En ocasiones generará expectativas poco realistas de sí misma y de los demás, lo que puede llevar a la decepción y al descontento.

Es decir, cuando el niño de oro sale del cascarón y se enfrenta al mundo real no es capaz de aceptar que las cosas no son como cree o quiere. Le cuesta asumir que no es el centro del universo ni alguien tan importante como le han hecho pensar siempre. Para compensar esta carencia, ceba su ego alimentando la idea de ser en realidad alguien muy especial a quien sólo unos pocos privilegiados tendrán el gusto de poder entender y tratar. Al final no deja de ser una víctima más de su propia familia

Es importante recordar que no todos los niños dorados se convierten en narcisistas en la adultez. El ambiente familiar, la crianza, así como otros factores (la personalidad, la gente del entorno, las experiencias vitales ajenas al núcleo familiar…), también pueden influir en el desarrollo o no de rasgos narcisistas.

La oveja negra

La oveja negra, que suele ser una de las hijas o hijos, no es el problema de la familia, sino el síntoma de que algo no está bien en el sistema. Es aquella persona que piensa distinto, siente distinto o se atreve a cuestionar lo incuestionable. En el ecosistema narcisista, donde la lealtad se confunde con sumisión y la armonía con silencio, la oveja negra encarna la disidencia emocional.

A menudo es más empática, reflexiva y sensible a la injusticia. Sus cuestionamientos amenazan la fachada perfecta del clan, y por eso se convierte en el elemento “incómodo”.

Muchas veces no encaja porque se niega a anestesiar su conciencia. Prefiere lidiar con su conflicto interno antes que «hacer como si nada» o ser hipócrita. El precio que paga suele ser alto: exclusión, gaslighting, señalamiento o culpa inducida. Pero su valor es importante: la oveja negra tiene la capacidad de ver con claridad lo que el resto niega.

Con el tiempo, si logra tener una autoestima y unos límites sanos, esta figura puede convertirse en el eslabón evolutivo del linaje familiar. Y, en la incomodidad que genera, reside la posibilidad de que algo cambie.

En última instancia, es importante recordar que cada miembro de la familia tiene la capacidad de tomar decisiones y trabajar en su propio crecimiento personal, incluso en un ambiente disfuncional. Si bien puede ser difícil, es posible sanar y crecer, y la oveja negra puede ser una fuerza poderosa en ese proceso.

No puedes sanar en el mismo lugar donde te enfermaste

Anónimo
La oveja negra tiene la capacidad de sanar el linaje familiar
La oveja negra tiene la capacidad de sanar el linaje familiar

El chivo expiatorio

En una familia disfuncional, el chivo expiatorio es la persona sobre la que se depositan los conflictos, frustraciones y emociones negativas que el resto del sistema no puede o no quiere asumir. Suele ser uno de los hijos o hijas, aunque el rol puede rotar entre varios miembros según las circunstancias. En algunos casos, también la pareja de la persona narcisista acaba ocupando este lugar, convirtiéndose en el blanco de las críticas, los reproches y las proyecciones emocionales del grupo.

La persona narcisista proyecta en el chivo expiatorio sus propias partes negadas: rabia, envidia, miedo, sensación de inferioridad… Y los demás miembros del sistema (por miedo, comodidad o lealtad inconsciente) tienden a alinearse con el narcisista y reforzar esa narrativa.

Desde la perspectiva de la psicología familiar sistémica (Bowen, 1978; Minuchin, 1985), este mecanismo de desplazamiento funciona como una estrategia inconsciente del sistema que asigna roles de ‘culpables’ para mantener un falso equilibrio y evitar cuestionar la disfunción de fondo. Pero el coste para la persona que ocupa este lugar es alto: culpa crónica, baja autoestima, confusión emocional y, con frecuencia, patrones de revictimización en su vida adulta. No es raro que busque relaciones donde repite el mismo guion con parejas de perfil narcisista/ psicopático. (Cómo te seduce el psicópata hetero. Aquí tienes las claves para detectarlo).

Con el tiempo, algunos chivos expiatorios logran tomar conciencia del rol impuesto y se distancian de la familia o establecen límites firmes. Aunque el proceso puede ser doloroso, supone un paso decisivo hacia la recuperación del propio criterio, la autonomía y la autoestima.

El chivo expiatorio y la oveja negra muy a menudo coinciden y, aunque muchísimas veces los encarna la misma persona, son roles separados:

  • El chivo expiatorio carga con la culpa del sistema y absorbe su tensión.
  • La oveja negra rompe el molde al pensar y actuar diferente.

La hija o hijo invisible

Es un miembro de la familia ignorado o descuidado por la persona narcisista y suele ser uno de los hijos. La criatura no es vista ni valorada y suelen descuidarse sus necesidades emocionales, por lo que genera sentimientos de aislamiento y soledad. Mientras tanto, la persona narcisista centra su atención en la criatura dorada o en aquellas que no cumplen con sus expectativas (como la oveja negra o el hijo rebelde), dejando de lado al niño o niña invisible, quien le proporciona menor suministro emocional o refuerzo.

En una familia narcisista, cada miembro cumple un papel
En una familia narcisista, cada miembro cumple un papel

A medida que crece, es común que el miembro invisible del grupo familiar experimente problemas de autoestima y dificultades para establecer relaciones saludables. Suele mostrar una tendencia hacia la codependencia, dificultades para expresar emociones o poner límites y puede arrastrar inseguridades y patrones de autocuidado deficiente que se prolongan hasta la adultez.

El hijo o hija rebelde

Es quien desafía y cuestiona la autoridad de la persona narcisista. Suele poner límites, expresar desacuerdo o mostrar desobediencia frente a las exigencias y expectativas rígidas del sistema familiar. Debido a su actitud, suele ser criticada, castigada o marginada por la familia narcisista, que percibe su independencia como una amenaza al control y a la apariencia de armonía.

Este rol puede coincidir con el de la oveja negra: ambos son vistos como “problemas” dentro del sistema y suelen cargar con la responsabilidad de absorber la crítica o el rechazo. Sin embargo, no siempre se trata de la misma persona: a veces, es el niño o niña dorada quien asume un comportamiento rebelde, sobre todo si siente descontento o frustración por las expectativas impuestas.

La criatura rebelde, al crecer, puede desarrollar un fuerte sentido de autonomía y autoafirmación, pero también arrastrar conflictos internos por la constante oposición a las figuras de autoridad y la lucha por ser vista y valorada en un entorno que no valida sus emociones ni su identidad.

La hija o hijo neutral

Es quien intenta mantener la paz en el clan familiar y se muestra imparcial en los conflictos familiares. Su papel consiste en mediar, suavizar tensiones y evitar enfrentamientos directos. Aunque ser un hijo o hija neutral puede resultar difícil y agotador, también puede suponer una ventaja, ya que le permite mantener cierta distancia emocional y protegerse de la intensidad de las dinámicas familiares. Gracias a su aparente neutralidad, puede evitar ser arrastrado por las demandas, necesidades o desavenencias del progenitor narcisista.

A menudo, la criatura invisible y la neutral coinciden: ambas tienden a pasar desapercibidas, a reprimir sus emociones y a adaptarse para no generar más conflicto. En otros casos, la persona neutral adopta el rol de facilitadora, alguien que intenta sostener la armonía a cualquier precio. Puede mediar entre miembros enfrentados, justificar comportamientos o asumir responsabilidades emocionales que no le corresponden.

Este rol, aunque parece pacífico, puede tener un alto coste interno. Con el tiempo, la persona puede sentirse emocionalmente agotada, desconectada de sus propias necesidades o culpable cuando prioriza su bienestar. En la adultez, suele desarrollar una fuerte tendencia a evitar el conflicto, a complacer y a mantener una fachada de calma, incluso cuando internamente se siente en tensión.

Los mono(s) volador(es)

Miembro(s) de la familia que actúa(n) como intermediario(s) o mensajero(s) entre la persona narcisista y las demás personas de la familia. Se encarga(n) de satisfacer las necesidades y deseos de la persona tóxica, incluso si esto significa ignorar o marginar las necesidades y deseos de los demás integrantes de la familia.

Los diferentes roles en una familia narcisista permiten mantener el equilibrio disfuncional
Los diferentes roles en una familia narcisista permiten mantener el equilibrio disfuncional

Muchas veces, un mismo miembro de la familia narcisista desempeña varios de los papeles explicados a la vez. Además, las dinámicas familiares suelen ser complejas y variadas, por lo que suele ocurrir que las personas van cambiando de roles a lo largo del tiempo.

Sea como sea, el primer paso para sanar los patrones familiares disfuncionales es reconocerlos como tales. Y para ello, nunca es tarde. Quizá este artículo suponga un punto de partida en el proceso. ¡Mucho ánimo si es tu caso!

¿Crees tener una relación familiar (padre/madre) o de pareja con una persona narcisista pero no lo sabes con seguridad? Puedes salir de dudas accediendo al Cuestionario gratuito de 25 preguntas para saber si mantienes una relación con una persona narcisista¡Estás a unos pocos minutos de saber si esa relación te está dañando significativamente y poder empezar a tomar acción para sanar!

Iñaki Piñuel. 2020. Familia Zero. Cómo sobrevivir a los psicópatas en familia. Madrid, España. La esfera de libros

Karyl Mc Bride. 2013. Madres que no saben amar. Nueva York, EEUU. Ediciones Urano

Karyl Mc Bride. 2018. Mi mamá no me mima. Cómo superar las secuelas provocadas por una madre narcisista. Nueva York, EEUU. Editorial Books4pocket

Wendy T. Behary. 2013. Disarming the Narcissist: Surviving & Thriving with the Self-Absorbed. Oakland, California, EEUU. New Harbinger Publications

Mauricio Zermeño de los Reyes. 2021. Matriarcado Narcisista: Tu madre no es tóxica, está enferma del Trastorno de la Personalidad Narcisista. Editorial Independently Published

https://psicologiaymente.com/social/familias-narcisistas

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Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

Madrid

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