Publicado en Maternidad y crianza, Psicopedagogía

Rivalidad y celos fraternos. Cómo mantenerlos a raya.

El tema de los celos entre hermanos/as comienza a preocupar a los padres en el momento en que esperan un segundo hijo/a, especialmente si ambos niños/as se van a llevar poco tiempo. El hecho de que otro ser vaya a quitarle al pequeño/a toda la atención, mimos y cuidados de los adultos, de la familia y, en especial, de los padres, no suele ser muy bien recibido. Algunos menores comienzan a manifestar estos celos ya durante el embarazo. Otros se muestran bastante entusiasmados con la llegada del nuevo miembro de la familia pero la cosa empieza a cambiar a partir del nacimiento. Hay otros niños/as que se exhiben muy cariñosos y protectores con sus hermanitos bebés pero tienen algunos comportamientos contradictorios o ramalazos de pelusilla de vez en cuando. Por último hay pequeños que no manifiestan celos hasta que su hermano/a menor no comienza a tener más interacción con los demás, a desplazarse, a decir sus primeras palabras y, en definitiva, a hacer gracietas, allá hacia el año de edad aproximadamente, ya que estas acciones conllevan muestras de júbilo y una carga extra de atención por parte de los adultos.

En el caso de múltiples (gemelos, mellizos, trillizos, etc.) los celos suelen estar más fácilmente presentes de forma natural desde el principio. La explicación podría ser algo así como que la lucha instintiva por la supervivencia desde que están en el vientre materno les llevará genéticamente a competir durante toda su vida, incluso de forma inconsciente.

Imaginad lo duro que es para un niño/a crecer teniendo que compararse todo el tiempo con otro. En el caso de hermanos/as de diferente edad también puede ocurrir, pero si eres el pequeño/a, las maestrías del mayor puedes achacarlas a su edad, por ejemplo, y pensar que con sus años tú serás tan bueno como tu hermano/a mayor en eso. Esta diferencia evolutiva supone, digamos, un respiro. Pero si eres un gemelar, ese descanso no ocurre, continuamente tienes un espejo en el que mirarte. Si tú eres el que posee en algo una habilidad mayor que tu hermano/a, tendrás una sensación de superioridad o simplemente una tranquilidad en ese aspecto. ¿Pero y si te toca en el papel de hermano/a menos mañoso? ¿Y si esto ocurre frecuentemente y en múltiples áreas? ¿Y si además el hermano/a menos habilidoso es un niño/a con inseguridades? Asimismo el entorno de los menores a veces no ayuda y tanto padres como profesores pueden lanzar mensajes, en ocasiones sin querer, que contienen agravios comparativos del tipo “tu hermano lo hace mejor”, “tendrías que ser como él/ella”, tienes que hacerlo como él /ella”…

En cualquier caso, si bien son más probables e intensos en niños/as pequeños (2-3 años) y especialmente si son del mismo sexo, los celos, la pelusa o la competitividad entre hermanos/as pueden surgir en cualquier momento de sus vidas y deberse a múltiples causas, no solo al nacimiento de un nuevo hermano/a: belleza, notas escolares, destrezas deportivas, artísticas o en otros ámbitos, desparpajo, gracia, habilidades sociales, popularidad, mejores juguetes, ropa más bonita, más reconocimiento o muestras de cariño por parte de los adultos y, en general, cualquier cualidad positiva o posesión material que tenga el otro hermano/a.

Los celos entre hermanos/as a primera vista pueden parecer un asunto de poca importancia, incluso gracioso. Pero si no somos conscientes de ellos y no los trabajamos adecuadamente pueden dar lugar a envidias y provocar baja autoestima en quien los padece o, con el tiempo, derivar en depresión.

Hermanos caminando abrazados por un bosque

¿De qué maneras se manifiestan los celos?

Los celos se reflejan especialmente en el comportamiento de los menores, ya que en la mayoría de las ocasiones lo que buscan es llamar la atención de los padres. Algunas de sus manifestaciones conllevan que el hijo/a celoso:

  • Pueda presentar una regresión. Esto es un retroceso en una destreza o habilidad ya adquirida y en la que de repente vuelve para atrás: volver a hacerse pis encima, volver a usar el chupete, volver a querer tomar teta o biberón, volver a querer que le cojan en brazos o ser acunado, volver a chuparse el dedo…
  • Pueda volverse muy llorón y /o presentar una mamitis exacerbada.
  • Pueda empezar a desobedecer de forma llamativa, en cosas en las que antes se comportaba debidamente, y a decir que “no” a todo.
  • Pueda negarse a compartir juegos y juguetes con su hermano/a.
  • Pueda protagonizar rabietas frecuentes.
  • Pueda mostrar desinterés por actividades que antes le gustaban y tornarse más distante y abstraído.
  • Pueda somatizar sus celos presentando algún tipo de trastorno alimenticio o negándose a comer.
  • Pueda somatizar presentando dolores o molestias de barriga, de cabeza o de otro tipo.
  • Pueda tener trastornos del sueño: no quiera o le cueste dormir, quiera hacerlo con sus padres, se despierte a media noche llorando, tenga pesadillas…
  • Pueda volverse más agresivo hacia todo el mundo: sus padres, sus hermanos/as, compañeros/as, maestro/a… Este punto hay que vigilarlo especialmente, puesto que incluso podría convertirse en un niño/a rencoroso o rebelde que podía causar algún daño a uno de sus hermanos/as.

Es importante entender y asumir que esto es solo un proceso, que los celos son un estado afectivo natural y evolutivo y que todas estas exteriorizaciones son absolutamente normales, aunque molestas y no deseables.

Mi querida hermana, como las ramas de un árbol crecemos en diferentes direcciones, pero nuestra raíz es una sola.

¿Qué puedes hacer para lidiar con los celos y la competitividad entre hermanos/as?

1. Ármate de paciencia. Para empezar, habrá épocas mejores y épocas más difíciles. En algunos hermanos/as será más leve y en otros estará más agudizado, pero en muchos casos se prolongará en el tiempo, especialmente en el caso de múltiples, así que deberás tomarlo con calma.

2. Tómatelo con filosofía y aprovecha la situación para aprender qué es lo que de verdad les importa a tus hijos/as, por qué cosas es por las que luchan o compiten.

3. Intenta evitar situaciones que provoquen celos. Dependerá de los motivos que los generen, pero algunas ideas pueden ser: no ser demasiado efusivos en nuestras muestras de amor delante del hijo/a celoso, no elogiar en exceso los logros del otro hijo/a y, sobre todo, no alabar demasiado al otro hermano/a en aquellas competencias en que el hijo/a celoso no es muy ducho. Por supuesto, esto no significa que dejemos de elogiar, premiar y dar todo el amor que queramos al otro hijo/a, sino que procuremos hacerlo (o hacerlo más intensamente) cuando el hermano/a celoso no esté delante.

4. No compares a los hermanos/as. Este punto va en sintonía con el apartado anterior. No hay nada más odioso que sentirse continuamente en rivalidad con alguien. Imagina cómo te sentirías si tu jefe te comparara con otro trabajador mejor que tú… No es una sensación muy agradable. Para tu pequeño/a tampoco. Esto no le ayuda en absoluto a consolidar su autoestima y seguridad en sí mismo. (Ver artículo del blog Autoestima y seguridad en los niños/as. Elementos clave para un desarrollo sano). Pero si además siente celos de su hermano/a, esto provocará que ese sentimiento se agudice y que puedan aparecer otros como rechazo, rabia, envidia, inseguridad, miedo al fracaso, tristeza, etc.

Hermano besando a su melliza

5. Dales muchas muestras de cariño y diles cuánto les quieres. Ya he contado hace tiempo en otro artículo la importancia de los besos, abrazos, caricias y, en general, de todas las expresiones de amor hacia nuestros hijos/as. Y es muy importante que diferenciemos esto del hecho de consentir. Mimemos a nuestros pequeños/as cuanto queramos, pero no les consintamos. (Ver artículo del blog Besos y abrazos). Aclarado lo anterior, es necesario recordar que la mayoría de las veces los celos se producen por la necesidad de captar la atención del adulto, por lo que si les dedicamos sus momentitos y se sienten atendidos, los celos disminuirán. Es importante que tengamos en cuenta que si le damos una muestra de cariño al hijo/a menos (o en absoluto) celoso, acto seguido deberíamos hacer otra carantoña/halago a su hermano/a para evitar conflictos innecesarios.

6. Dedícales tiempo por separado. Este punto es importantísimo. Es una manera de hacer sentir a tu hijo/a especial, además de una maravillosa fórmula para observarle, conocerle más en profundidad y compartir momentos que se convertirán en recuerdos para toda la vida tanto para él/ella como para ti. Todo dependerá del tiempo, la configuración y la disposición de cada familia, pero una idea, es solo una de tantas, es que cada hijo/a pase la tarde del sábado con un progenitor y la del domingo con el otro y el fin de semana siguiente al revés, por ejemplo. No se debe hacer todas las semanas, ya que también es importante pasar tiempo todos juntos, basta con hacerlo dos semanas al mes, o cada dos meses…

7. Enfatiza y resalta los puntos fuertes de cada uno de tus hijos/as. Cada niño/a es único/a y todos tienen unos talentos. Busca los de cada uno de ellos y encárgate de que los sepan. Esto no solo disminuirá los celos entre ellos/as, sino que reforzará su autoestima y seguridad. (Ver artículo de este blog Autoestima y seguridad en los niños/as. Elementos clave para un desarrollo sano).

8. Recuérdales cada vez que puedas lo importantes que son el uno para el otro. En el caso de gemelos o mellizos la persona más importante dentro de su núcleo familiar no suele ser su madre o su padre ¡sino el otro hermano/a! Haz que lo recuerden, ayúdales a que vean las cosas buenas el uno del otro, que se respeten, admiren y quieran con sus similitudes y sus diferencias. Son el mayor tesoro que tendrán en toda su vida.

9. Dales tareas en las que tengan que trabajar en equipo. No se trata de competir, sino de realizar algo entre todos, cada uno aportando sus destrezas, su forma de hacer o su toque personal. Además puedes proponer otras actividades en que puedan ayudarse entre ellos/as. Uno puede ayudar al otro a hacer algo mejor, enseñándole sus trucos o habilidades y luego hacer otra tarea en que sea al revés.

10. No intervengas en sus riñas o peleas a menos que la cosa se torne grave o peligrosa y, sobre todo, intenta mediar de forma neutral, sin ponerte del lado de ninguno de tus hijos/as, manteniendo la calma y ayudándoles a llegar a un acuerdo beneficioso para ambos. Recuerda que eres su modelo de conducta.

11. Enséñales a pedir disculpas si se han equivocado con el otro/a. Hazlo tú también, predica con el ejemplo.

12. Utiliza el refuerzo positivo y felicita, aplaude, premia con besos y abrazos los buenos comportamientos de tus hijos/as pero, con especial hincapié, del hijo/a con celos.

Niño pequeño besando a su hermana bebé

Ante la situación de un nuevo hermanito/a que está en camino, además de la mayor parte de los consejos anteriores, que también aplican, hay una serie de tips que puedes emplear para intentar mitigar la pelusilla. Aquí te doy algunos:

a) No realices cambios importantes en la vida del menor justo antes de la llegada del nuevo miembro de la familia. Déjalos para un tiempo después o llévalos a cabo con bastante antelación, de manera que el niño/a ya esté habituado o adaptado a dicho cambio cuando llegue el hermanito/a (paso de la cuna a la cama, del pañal al orinal, retirada del chupete, etc.)

b) En el caso de la mamá es muy importante que busque semanas antes, o incluso algunos meses antes de que nazca el bebé, un momento diario para compartir solo con el hijo/a mayor. Será vuestro momento especial, de vosotros dos solos, y se mantendrá en el tiempo cuando el hermanito haya nacido. De esta manera la sensación de verse desplazado por el nuevo miembro de la familia se mitigará, puesto que no le robará su momento especial con mamá. Tiene que ser un espacio tranquilo, fácil de cumplir, puesto que con el nuevo bebé la mamá no tendrá muchas posibilidades de escapar largos ratos ni muy lejos de casa. Lo ideal es que se pueda realizar mientras el bebé duerme o cuando papá (u otra persona) pueda encargarse de él, para que la mamá pueda estar tranquila y esos instantes sean de calidad. En cuanto a las actividades a realizar pueden ser muy variadas, dependiendo de las necesidades organizativas de la familia, de la edad y los gustos del menor: charla, paseo, leer cuentos, jugar juntos, el baño, etc.

Hermano mayor junto a su hermano bebé

c) Involucra a tu hijo/a mayor desde el principio en los preparativos para el recibimiento del hermano/a pequeño. Es fundamental que le informes, que sepa cómo se va a desarrollar el proceso, qué cabe esperar, cómo será todo cuando el hermano/a esté aquí, que te ausentarás unos días para el parto… En definitiva que se vaya preparado y no haya demasiadas sorpresas. Deja que elija, por ejemplo, pequeñas cosas sin compromiso pero que para el menor serán una muestra de que forma parte de esto y le harán sentir importante. Puedes comprar ropita con él/ella y dejarle elegir entre dos prendas, que escoja entre dos peluches, que elija el color de las sábanas o incluso el color de la pared de la habitación del bebé, por ejemplo.

d) Una vez el bebé haya nacido, deja que su hermano mayor colabore o te ayude con tareas sencillas relacionadas con el cuidado diario del recién nacido, siempre dentro de las posibilidades del hermano mayor y acordes a su edad: que elija la ropita de ese día, que traiga el pañal a la hora del cambio, que participe en el baño, que ayude a darle el biberón (en caso de que lo uséis) … Hay muchísimas posibilidades, lo importante es hacer que el mayor se sienta útil e integrado en todo momento.

e) Por último, como he contado en el punto 8 del apartado anterior, es crucial recordarle al hijo/a mayor lo importante que es para su hermanito/a, lo mucho que éste le necesita, todo lo que le puede enseñar por ser el mayor y el vínculo tan especial que tendrán durante toda su vida. Su hermano/a será su mejor aliado/a y amigo/a, un tesoro que hay que cuidar. Y es fundamental ayudarles a ambos a consolidar y perpetuar los sentimientos de amor incondicional y respeto hacia el otro durante toda su vida. 

¿Qué opinas? ¿Te ha parecido útil esta información? ¿Estás pasando o has pasado por un episodio agudo de celos entre hermanos/as? Cuéntame tu experiencia. Si tienes cualquier duda o consulta, puedes contármela sin compromiso, intetaré ayudarte. Y como siempre, si te ha gustado mi artículo puedes compartirlo, dejarme un comentario, ¡que me hará muchísima ilusión!, y seguirme en mis redes sociales. ¡Mil gracias!

https://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-desarrollo/articulo/como-actuar-con-los-hermanos-mayores-cuando-sienten-celos-de-los-pequenos-841485949995

https://www.guiainfantil.com/educacion/celos/que-pasa-en-el-cerebro-de-los-ninos-al-sentir-celos-de-sus-hermanos/

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com