Publicado en Maternidad y crianza, Psicopedagogía

Entrevista a dos mamás de niñas de Alta Demanda

Muchos meses he dejado aparcada esta entrevista a sendas madres de niñas de alta demanda, pero por fin puedo compartirla. Quería contar con la tranquilidad y el tiempo suficientes para prestarle la dedicación que merece y poder transcribir sus palabras correcta y fielmente. Está realizada con mucho respeto y mucho cariño. Igual que una imagen vale más que mil palabras, un testimonio vale más que decenas de artículos o teorías sobre un tema. Y si son dos, pues mejor aún. No se me ocurre mejor manera de explicar, a todas aquellas personas que desconocen el concepto, qué es la alta demanda que de la mano de dos mamás que la viven en sus propias carnes. Después de leerlo, ¿habrá quien siga pensando que las altas necesidades son un «invento moderno»? Seguramente. A ellas y ellos les dedico especialmente esta entrada. Va por ustedes. Y, por supuesto, a las mamás que la han hecho posible. Gracias por vuestra colaboración y vuestra sinceridad. Gracias por abriros en canal. Gracias infinitas.

Igual que una imagen vale más que mil palabras, un testimonio vale más que decenas de artículos o teorías sobre un tema. Y si son dos, pues mejor aún.
Igual que una imagen vale más que mil palabras, un testimonio vale más que decenas de artículos o teorías sobre un tema. Y si son dos, pues mejor aún

1. ¿Cuándo – qué edad tenía la niña- y cómo te diste cuenta de que tu hija es una niña de alta demanda?

Mamá de M. Yo creo que desde que mi hija tenía días me di cuenta de que había algo diferente en ella respecto a otros bebés que yo había conocido de cerca, lo que pasa es que nunca nadie me mencionó el concepto de alta demanda. Conocí el término cuando mi hija tenía alrededor de los 8-10 meses. Y definitivamente me di cuenta de que encajaba con esta definición cuando tuve a mi segundo hijo (se llevan 19 meses) y vi diferencias abismales entre las necesidades de una y las necesidades del otro.

Mamá de S. Hace unos meses. Mi hija tenía 3 años, ahora tiene 4. Yo nunca había oído hablar del término y me enteré porque mi hermana me mandó un artículo que hablaba sobre los niños de alta demanda y me dijo “¿te suena de algo?” Según lo iba leyendo, fui viendo reflejada a S. A mitad del artículo me puse a llorar. Así fue como conocí el concepto y tuve claro que mi hija era una niña de alta demanda. Ya desde que nació supe que mi hija era excesivamente demandante, pero creía que simplemente me había tocado una niña difícil, había tenido mala suerte o yo lo estaba haciendo fatal.

2. ¿Cómo definirías a tu hija?

Mamá de M. Desde el segundo uno de vida es una niña muy intuitiva, muy sensible y muy despierta. Es una niña disfrutona, intensa para lo bueno y para lo malo, tiene cierto punto de timidez y es bastante responsable para la edad que tiene.

Cuando nació, a los dos días de hospital, estuvo prácticamente la mayor parte del tiempo despierta. La gente me decía “qué bebé tan espabilado”. Era una bebé que nunca se quedaba dormida en posición horizontal. No podías mecerla como tradicionalmente te imaginas que se mece a un bebé, ella tenía que estar en posición vertical y viendo todo. Y por supuesto siempre pegada a ti. Es una niña que no usó carro y la cuna “tenía pinchos”. Mi hija ha tenido problemas de sueño hasta hace un año. Es una niña que no se duerme sola jamás, tienes que estar con ella. Además, cuando se duerme contigo en la cama, no basta con que estés a su lado, le tienes que dar la mano, la tienes que abrazar. Y como se despierte en mitad de la noche y vea que está sola, te busca y quiere que vuelvas a estar con ella. Respecto a la lactancia, para mí fue durísimo el tiempo que estuve haciéndola, porque no era solamente alimento, ella necesitaba estar enganchada a mi pecho todo el rato. Se dormía al pecho. Si la separaba, lloraba, y su forma de llorar a mí me parecía como de sufrimiento. Con las rabietas de los dos años fue terrible. Entraba en bucle con algo y, aunque probamos todos los métodos posibles, daba igual, podía estar llorando fácilmente una hora cada vez que le pasaba. A veces le desbordan las emociones. Puede estar emocionadísima con un acontecimiento, pero cuando llega el momento se bloquea, se pega a tu pierna y no sabe cómo gestionarlo. No obstante, he notado un cambio brutal a partir de los 3 años (ahora tiene 4). Sigue teniendo ese punto de vivir todo muy intensamente, tanto lo bueno como lo malo, rabietas todavía tenemos alguna y es muy difícil sacarla de esa espiral, pero es mucho más fácil gestionar ciertas situaciones.

No podías mecerla como tradicionalmente te imaginas que se mece a un bebé, ella tenía que estar en posición vertical y viendo todo.

Mamá de M.

Las criaturas de alta demanda destacan de bebés por su continuo llanto y sus problemas para regular el sueño
Las criaturas de alta demanda destacan de bebés por su continuo llanto sin motivo aparente, su extremada necesidad de contacto y sus excesivos problemas para regular el sueño

Mamá de S. La palabra es intensa. Muy intensa, agotadora, extremadamente demandante en general, pero en especial de mamá. Y también cariñosa, inagotable, buena, inteligente, especial. Maravillosa.

3. ¿Algún profesional te ha dado un diagnóstico?

Mamá de M. No. Sinceramente, no. El primer año era un tema que comentábamos mucho con su pediatra. Le diagnosticaron en su momento intolerancia a la proteína de leche de vaca, reflujo gastroesofágico… Pero con 2 años ciertas pautas y conductas seguían y mi hija ya no tenía reflujo ni intolerancias… Mi pediatra nunca me habló de alta demanda. Sí me decía “te ha tocado una niña puñetera y hay que pasarlo”, creo que es un poco de la vieja escuela. Sí que es verdad que su profesora de 2 a 3 años de la escuela infantil nunca utilizó el término, pero sus reflexiones y sus comentarios iban en la línea de que necesitaba mucho apego, mucho contacto físico y que era una niña intensa.

Mamá de S. Nunca he ido a una consulta de un especialista como tal para ponerle un nombre o hacer un diagnóstico. El único diagnóstico que tengo es el de mi hermana psicopedagoga, basado en la observación. Tampoco creo que me aporte nada. Con lo que he leído, he visto, he investigado tengo más o menos claro lo que hay y cómo gestionarlo y no creo que el que le pongan un nombre y un apellido en una consulta pueda aportarme nada nuevo. Además, hay muchos profesionales que ni siquiera conocen esto. Otros que sí lo conocen lo consideran una tontería o que no existe. Por tanto, no me he parado a perder el tiempo en eso ni creo que me haga falta. Sí quizás sería útil tener un diagnóstico emitido por un profesional especialista para callar bocas y enseñárselo a mucha gente que no cree que la alta demanda exista. A lo mejor que un profesional con su número de colegiado lo diga, tiene más peso que el que lo diga yo y los artículos que leo.

…hay muchos profesionales que ni siquiera conocen esto. Otros que sí lo conocen lo consideran una tontería o que no existe.

Mamá de S.

4. ¿Saber que tu hija es de altas necesidades te ha ayudado en algo? ¿En qué?

Mamá de M. Sí. La primera vez que leí sobre ello, claro que me ayudó. La pena es que mi hija tendría cerca del año. Probablemente meses antes me hubiera ayudado mucho porque yo me he sentido muy, muy culpable porque pensaba que estaba haciendo algo mal. Primero porque tenía la sensación de que mi hija sufría, de que no era un bebé feliz y luego por los comentarios de familiares, amigos y allegados de “no la cojas”, “no la malacostumbres”, “déjala que llore”, “os tiene cogida la medida”, “os manipula”… Cuando quedas con amigos a comer y ves que los demás bebés o niños están tranquilos en sus carritos y sin embargo ves que en esa situación tu marido acaba paseando con la niña 3 km a la redonda y tú comiendo sola, o viceversa. Y todo el mundo al final está tenso, enfadado, ves las caras de tus amigos, te hacen comentarios… Y cuando tu madre te dice “he tenido tres hijos y ninguno habéis sido así” o tu suegra te dice “he tenido cuatro hijos y ninguno ha sido así”, pues te preguntas “¿qué le pasa a mi hija o qué nos pasa a nosotros como padres?”

Mamá de S. Ufff, ¿qué si me ha ayudado? Muchísimo, me ha dado la vida. Porque hasta que no conocí el término y empecé a indagar un poco sobre el tema, lo primero que se me venía a la cabeza es “lo estoy haciendo fatal”, “no sé educar a mi hija”, “soy una mala madre”, “¿por qué me tiene que pasar esto a mí?”… Sobre todo, tenía un sentimiento de culpa continuo. Además, muchos años antes de pasárseme por la cabeza ser madre, cuando veía a niños y niñas con comportamientos parecidos a los que tiene S., lo primero que pensaba era “mira qué malcriada, qué maleducada o qué consentida está esta niña” y es algo que tenía claro que no quería con mi hija. Pensaba que su educación sería muy distinta para que no tuviese esas reacciones. Y al final mi hija está haciendo lo que siempre quise que no hiciera, por lo que el sentimiento de culpa era tremendo, aparte de la tensión y el agotamiento que tienes por la situación. Así que cuando empiezas a leer te das cuenta, primero de que no es culpa tuya, segundo, de que hay herramientas que te pueden ayudar a gestionarlo mucho mejor y tercero, entiendes muchas cosas, las piezas del puzle empiezan a colocarse. Ayudar no es la palabra, se te abre un mundo… Hay un antes y un después.

…te preguntas “¿qué le pasa a mi hija o qué nos pasa a nosotros como padres?”

Mamá de M.

Los niños y niñas de altas necesidades tienen problemas para regular sus emociones.
Los niños y niñas de altas necesidades tienen más problemas de los habituales para regular sus emociones

Ayudar no es la palabra, se te abre un mundo… Hay un antes y un después.

Mamá de S.

5. ¿Qué diferencias observas, si es que las hay, entre tu manera de afrontar los conflictos con tu hija ahora respecto a antes de saber que era de alta demanda?

Mamá de M. Liberarme del sentimiento de culpabilidad, de pensar “mi hija es así porque yo hago algo mal” para mí ha sido fundamental. Además, mi hija se convirtió en hermana mayor con año y medio, entonces para mí el sentimiento de culpabilidad era brutal. Saber que esto no es ningún tipo de enfermedad ni de trastorno me ayudó mucho. Y también, anticiparnos. Saber que ella vive con toda esa intensidad ciertas situaciones e intentar anticiparnos, explicárselo… A veces no funciona, pero a veces, sí. Ahora veo incluso la parte positiva. Veo la intensidad con la que vive lo bueno y, sinceramente, me encanta, porque disfruta cualquier cosa.

Mamá de S. Ahora intento tener más paciencia, no me desespero cuando se pone a llorar o tiene una reacción “exagerada”. Ya no me enfado de primeras, sino que entiendo por lo que es y sé cómo actuar para remitir esa conducta y que ella también esté tranquila. Cuando tú te estresas, te enfadas, te agobias sólo empeoras la situación. Ahora ya sé cómo gestionarlo y estoy más relajada, por lo que ella está más relajada. Cómo esté el adulto influye en cómo se comporte el niño. A más estrés tuyo, peor se comporta ella. Es un círculo vicioso, aunque la raíz de su comportamiento no es tu estrés. Aunque la teoría la tengo muy clara, no siempre puedo reaccionar como me gustaría. El día que estás agotada y no puedes más, saltas y, según estás saltando, eres consciente de que deberías hacerlo de otra manera, pero no lo puedes evitar. Es algo que todavía tengo que trabajar.

…lo primero que se me venía a la cabeza es “lo estoy haciendo fatal”, “no sé educar a mi hija”, “soy una mala madre”, “¿por qué me tiene que pasar esto a mí?”… Sobre todo, tenía un sentimiento de culpa continuo.

Mamá de S.

Los niños y niñas de alta demanda necesitan el continuo contacto físico con sus figuras de apego.
Los niños y niñas de alta demanda necesitan continuo contacto físico con sus figuras de apego

6. ¿Cómo te afecta el temperamento de tu hija en tu día a día?

Mamá de M. Durante los dos primeros años la temía de alguna forma. Si tenía un evento familiar o con amigos me daba miedo mi propia hija porque pensaba “madre mía, como se le cruce el cable, a ver qué hacemos…” Llegaba la noche y… Durante tres años me daba miedo. Siempre la dormía mi marido. Si mi marido una noche salía o tenía algún plan y yo me quedaba con ella, temía el momento de irnos a la cama. En este tiempo, que para mí fue un poco oscuro, la situación me impidió en muchos momentos conectar con ella. Entre mi sentimiento de culpa, el desbordamiento, las opiniones de terceros…, yo tenía la sensación de que no conectaba con mi hija, sensación que con mi hijo no tuve nunca.

Durante mucho tiempo no quisimos viajar, porque sabíamos que era un berrinche de tres, cuatro, cinco horas… Lo que durara el trayecto. Mi hija ha odiado siempre viajar en coche, yo creo que por esa sensación que tenía de soledad. Recuerdo un viaje Madrid-Burgos que mi hija estuvo llorando desde la salida hasta prácticamente el destino. Hacer planes con amigos dependía de los amigos, de si eran más o menos empáticos. Y por supuesto las relaciones de pareja también las ha condicionado, porque ha supuesto bastantes momentos de tensión.

Mamá de S. Muchísimo. Quizá ahora un poco menos, pero me sigue afectando muchísimo porque te tiene en tensión, te agota… S. es muy demandante, es “mamá todo el rato”. Cuando estoy en casa la tengo pegada, esté haciendo lo que esté haciendo. No puede estar más de 1 minuto sin ver a mamá, sin estar con mamá, sin saber lo que hace mamá. Eso te condiciona. Luego, el hecho de que ella sea tan intensa y tan sensible claro que te afecta. A veces te agobia, te supera, te desespera, te irrita… Vives en tensión y nerviosa. A veces tienes un día horrible en el trabajo y estás deseando llegar a recogerla al colegio y pasar la tarde con ella. Entonces sale y se pone a llorar nada más verte y se te cae el mundo encima porque piensas “otra tarde tremenda que vamos a tener”. Es muy agotador.

En este tiempo, que para mí fue un poco oscuro, la situación me impidió en muchos momentos conectar con ella. Entre mi sentimiento de culpa, el desbordamiento, las opiniones de terceros…, yo tenía la sensación de que no conectaba con mi hija…

Mamá de M.

La alta demanda requiere, en muchas ocasiones, grandes dosis de paciencia por parte de las personas adultas.
La alta demanda requiere, en muchas ocasiones, grandes dosis de paciencia por parte de las personas adultas

7. ¿Cuáles son las diferencias principales que encuentras entre tu hija y otras niñas y niños de su edad? Pon ejemplos.

Mamá de M. Durante mucho tiempo evidentemente fue el llanto, los problemas de sueño, que eran absolutamente exagerados, la necesidad de apego físico y contacto y el tema de las rabietas. A día de hoy la principal diferencia es esa especie de timidez que quizá no sea tal, sino una incapacidad para gestionar ciertas situaciones. Y todavía esas rabietas que con 4 años ayer, por ejemplo, estuvo 45 minutos llorando y tirada en el suelo del salón.

…el hecho de que ella sea tan intensa y tan sensible claro que te afecta. A veces te agobia, te supera, te desespera, te irrita… Vives en tensión y nerviosa.

Mamá de S.

Mamá de S. Por ejemplo, cuando voy a buscarla al colegio, todas las niñas y niños salen contentos, sonriendo, se ponen a jugar entre ellos, cogen la merienda, te saludan, están tranquilos… S., más de la mitad de los días, sale y ya se pone a llorar. ¿Por qué? Porque no sé quién le ha tocado el brazo, porque quiere que la cojas en brazos, porque le has dicho que os vais a casa y ella quiere ir al parque… Es un llanto para todo, es la diferencia más fundamental. Más diferencias: en cuanto le dices algo que no le gusta o que no cumple sus expectativas, le afecta mucho, se pone súper triste. Cuando te enfadas con ella porque ha hecho algo mal le afecta muchísimo. Todos los niños buscan la aprobación de sus padres y no les gusta que estén enfadados, pero S. lo sufre de verdad. Le afecta profundamente que tú no estés contenta, le preocupa sinceramente. Luego también esa demanda continua de mamá. Es veinticuatro horas pegada a mí, no se entretiene sola. Hasta jugando con otros niños está pendiente de mí. Y cuando tiene una rabieta, o la tranquilizas y le haces ver que todo está bien y que la quieres, o entra en bucle y eso no acaba nunca.

De bebé era un llanto continuo. Ibas con el carrito y se ponía a llorar. Ibas en el coche y se ponía a llorar… Hasta el punto de plantearnos “no viajamos más”. Sí que es verdad que veo una diferencia en ella respecto a otros bebés de alta demanda, porque empezó relativamente pronto a dormir del tirón por la noche. Pero era incapaz de dormir una siesta por el día. Salvo que fuera encima de alguien o agarrada a mi pecho, era incapaz de dormir una siesta en la cuna, imposible. Por la noche dormía más o menos bien cuando empecé a hacer el colecho, porque era la única manera de sobrevivir, ya que en la minicuna no dormía jamás. Tenía que estar en contacto contigo. Si te alejabas un poco durante la noche se despertaba, lloraba y buscaba el contacto físico. Una vez que notaba que estabas ahí, se volvía a dormir.

8. ¿Crees que este rasgo de personalidad le influirá en su futuro? ¿De qué manera? ¿Te preocupa?

Mamá de M. No, yo creo que no. No me preocupa en exceso porque después de leer algunas publicaciones entiendo que no es ningún tipo de trastorno y, a medida que va madurando, creo que ciertos rasgos se van atenuando. Por ejemplo, con el tema del sueño, aunque sigue necesitando ayuda para quedarse dormida, es capaz de dormir tranquila. Ya no es como antes que ha llegado a tener hasta cinco despertares e incluso ponerse a llorar durante una hora a las 5 de la mañana. Respecto a esa intensidad con la que vive todo, yo creo sí que es un rasgo que quizá pueda permanecer en ella. Yo también soy así y me preocupa en el sentido de que si eres excesivamente sensible, las cosas malas se sufren mucho. No me gustaría que mi hija sufriera. Por contra, creo que con lo bueno va a disfrutar mucho y va a valorar mucho las cosas.

Mamá de S. Es más sensible que la media y lo vive todo con mucha intensidad. ¿Le influirá? Pues supongo que sí porque las cosas le afectarán más. Para bien, perfecto. Para mal, me preocupa que pueda sufrir más de lo necesario. Que ante un acontecimiento malo, un fracaso, un desamor…, lo pase peor de lo que lo pasaría si no fuese tan sensible. Me preocupa, pero tampoco excesivamente. No creo que sea algo que le vaya a limitar en su día a día o que le vaya a impedir ser feliz.

Las criaturas de altas necesidades destacan por su sensibilidad.
Las criaturas de altas necesidades destacan por su sensibilidad

9. ¿Cuáles son las principales reacciones que recibes cuando explicas que tu hija es de altas necesidades?

Mamá de M. Depende. Cuando lo he comentado con familiares, abuelos, gente mayor, sinceramente me miran un poco raro, como preguntándome ¿”qué modernidad es esa?” Cuando lo comento con madres y padres, que cada vez conozco más, que creen que sus hijos también son de alta demanda, siento alivio. Y si esos padres no lo conocen y de repente les empiezas a contar y lo ven, se quedan aliviados. Y a mí me produce bienestar saber que puedes estar echando un cable a alguien que lo está pasando tan mal como lo has pasado tú. Y las personas que no lo han vivido y lo comentas, se quedan como diciendo “¿pero eso es una enfermedad, es un trastorno…?”

Mamá de S. Pues, salvo contadas excepciones, la reacción es “todos los niños son de alta demanda”, “uy, la mía también no se qué”, “el mío también no sé cuál”. Ésa es la estándar. La gente no conoce el término, no lo entiende o no lo quiere entender y así de entrada les parece una tontería. Excepto alguna rarísima excepción, como pueda ser otra madre que también tenga un hijo de alta demanda y haya leído y conozca el tema, pero las cuento con los dedos de una mano.

Cuando lo he comentado con familiares, abuelos, gente mayor, sinceramente me miran un poco raro, como preguntándome ¿”qué modernidad es esa?”

Mamá de M.

10. ¿Qué les dirías a las personas que afirman que la alta demanda no existe y que se explica con otras circunstancias como el estrés y la ansiedad adulta o porque la niña está mimada o consentida?

Mamá de M. En mi caso tengo un ejemplo bastante sencillo y es que tengo dos hijos que se llevan muy poco tiempo, que han vivido en el mismo entorno familiar y social, han ido a la misma escuela infantil, les hemos criado igual, aunque son niña y niño tienen los mismos juguetes, están recibiendo la misma educación y la gestión de una y otro es absolutamente diferente. Decir que está mimada es la salida más sencilla. Culpabilizar a alguien, sea la niña porque es como es, o a la madre o al padre porque le consienten, al final es lo más sencillo.

Mamá de S. Me da tanta pereza que no les diría nada. Pero si tuviera que hacerlo, les aconsejaría que leyeran un poquito sobre el tema antes de juzgar. No se puede negar que las cosas existen si las desconoces. Y que mi hija es lo contrario a una niña mimada, porque he puesto mucho empeño desde que nació en que no fuera así, porque es algo que yo no soportaba antes de ser madre. Entonces me duele bastante cuando la gente piensa eso. Y es normal cuando hace esas cosas en público, yo también lo pensaba muchos años antes de tener ni idea de lo que es la alta demanda y de ser madre. Ahora, que cuando les dices “mi hija es de altas necesidades” ni siquiera se paren a escucharte y a decir “oye, a lo mejor existe algo que yo desconozco que explica el comportamiento de esta niña” es algo que me molesta bastante. Entonces les diría que no juzguen sin saber y que se documenten.

La alta demanda no es una patología ni un trastorno, sino un rasgo de personalidad.
La alta demanda no es una patología ni un trastorno, sino un rasgo de personalidad

11. ¿Recomendarías alguna lectura o especialista sobre el tema a las madres o padres que necesiten información y asesoramiento sobre la alta demanda?

Mamá de M. Por supuesto. No solamente por el niño, sino también por nosotros mismos, los padres. Mi experiencia es que se sufre y no te permite disfrutar de la maternidad. Fue tan complicado, sobre todo ese primer año, que yo me dije “¿dónde me he metido? Esto no es lo mío” y vivía con esa culpabilidad de no estar disfrutando a mi hija. Creo que tener información alivia y si, además, puedes recibir ciertos consejos, aunque no sean soluciones mágicas, mejor. Todos necesitamos herramientas. Me parece fundamental sobre todo para los padres que quieran disfrutar un poco más de sus hijos y estar tranquilos.

Mamá de S. Bueno, a mí me ayudó a entenderlo Úrsula Perona. He leído artículos, he visto vídeos y he leído el libro de ella sobre hijos de alta demanda. Hay cosas que no me gustan del libro, pero en general ayuda bastante. Entonces recomendaría lecturas de Úrsula Perona y ahora recomendaría también el blog de @mamaevapsicopedagoga. Añadir que se agradece un montón que haya profesionales que se dediquen a “perder el tiempo” con este tema tan poco conocido, tan poco estudiado y sobre el que se ha escrito tan poco. ¡Gracias, Eva, recomendaré encarecidamente tus artículos sobre el tema!

Si te ha gustado esta entrevista, ¡sígueme para más contenidos! Puedes leer mi entrada sobre la alta demanda (o altas necesidades) pinchando aquí.

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en A partir de 2 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

¿Puedo mirar tu pañal?

En sintonía con el tema que tratamos la semana pasada con Guiainfantil.com, la retirada del pañal, os traigo este cuento. Se trata de ¿Puedo mira tu pañal? de Guido van Genechten. Editorial S.M. 

Es todo un referente para tratar este tema. Si buscáis por internet listas de cuentos para trabajar el control de esfínteres, ¿Puedo mira tu pañal? con toda seguridad se repite en todas ellas. 

El protagonista es un ratoncito curioso que comparte vivencias con otra serie de animales. 

Es un libro con formato de tapa dura, estructura repetitiva, solapas para levantar y un divertido final. Habla con naturalidad y de manera amena del hecho de hacer caca.

Tiene unas bonitas y coloridas ilustraciones, al estilo de este autor. ¡A las niñas y los niños les encanta levantar las solapas y anticipar lo que se van  encontrar!

Edad recomendada – A partir 2 años.

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en Educación, Psicología, Psicopedagogía

Inteligencias múltiples. Adiós a la inteligencia única

Puede que alguna vez te hayas topado con una persona que es un “cerebrito”, increíble en matemáticas, portento jugando al ajedrez, muy buena en filosofía, dibujo técnico y artístico, pero sin embargo a ti te da la sensación de que es “poco espabilada”. Pues bien, es posible que ambas cosas sean ciertas. Es decir, el hecho de que sea muy buena en algunos campos o que disponga de mucha inteligencia lógico-matemática y espacial no implica que posea o tenga muy desarrolladas otras inteligencias y puede ser un zote en inteligencia emocional. Por eso puedes notarle importantes carencias a la hora de relacionarse correctamente con otros individuos. De ahí que te parezca “rarita” o “bobalicona”, con perdón de la expresión. Es posible que emocionalmente lo sea, sin ánimo de ofender. Podemos considerar esta explicación gracias a la teoría de las inteligencias múltiples.

Los avances de la ciencia de las últimas décadas muestran que hay vida inteligente más allá de unos números.

Kristin Suleng

Hasta hace bien poco, la inteligencia lógico-matemática, que es la capacidad de razonar lógicamente y resolver problemas matemáticos, propia, entre otros, de ingenieros o científicos, se consideró como la única inteligencia. Pero según la teoría de las inteligencias múltiples, el cociente intelectual, que mide la inteligencia lingüística y la lógico-matemática, otorgándole además mayor peso a esta última, ya no sirve como única herramienta para evaluar la inteligencia. La creatividad, la inteligencia emocional, el autoconocimiento, la capacidad de adaptación, etc., son símbolos de inteligencia que no se pueden medir a la manera clásica. Quien los posee es muy probable que sea más inteligente en términos absolutos que quien disponga sólo de inteligencia matemática. Parafraseando a la periodista Kristin Suleng, “los avances de la ciencia de las últimas décadas muestran que hay vida inteligente más allá de unos números”.

La teoría de las inteligencias múltiples surge de la mano de Howard Gardner a partir de 1979 como contrapunto a la teoría clásica de inteligencia, la cual ha sido medida históricamente atendiendo únicamente a dos dimensiones: la lógico-matemática y la lingüística. Gardner y sus colegas de la universidad de Harvard rechazan que exista una sola manera de ser inteligente y la posibilidad de medir la inteligencia. Gardner estudia y propone ocho tipos diferentes de inteligencia, cada una de las cuales está relacionada con una serie de habilidades y capacidades distintas. Estas inteligencias son:

  • Lingüística
  • Lógico-matemática
  • Espacial
  • Musical
  • Corporal y cinestésica
  • Intrapersonal
  • Interpersonal
  • Naturalista
Gardner y sus colegas de la universidad de Harvard rechazan que exista una sola manera de ser inteligente y la posibilidad de medir la inteligencia
Gardner y sus colegas de la universidad de Harvard rechazan que exista una sola manera de ser inteligente y la posibilidad de medir la inteligencia

Cada persona posee, según este autor, unas inteligencias u otras, en mayor o menor grado y con unas habilidades y destrezas más o menos desarrolladas, de tal manera que cada ser es único y no existen dos personas con dos perfiles de inteligencia absolutamente iguales. La inteligencia, pues, según esta teoría, es una forma de conocer, entender y relacionarse con el mundo que cada persona particular posee y que es diferente a todas las demás.

Esta concepción revolucionó la forma de entender el aprendizaje humano y la praxis educativa en los centros escolares. Si cada persona posee una inteligencia única y diferente a las demás, obviamente se deben tener en cuenta las capacidades individuales y la diversidad a la hora de enseñar.

A día de hoy, aunque esta teoría tiene sus detractores, cuyo principal argumento en contra es que impide medir la inteligencia global de un individuo, la Teoría de las Inteligencias Múltiples es uno de los fundamentos teóricos cada vez más utilizados en los proyectos educativos de escuelas infantiles y colegios.

Según la teoría de las Inteligencias Múltiples, el intelecto es una forma de conocer, entender y relacionarse con el mundo que cada persona particular posee y que es diferente a todas las demás
Según la teoría de las Inteligencias Múltiples, el intelecto es una forma de conocer, entender y relacionarse con el mundo que cada persona particular posee y que es diferente a todas las demás

Según la Teoría de las Inteligencias Múltiples, el intelecto está estrechamente asociado con la creatividad. Podríamos definir la creatividad como la facultad para crear cosas nuevas y útiles que suelen suponer soluciones originales. No en vano hay quienes opinan que la creatividad es la inteligencia divirtiéndose. Sea como sea, la creatividad es imprescindible para sacar el mayor provecho de los conocimientos, ¿no creéis?

La inteligencia emocional, que es la capacidad para percibir, entender y expresar las emociones propias y ajenas correctamente y actuar en consecuencia, está fuertemente vinculada a las inteligencias intra e interpersonal. La inteligencia interpersonal, a su vez, se relaciona directamente con la empatía y la inteligencia intrapersonal tiene mucho que ver con la ecpatía. Para saber más sobre estos dos conceptos, puedes leer mi artículo Empatía y ecpatía, los dos pesos de la misma balanza.

La inteligencia emocional afortunadamente ha ido ganando peso con los años. Hoy día las personas expertas la consideran una capacidad prácticamente imprescindible para enfrentarse adecuadamente a un mundo cada vez más individualizado, competitivo y en el que los rasgos propios del narcisismo y la psicopatía se camuflan virtuosamente e incluso se ensalzan. La inteligencia emocional junto con la educación son las mejores herramienta para luchar contra esta lacra.

La creatividad, la inteligencia emocional, el autoconocimiento, la capacidad de adaptación, etc., son símbolos de inteligencia que no se pueden medir a la manera clásica
La creatividad, la inteligencia emocional, el autoconocimiento, la capacidad de adaptación, etc., son símbolos de inteligencia que no se pueden medir a la manera clásica

El autoconocimiento es también un valor en alza en nuestros días y supone tomar consciencia de las propias competencias y limitaciones. Hace referencia directa a la inteligencia intrapersonal, la más desconocida quizás de las ocho por ser la más difícil de medir. El autoconocimiento es un factor fundamental para la inteligencia emocional y va muy ligado a la inteligencia interpersonal.

Por último, la capacidad de adaptación es la habilidad para reaccionar y acomodarse rápida y eficazmente a los cambios o las diferentes circunstancias. Einstein llegó a afirmar, cosa que después repetiría Stephen Hawking: “la única noción válida de inteligencia es aquella en la que está presente la capacidad de adaptación al medio ambiente”.

En el siguiente artículo, que llevará por título Las ocho inteligencias según Howard Gardner, os contaré detenidamente en qué consiste cada inteligencia, cómo podemos potenciarlas en nuestras niñas y niños y qué profesiones están ligadas o deberían puntuar alto en cada una de ellas. Espero que os resulte de interés.

https://psicologiaymente.com/inteligencia/teoria-inteligencias-multiples-gardner

https://elpais.com/elpais/2015/09/30/buenavida/1443601806_544864.html

https://www.psicologia-online.com/teoria-de-la-creatividad-2607.html

http://www.investigacion-psicopedagogica.org/revista/articulos/7/espannol/Art_7_101.pdf

https://www.efdeportes.com/efd211/el-concepto-de-inteligencia.htm

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Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en Recomendaciones, Reseñas literarias

Nuestros primeros libros de la Biblioteca

Leo y Bruno por fin son socios de la Biblioteca. Me hace mucha ilusión y ya tenía ganas, supongo que porque a mí siempre me han flipado las Bibliotecas. Cuanto más antiguas y con más pasillos, más me gustan. Tienen algo mágico y misterioso (vale, he visto demasiadas pelis). De pequeña me fascinaba la biblioteca pública de mi cuidad y me gustaba la idea de ser bibliotecaria. Desde luego si hubiera hecho caso al orientador de mi instituto ahora lo sería.

 🐁📚

El caso es que estos son los primeros ejemplares que hemos sacado y, como me encantan los cuentos infantiles, quería compartirlos con vosotras y vosotros. 

😴 ¡A dormir! Patricia Geis. Combel 

🐰💤 Cosquillas y a la cama. Jörg Mühle. Harper Collins Ibérica

Los dos primeros son ideales para leerlos justo antes de acostarse. El primero, de la colección Coco y Tula, sirve para trabajar el hábito de irse a la cama, junto con una tabla semanal con adhesivos. El segundo ha tenido mucho éxito con mis hijos, pues es interactivo y tienen que ayudar a «Conejito» a prepararse para dormir. 

🐟🌰 Mi comida. Ophélie Texier. SM

Este álbum ilustrado contiene troquelados y pestañas que tienes que levantar para ver más y encontrar datos curiosos sobre los animales y su alimentación.

🚙🚲 Dime lo que ves. En la calle. Jo Litchfield y Francesca Allen. Usborne

Este cuento le encanta a Bruno porque aparecen varios tipos de vehículos, incluidos «cooooooches». Le chiflan. Les divierte mucho porque se trata de encontrar dentro de la escena los elementos que aparecen representados en la parte superior. 

👨‍🌾 La granja de los siete establos. Roberto Aliaga y Cintia Martín. Macmillan

La granja es el que más les ha gustado. Además también les motiva levantar las pestañas para descubrir y contar animales. A mí, sin embargo, no me gusta que aparezca una escopeta en la historia, aunque el granjero no la llegue a usar…

🦁¿Qué le pasa a mi cabello? Shatoshi Kitamura. Fondo de cultura económica

El último es un libro divertido, colorido e interactivo para los peques (pueden ir probándose las melenas del León ellos mismos) y en la contraportada vienen indicados los pasos a seguir para realizar una sencilla manualidad.

¿Conocéis alguno de estos títulos? ¿Qué os parecen? ¿Os gusta leer? ¿Y a vuestros hijos e hijas?

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en Maternidad y crianza, Psicopedagogía

Rivalidad y celos fraternos. Cómo mantenerlos a raya

El tema de los celos entre hermanos/as comienza a preocupar a los padres en el momento en que esperan un segundo hijo/a, especialmente si ambos niños/as se van a llevar poco tiempo. El hecho de que otro ser vaya a quitarle al pequeño/a toda la atención, mimos y cuidados de los adultos, de la familia y, en especial, de los padres, no suele ser muy bien recibido. Algunos menores comienzan a manifestar estos celos ya durante el embarazo. Otros se muestran bastante entusiasmados con la llegada del nuevo miembro de la familia pero la cosa empieza a cambiar a partir del nacimiento. Hay otros niños/as que se exhiben muy cariñosos y protectores con sus hermanitos bebés pero tienen algunos comportamientos contradictorios o ramalazos de pelusilla de vez en cuando. Por último hay pequeños que no manifiestan celos hasta que su hermano/a menor no comienza a tener más interacción con los demás, a desplazarse, a decir sus primeras palabras y, en definitiva, a hacer gracietas, allá hacia el año de edad aproximadamente, ya que estas acciones conllevan muestras de júbilo y una carga extra de atención por parte de los adultos.

En el caso de múltiples (gemelos, mellizos, trillizos, etc.) los celos suelen estar más fácilmente presentes de forma natural desde el principio. La explicación podría ser algo así como que la lucha instintiva por la supervivencia desde que están en el vientre materno les llevará genéticamente a competir durante toda su vida, incluso de forma inconsciente.

Imaginad lo duro que es para un niño/a crecer teniendo que compararse todo el tiempo con otro. En el caso de hermanos/as de diferente edad también puede ocurrir, pero si eres el pequeño/a, las maestrías del mayor puedes achacarlas a su edad, por ejemplo, y pensar que con sus años tú serás tan bueno como tu hermano/a mayor en eso. Esta diferencia evolutiva supone, digamos, un respiro. Pero si eres un gemelar, ese descanso no ocurre, continuamente tienes un espejo en el que mirarte. Si tú eres el que posee en algo una habilidad mayor que tu hermano/a, tendrás una sensación de superioridad o simplemente una tranquilidad en ese aspecto. ¿Pero y si te toca en el papel de hermano/a menos mañoso? ¿Y si esto ocurre frecuentemente y en múltiples áreas? ¿Y si además el hermano/a menos habilidoso es un niño/a con inseguridades? Asimismo el entorno de los menores a veces no ayuda y tanto padres como profesores pueden lanzar mensajes, en ocasiones sin querer, que contienen agravios comparativos del tipo «tu hermano lo hace mejor», «tendrías que ser como él/ella», tienes que hacerlo como él /ella»…

En cualquier caso, si bien son más probables e intensos en niños/as pequeños (2-3 años) y especialmente si son del mismo sexo, los celos, la pelusa o la competitividad entre hermanos/as pueden surgir en cualquier momento de sus vidas y deberse a múltiples causas, no solo al nacimiento de un nuevo hermano/a: belleza, notas escolares, destrezas deportivas, artísticas o en otros ámbitos, desparpajo, gracia, habilidades sociales, popularidad, mejores juguetes, ropa más bonita, más reconocimiento o muestras de cariño por parte de los adultos y, en general, cualquier cualidad positiva o posesión material que tenga el otro hermano/a.

Los celos entre hermanos/as a primera vista pueden parecer un asunto de poca importancia, incluso gracioso. Pero si no somos conscientes de ellos y no los trabajamos adecuadamente pueden dar lugar a envidias y provocar baja autoestima en quien los padece o, con el tiempo, derivar en depresión.

Los celos son más probables e intensos en criaturas pequeñas, especialmente del mismo sexo
Los celos son más probables e intensos en criaturas pequeñas, especialmente del mismo sexo

¿De qué maneras se manifiestan los celos?

Los celos se reflejan especialmente en el comportamiento de los menores, ya que en la mayoría de las ocasiones lo que buscan es llamar la atención de los padres. Algunas de sus manifestaciones conllevan que el hijo/a celoso:

  • Pueda presentar una regresión. Esto es un retroceso en una destreza o habilidad ya adquirida y en la que de repente vuelve para atrás: volver a hacerse pis encima, volver a usar el chupete, volver a querer tomar teta o biberón, volver a querer que le cojan en brazos o ser acunado, volver a chuparse el dedo…
  • Pueda volverse muy llorón y /o presentar una mamitis exacerbada.
  • Pueda empezar a desobedecer de forma llamativa, en cosas en las que antes se comportaba debidamente, y a decir que “no” a todo.
  • Pueda negarse a compartir juegos y juguetes con su hermano/a.
  • Pueda protagonizar rabietas frecuentes.
  • Pueda mostrar desinterés por actividades que antes le gustaban y tornarse más distante y abstraído.
  • Pueda somatizar sus celos presentando algún tipo de trastorno alimenticio o negándose a comer.
  • Pueda somatizar presentando dolores o molestias de barriga, de cabeza o de otro tipo.
  • Pueda tener trastornos del sueño: no quiera o le cueste dormir, quiera hacerlo con sus padres, se despierte a media noche llorando, tenga pesadillas…
  • Pueda volverse más agresivo hacia todo el mundo: sus padres, sus hermanos/as, compañeros/as, maestro/a… Este punto hay que vigilarlo especialmente, puesto que incluso podría convertirse en un niño/a rencoroso o rebelde que podía causar algún daño a uno de sus hermanos/as.

Es importante entender y asumir que esto es solo un proceso, que los celos son un estado afectivo natural y evolutivo y que todas estas exteriorizaciones son absolutamente normales, aunque molestas y no deseables.

Mi querida hermana, como las ramas de un árbol crecemos en diferentes direcciones, pero nuestra raíz es una sola.

¿Qué puedes hacer para lidiar con los celos y la competitividad entre hermanos/as?

1. Ármate de paciencia. Para empezar, habrá épocas mejores y épocas más difíciles. En algunos hermanos/as será más leve y en otros estará más agudizado, pero en muchos casos se prolongará en el tiempo, especialmente en el caso de múltiples, así que deberás tomarlo con calma.

2. Tómatelo con filosofía y aprovecha la situación para aprender qué es lo que de verdad les importa a tus hijos/as, por qué cosas es por las que luchan o compiten.

3. Intenta evitar situaciones que provoquen celos. Dependerá de los motivos que los generen, pero algunas ideas pueden ser: no ser demasiado efusivos en nuestras muestras de amor delante del hijo/a celoso, no elogiar en exceso los logros del otro hijo/a y, sobre todo, no alabar demasiado al otro hermano/a en aquellas competencias en que el hijo/a celoso no es muy ducho. Por supuesto, esto no significa que dejemos de elogiar, premiar y dar todo el amor que queramos al otro hijo/a, sino que procuremos hacerlo (o hacerlo más intensamente) cuando el hermano/a celoso no esté delante.

4. No compares a los hermanos/as. Este punto va en sintonía con el apartado anterior. No hay nada más odioso que sentirse continuamente en rivalidad con alguien. Imagina cómo te sentirías si tu jefe te comparara con otro trabajador mejor que tú… No es una sensación muy agradable. Para tu pequeño/a tampoco. Esto no le ayuda en absoluto a consolidar su autoestima y seguridad en sí mismo. (Ver artículo del blog Autoestima y seguridad en los niños/as. Elementos clave para un desarrollo sano). Pero si además siente celos de su hermano/a, esto provocará que ese sentimiento se agudice y que puedan aparecer otros como rechazo, rabia, envidia, inseguridad, miedo al fracaso, tristeza, etc.

Según estudios, las y los mellizos tienen celos más acentuados que las y los gemelos
Según estudios, las y los mellizos tienen celos más acentuados que las y los gemelos

5. Dales muchas muestras de cariño y diles cuánto les quieres. Ya he contado hace tiempo en otro artículo la importancia de los besos, abrazos, caricias y, en general, de todas las expresiones de amor hacia nuestros hijos/as. Y es muy importante que diferenciemos esto del hecho de consentir. Mimemos a nuestros pequeños/as cuanto queramos, pero no les consintamos. (Ver artículo del blog Besos y abrazos). Aclarado lo anterior, es necesario recordar que la mayoría de las veces los celos se producen por la necesidad de captar la atención del adulto, por lo que si les dedicamos sus momentitos y se sienten atendidos, los celos disminuirán. Es importante que tengamos en cuenta que si le damos una muestra de cariño al hijo/a menos (o en absoluto) celoso, acto seguido deberíamos hacer otra carantoña/halago a su hermano/a para evitar conflictos innecesarios.

6. Dedícales tiempo por separado. Este punto es importantísimo. Es una manera de hacer sentir a tu hijo/a especial, además de una maravillosa fórmula para observarle, conocerle más en profundidad y compartir momentos que se convertirán en recuerdos para toda la vida tanto para él/ella como para ti. Todo dependerá del tiempo, la configuración y la disposición de cada familia, pero una idea, es solo una de tantas, es que cada hijo/a pase la tarde del sábado con un progenitor y la del domingo con el otro y el fin de semana siguiente al revés, por ejemplo. No se debe hacer todas las semanas, ya que también es importante pasar tiempo todos juntos, basta con hacerlo dos semanas al mes, o cada dos meses…

7. Enfatiza y resalta los puntos fuertes de cada uno de tus hijos/as. Cada niño/a es único/a y todos tienen unos talentos. Busca los de cada uno de ellos y encárgate de que los sepan. Esto no solo disminuirá los celos entre ellos/as, sino que reforzará su autoestima y seguridad. (Ver artículo de este blog Autoestima y seguridad en los niños/as. Elementos clave para un desarrollo sano).

8. Recuérdales cada vez que puedas lo importantes que son el uno para el otro. En el caso de gemelos o mellizos la persona más importante dentro de su núcleo familiar no suele ser su madre o su padre ¡sino el otro hermano/a! Haz que lo recuerden, ayúdales a que vean las cosas buenas el uno del otro, que se respeten, admiren y quieran con sus similitudes y sus diferencias. Son el mayor tesoro que tendrán en toda su vida.

9. Dales tareas en las que tengan que trabajar en equipo. No se trata de competir, sino de realizar algo entre todos, cada uno aportando sus destrezas, su forma de hacer o su toque personal. Además puedes proponer otras actividades en que puedan ayudarse entre ellos/as. Uno puede ayudar al otro a hacer algo mejor, enseñándole sus trucos o habilidades y luego hacer otra tarea en que sea al revés.

10. No intervengas en sus riñas o peleas a menos que la cosa se torne grave o peligrosa y, sobre todo, intenta mediar de forma neutral, sin ponerte del lado de ninguno de tus hijos/as, manteniendo la calma y ayudándoles a llegar a un acuerdo beneficioso para ambos. Recuerda que eres su modelo de conducta.

11. Enséñales a pedir disculpas si se han equivocado con el otro/a. Hazlo tú también, predica con el ejemplo.

12. Utiliza el refuerzo positivo y felicita, aplaude, premia con besos y abrazos los buenos comportamientos de tus hijos/as pero, con especial hincapié, del hijo/a con celos.

Los celos son un estado afectivo natural y evolutivo
Los celos son un estado afectivo natural y evolutivo

Ante la situación de un nuevo hermanito/a que está en camino, además de la mayor parte de los consejos anteriores, que también aplican, hay una serie de tips que puedes emplear para intentar mitigar la pelusilla. Aquí te doy algunos:

a) No realices cambios importantes en la vida del menor justo antes de la llegada del nuevo miembro de la familia. Déjalos para un tiempo después o llévalos a cabo con bastante antelación, de manera que el niño/a ya esté habituado o adaptado a dicho cambio cuando llegue el hermanito/a (paso de la cuna a la cama, del pañal al orinal, retirada del chupete, etc.)

b) En el caso de la mamá es muy importante que busque semanas antes, o incluso algunos meses antes de que nazca el bebé, un momento diario para compartir solo con el hijo/a mayor. Será vuestro momento especial, de vosotros dos solos, y se mantendrá en el tiempo cuando el hermanito haya nacido. De esta manera la sensación de verse desplazado por el nuevo miembro de la familia se mitigará, puesto que no le robará su momento especial con mamá. Tiene que ser un espacio tranquilo, fácil de cumplir, puesto que con el nuevo bebé la mamá no tendrá muchas posibilidades de escapar largos ratos ni muy lejos de casa. Lo ideal es que se pueda realizar mientras el bebé duerme o cuando papá (u otra persona) pueda encargarse de él, para que la mamá pueda estar tranquila y esos instantes sean de calidad. En cuanto a las actividades a realizar pueden ser muy variadas, dependiendo de las necesidades organizativas de la familia, de la edad y los gustos del menor: charla, paseo, leer cuentos, jugar juntos, el baño, etc.

Los celos pueden provocar envidias, baja autoestima o incluso depresión
Los celos pueden provocar envidias, baja autoestima o incluso depresión

c) Involucra a tu hijo/a mayor desde el principio en los preparativos para el recibimiento del hermano/a pequeño. Es fundamental que le informes, que sepa cómo se va a desarrollar el proceso, qué cabe esperar, cómo será todo cuando el hermano/a esté aquí, que te ausentarás unos días para el parto… En definitiva que se vaya preparado y no haya demasiadas sorpresas. Deja que elija, por ejemplo, pequeñas cosas sin compromiso pero que para el menor serán una muestra de que forma parte de esto y le harán sentir importante. Puedes comprar ropita con él/ella y dejarle elegir entre dos prendas, que escoja entre dos peluches, que elija el color de las sábanas o incluso el color de la pared de la habitación del bebé, por ejemplo.

d) Una vez el bebé haya nacido, deja que su hermano mayor colabore o te ayude con tareas sencillas relacionadas con el cuidado diario del recién nacido, siempre dentro de las posibilidades del hermano mayor y acordes a su edad: que elija la ropita de ese día, que traiga el pañal a la hora del cambio, que participe en el baño, que ayude a darle el biberón (en caso de que lo uséis) … Hay muchísimas posibilidades, lo importante es hacer que el mayor se sienta útil e integrado en todo momento.

e) Por último, como he contado en el punto 8 del apartado anterior, es crucial recordarle al hijo/a mayor lo importante que es para su hermanito/a, lo mucho que éste le necesita, todo lo que le puede enseñar por ser el mayor y el vínculo tan especial que tendrán durante toda su vida. Su hermano/a será su mejor aliado/a y amigo/a, un tesoro que hay que cuidar. Y es fundamental ayudarles a ambos a consolidar y perpetuar los sentimientos de amor incondicional y respeto hacia el otro durante toda su vida. 

¿Qué opinas? ¿Te ha parecido útil esta información? ¿Estás pasando o has pasado por un episodio agudo de celos entre hermanos/as? Cuéntame tu experiencia. Si tienes cualquier duda o consulta, puedes contármela sin compromiso, intetaré ayudarte. Y como siempre, si te ha gustado mi artículo puedes compartirlo, dejarme un comentario, ¡que me hará muchísima ilusión!, y seguirme en mis redes sociales. ¡Mil gracias!

https://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-desarrollo/articulo/como-actuar-con-los-hermanos-mayores-cuando-sienten-celos-de-los-pequenos-841485949995

https://www.guiainfantil.com/educacion/celos/que-pasa-en-el-cerebro-de-los-ninos-al-sentir-celos-de-sus-hermanos/

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com