Hoy os traigo otro de esos mal llamados cuentos feministas que, etiquetas aparte, me parece FABULOSO. Así, con mayúsculas.
Se trata de Érase dos veces la ratita presumida, de los autores Belén Gaudes y Pablo Macías, con bellas ilustraciones de Nacho de Marcos y editado por Cuatro Tuercas.
Pertenece a la colección Érase dos veces, en la que autora y autor, tras convertirse en papis, deciden ponen patas arriba los clásicos de siempre. Cuentos como Caperucita, Blancanieves o La bella durmiente, entre muchos otros, en los que abundan enseñanzas y actitudes sexistas, clasistas, machistas, violentas y un culto excesivo a la belleza exterior.
En sus nuevas versiones los personajes de siempre promueven valores como la igualdad (que no es otra cosa que el feminismo bien entendido) y el respeto a la diversidad.
El de la ratita presumida es nuestro primer ejemplar de esta colección pero no será el último, a juzgar por lo que nos ha gustado éste.
La historia nos presenta a una ratita empoderara que, aunque barre su casita, se encuentra una moneda y se compra con ella un lazo, como su predecesora, tiene muy claro lo que tolera, lo que quiere y lo que no. Primera lección del libro.
Un libro ilustrado que hace reflexionar a niñas, niños y grandes sobre los roles y estereotipos impuestos y cómo nos pueden llegar a influir, con un final mil veces mejor que el clásico. Excepto si piensas que ver la última peli de Buzz Lightyear vuelve a las criaturas homosexuales. En ese caso, no te gustará este cuento. Y en ese caso, tampoco escribo para ti. Besos. Ciao.
Os traigo otra reseña literaria para las y los peques. El álbum ilustrado de hoy es el emotivo y tierno Adivina cuánto te quiero, del escritor Sam McBratney y la ilustradora Anita Jeram, editado por Kókinos.
Es un cuento protagonizado por dos liebres, que trata sobre el amor y el vínculo tan especial que existe entre madre (padre) e hijo (hija). Es una bella y sencilla historia, con una estructura repetitiva (estilo muy utilizado en los cuentos infantiles) y un final precioso.
Según la edad de las criaturas también se pueden trabajar con él las distancias, las medidas y las comparaciones.
Podéis encontrarlo en formatos muy variados: clásico, mini, con peluche, pop-up, tela, tapa blanda con pegatinas…
Hola, familias. Hoy os traigo este ya clásico de Michael Grejniec y la editorial Kalandraka, que muchas de vosotras seguro que conocéis.
Uno de los álbumes ilustrados más conocidos y vendidos en nuestro país, cuenta una historia en que resaltan los valores de la cooperación, el esfuerzo y el trabajo en equipo. No faltan tampoco unas bonitas ilustraciones en las que aparecen los protagonistas de esta historia: los animales y la luna.
¿A qué sabe la luna? sirve además para trabajar conceptos como arriba y abajo o los tamaños. Es sin duda un álbum muy querido por los niños y las niñas. Algunos formatos incluyen un póster medidor que se puede pegar a la pared para que las y los más peques de la casa puedan ir midiendo sus progresos de crecimiento. ¡Sin duda un aliciente más para hacerse con este imprescindible!
Una de mis compañeras del curso de Igualdad efectiva entre mujeres y hombres me descubrió esta increíble joya que hoy quiero compartir con vosotras. El lápiz mágico de Malala, de Malala Yousafzai, ilustraciones de Kerascoët (Marie Pommepuy y Sébastien Cosset). Editorial Alianza.
Con este precioso cuento podéis acercaros junto a vuestras hijas e hijos a la vida y la figura de la pakistaní Malala Yousafzai, una persona admirable, con un gran valor en todos los sentidos, símbolo de la lucha por los derechos de las niñas y el derecho universal a la educación.
Esta mujer, que fue víctima casi mortal de los talibanes y que hoy reside en Inglaterra junto a su familia, fue galardonada con numerosos premios y ha sido la persona más joven en recibir un Premio Nobel de la Paz.
El cuento nos transmite el potente mensaje de que con educación, un lápiz y nuestra libertad, podemos conseguir grandes cosas y hacer prácticamente magia… Creo que todas las niñas y los niños del mundo deberían tener este fantástico libro de cabecera.
Si se quiere acabar la guerra con otra guerra nunca se alcanzará la paz. El dinero que se invierte en tanques, armas y soldados se debería gastar en libros, lápices, escuelas, maestras y maestros.
Comenzamos la semana con nuevas recomendaciones literarias:
– A los unicornios no les gustan los arcoiris es un novísimo álbum ilustrado de 2021, escrito por Emma Adams, con ilustraciones de Mike Byrne y publicado por Picarona (sello infantil de Ediciones Obelisco). Resulta muy divertido y entretenido para las y los peques y cuenta la historia de un unicornio diferente a la mayoría. Me gusta mucho para trabajar con los niños y niñas valores como la aceptación de la individualidad y las diferencias, la amistad y el respeto.
Edad recomendada – A partir de 3 años
– Hay un monstruo en tu libro de Tom Fletcher y el ilustrador Greg Abbott, de la editorial Bruño. Es un nuevo y divertido cuento interactivo, ideal para antes de irse a a la cama, en que las más pequeñas y pequeños pueden colaborar, a través de ciertas acciones, en resolver la situación…
Edad recomendada – A partir de 2 años
– Yo siempre te querré de Hans Wilhelm, editorial Juventud. Es una historia conmovedora que ayuda a las criaturas a normalizar la pérdida de un ser querido. En este caso, una mascota. Una historia bonita y emotiva que no deja indiferente a nadie.
Edad recomendada – A partir de 3 años
– Qué bigotes me pasa de María Leach, ilustrada por Olga de Dios, autora de Monstruo Rosa, y editada por Planeta. Obra también bastante nueva que pretende ayudar a las criaturas a reconocer las emociones tales como la alegría, la tristeza, el miedo, la sorpresa, la calma, el asco, el enfado o la ternura y las reacciones fisiológicas que provocan.
Edad recomendada – A partir de 4 años
Si os animáis con alguno, ¡contadme qué os parece!
Terminamos la semana con otra recomendación lectora. Esa vez se trata de Monstruo rosa.
Este cuento escrito e ilustrado por Olga de Dios y publicado por Apila Ediciones ganó varios premios en 2013 (año de publicación) y 2014. Narra la entrañable historia de alguien que es diferente al resto y que, lejos de desanimarse, decide emprender un viaje en busca de su lugar y de su propia felicidad.
Monstruo rosa me recuerda a mi infancia, y no sabría explicar exactamente por qué. Quizá porque algunas de sus ilustraciones me evocan los dibujos de las fichas que trabajábamos en preescolar (hablo de los años 80). A pesar de ser una historia moderna e integradora, la sencillez de los dibujos y la pureza de los colores me traen a la memoria aquellos primeros pollitos que tenía que pintar de amarillo o hasta el olor de la pintura de dedos… ¡Qué tiempos aquellos!
Pero, nostalgias aparte, Monstruo rosa es un libro entrañable, divertido, con un mensaje muy positivo y unas inolvidables ilustraciones. Es un cuento ligero, adecuado para todas las ocasiones, con el que siempre acertarás. Resulta muy útil para trabajar la autoaceptación, la autoestima, el respeto a la diversidad y a las diferencias individuales. Es un cuento diferente, como su protagonista, que a las niñas y niños les encanta. Y eso no tienen precio.
De todos es sabido que los libros son una fuente de conocimientos, aprendizajes, cultura y entretenimiento, entre otras cosas. Leer activa el cerebro, fomenta la atención y la concentración, desarrolla la imaginación y la creatividad, propicia la adquisición de nuevos conocimientos y valores y la comprensión del mundo y de las personas, mejora las habilidades lingüísticas y aumenta el vocabulario, ejercita la comprensión lectora y la capacidad de memorización, desarrolla la curiosidad, es una fuente de diversión y puede acabar convirtiéndose en una sana afición. Y es muchísimo más sano que los y las menores se aficionen a los libros que a la televisión o a los videojuegos, como os conté en mi anterior publicación Cero pantallas para bebés.
Pero ¿a qué edad debemos acercar el mundo de la lectura a las criaturas? Hay mamás y papás que piensan que antes de los 2 o los 3 años es una tontería contarle un cuento a un o una menor porque “no se entera” de nada. Pues bien, esto no es cierto. De igual manera, leer a tu bebé es una decisión libre y si no quieres hacerlo es solo asunto tuyo, pero no es verdad que no sirva para nada. Obviamente la comprensión lectora del bebé de 4 meses brilla por su ausencia, pero eso no significa que no obtenga beneficios con la lectura en voz alta por parte de una persona adulta. Cuanto más estimulado esté el bebé, más ejercitado estará el tejido de interconexiones cerebrales que posibilita el aprendizaje. Igualmente, una peque de 6 meses no entenderá la mayoría de las palabras y expresiones que estás leyendo, pero sí percibirá, por ejemplo, la diferencia de entonación, sabrá que no le estás hablando como normalmente y, sin entenderlo, captará que estás en “modo relato”. También discriminará las distintas emociones que transmites al leer, lo que potenciará su desarrollo emocional y social. Además, leer cuentos a menores de 2 años tiene otra serie de beneficios que expongo a continuación:
Favorece la conexión con mamá/papá.
Potencia su capacidad de escucha.
Estimula su lenguaje.
Les familiariza con un nuevo objeto lúdico.
Les entretiene y/o relaja.
Entre los 6 y los 12 meses las criaturas comienzan a entender que los dibujos representan objetos reales. A esta edad ya podrían demostrar sus preferencias por ciertos cuentos y dibujos o páginas de los mismos. Alrededor del año las niñas y niños son capaces de pasar las hojas, señalar objetos de las páginas y repetir sonidos. También sobre esta edad los y las bebés ya han aprendido todos los fonemas correspondientes a su idioma nativo, por lo que cuanto más se les lea, más facilidad tendrán para hablar posteriormente. Aproximadamente a partir de los 2 años, cuando han dejado atrás la etapa prelingüística, las criaturas cuyas madres y padres les han hablado o leído frecuentemente suelen saber mayor número de palabras.
Cuanto más estimulado esté el o la bebé, más ejercitado estará el tejido de interconexiones cerebrales que posibilita el aprendizaje
Entonces, ¿qué edad es buena para empezar a leer a tus hijas e hijos? Pues depende un poco de cada familia. Algunos especialistas lo recomiendan desde el nacimiento, otros dicen que es beneficioso a partir de los 6 meses. Hay mujeres que incluso leen a sus retoños cuando están dentro de sus vientres. Los y las expertas recomiendan hacerlo especialmente en el tercer trimestre de embarazo, pues en esta etapa la criatura aprende a reconocer las voces de sus padres, especialmente la de la madre. Hay estudios que demuestran que los y las recién nacidas son capaces de reconocer una melodía o una cantinela que han escuchado muchas veces durante las últimas semanas de gestación. Así que puede ser buena idea elegir un fragmento de un libro o un cuento corto y siempre leer el mismo texto a tu bebé. También puedes varias de vez en cuando si se te hace muy pesado leer siempre lo mismo. Piensa que lo importante de leer embarazada a tu bebé es sentir y fortalecer el vínculo con él o ella y que te sirva para relajarte. Cuando yo estaba embarazada les leía a Leo y a Bruno un capítulo concreto de «El principito». Un día, cuando ya habían nacido y eran aún muy pequeñitos probé a leerles el mismo texto. Si lo reconocieron o no, no lo sé, pero tuve que dejar el experimento porque se pusieron a llorar como locuelos. No volví a intentarlo, la verdad. Después de aquella experiencia no empecé a leerles cuentos hasta alrededor de los 4 meses, creo recordar. Deben ser cuentos muy cortitos (2 a 3 minutos de lectura) y con ilustraciones bonitas y llamativas que capten su atención.
Te recomiendo que tengas dos tipos de cuentos: los que ellos pueden manipular y los que tú les vas a contar (si quieres que te duren). Los primeros han de ser muy seguros, de tela en los primeros meses y de cartón grueso y tapa dura (cartoné) un poquito más adelante. Los segundos, adaptados a cada edad evolutiva. Los iniciales deben tener poco texto y muchos dibujos sencillos, vistosos y agradables a la vista. En la categoría RECOMENDACIONES del blog tenéis un listado con los cuentos que, a través de mi experiencia y mis años de trabajo con peques de 0 a 3 años son, a mi parecer, los “imprescindibles” de cualquier biblioteca infantil. Esa lista está absolutamente abierta a nuevos descubrimientos y recomendaciones que me vayáis haciendo, por lo que irá creciendo. Obviamente cualquier cuento vale mientras les guste, trabaje conceptos y valores convenientes y sea adecuado a su edad. Y seguro que hay muchos chulísimos que no conozco.
No obstante, recapitulando, si te sientes ridícula o incómoda leyendo a tu bebé, que mira a todas partes y no te está prestando ningún tipo de atención, tranquila, es normal, es totalmente entendible. De todos modos puedes intentar técnicas para captar su atención, como cambiar de tono continuamente, señalarle las ilustraciones y nombrar los objetos o dejarle que señale o toque el cuento. Si aún así sientes que no funciona, en ese caso déjalo para más adelante, cuando su capacidad de atención y concentración hacia un estímulo o pequeña tarea, como observar y escuchar, haya aumentado, allá por los 8 meses o el año, dependerá de cada criatura.
Aunque no le leas libros, no olvides hablarle, narrarle cosas, contarle lo que estás haciendo, no importa qué edad tenga y que no te entienda, así el o la peque se irá familiarizando con los sonidos, las palabras y la cadencia de su propio idioma. Cuando te sientas más cómoda prueba entonces a leerle. Verás cómo te mira con curiosidad, cómo cambia sus expresiones a la vez que varían tus entonaciones, cómo se sorprende con el cambio de hoja, cómo observa atentamente los dibujos, incluso puede imitar algún gesto tuyo o algún sonido. Es muy emocionante ser testigo de esta evolución y de todos los avances que a partir de aquí se irán sucediendo.
Leer activa el cerebro, fomenta la atención y la concentración, desarrolla la imaginación y la creatividad…
Pautas recomendadas para estimular el hábito lector en niños y niñas de 0 a 3 años:
Al principio escoge momentos en que la o el bebé tenga satisfechas todas sus necesidades, pero sin una organización previa, simplemente cuando surja o te venga bien. Poco a poco sería bueno darle a esta actividad una entidad de momento especial, casi mágico, por lo que sería recomendable asignar un momento del día (o unos días a la semana) para los cuentos, por ejemplo, después de la merienda o antes de dormir. Si elijes hacerlo antes de dormir, esta pauta ayudará al niño o niña con el establecimiento de las rutinas y a su vez hará que se sienta más segura cuando llega la hora de dormir. Pero también es bueno tener contacto con los cuentos en otros momentos del día, por lo que es recomendable que las y los peques tengan sus “propios” libros accesibles para ellos, los que pueden manejar y manipular. También podemos llevar algún cuento en la bolsa de la calle y leerle en la sala de espera del médico, por ejemplo.
A las niñas y niños les encanta la repetición, por lo que es recomendable repetir cuentos. Saber lo que va a pasar les proporciona seguridad, cosa muy importante a estas edades. Con el tiempo, cuando conozcan cada libro, se adelantarán a “lo que vienen después”, cosa que además de ser divertida, les hace sentir válidos y competentes, lo cual a su vez refuerza su autoestima.
Leer de forma expresiva, interpretando a los personajes, cambiando el tono de la voz, pausando o acelerando el ritmo según lo requiera la lectura, favorece la atención de los y las pequeñas, a la vez que resulta más estimulante.
Cuando el o la peque crezca lo suficiente y sepamos que así de primeras ya no lo va a romper o a llevárselo a la boca, debemos dejar que toque el cuento y pase las páginas, siempre recordándole que debe cuidarlo. De esta manera trabajamos su autocontrol y su autonomía.
Si a la criatura un día concreto no parece apetecerle el “momento cuento”, o está demasiado distraída o alterada durante la lectura, no pasa nada. Lo mejor es anular esta actividad sin mayor drama, para no alterarla más y hacer otra cosa. En el caso de que sea antes de dormir, algo que le relaje (abrazo, arrumaco, acunarle, nana, etc.). La lectura no es una obligación, es una actividad para disfrutar.
Como en todo en la vida, es importante predicar con el ejemplo. Tener libros por casa, unos solo visibles y otros también accesibles, que nuestras hijas e hijos nos vean leer, ir con ellos a la Biblioteca asiduamente, etc., son actividades que contribuyen a generar el hábito por la lectura desde edades tempranas.