Publicado en A partir de 3 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

Las jirafas no pueden bailar

Esta obra titulada Las jirafas no pueden bailar, es un libro pop-up de tapa dura y hojas gruesas de cartón, escrito por Giles Andreae, ilustrado por Guy Parker-Rees y editado por Bruño. Nos muestra una historia sencilla pero muy efectiva en la que cada página es una sorpresa para niñas y niños. 

Podría contaros que es un cuento que trata sobre los prejuicios, la tolerancia, el respeto y la no discriminación. Que hace referencia a la superación personal y la perseverancia y que sirve para trabajar antivalores como la competitividad insana y el bullying. Pero, y esto es mi opinión, pienso que sería quedarme en la superficie. 

Creo que este álbum tiene una lectura más profunda y simbólica que nos recuerda que todas y todos somos capaces de lograr una serie de objetivos vitales (pasarlo bien, destacar en algo, brillar o, como en el libro, «bailar») pero que no hay una manera correcta o única de hacerlo, sino tantas como personas.

No sé por qué, pero la protagonista de esta historia, la jirafa Chufa, me recuerda de alguna forma a Olive, la protagonista de Little Miss Sunshine (2006). La película es, entre otras cosas, un canto a la diversidad que nos invita a ser nosotras mismas. Este cuento, por su parte, nos muestra que todos somos poseedores de algún don, algo que sabemos hacer bien y que nos puede reportar felicidad, y no tiene por qué ser lo mismo que en los demás. Todos podemos encontrar nuestra “música” y destacar con ella. Al fin y al cabo, como dice Chufa “…todos podemos bailar… ¡Al ritmo que más nos gusta!” Y si tenemos a alguien que nos lo recuerde y que nos ayude a encontrar nuestro “sonido”, igual Chufa cuenta con el saltamontes, el camino hasta encontrarlo puede ser mucho más fácil. 

Pero no le haríamos justicia a este álbum ilustrado si no destacásemos también las ilustraciones y, especialmente, los bellos troquelados, distintos y sorprendentes a cada página. Algunas de ellas nos permiten dar vida y movimiento a los personajes del cuento. Sin duda, otro aliciente más para mantener enganchada a la pequeña audiencia y hacerla participar. 

Edad recomendada – A partir de 3 años.

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en A partir de 4 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

La muñeca de Lucas

Hola, familias. Ya estamos por aquí de vuelta de las vacaciones y poniéndonos a punto para la vuelta al cole. ¡Y qué mejor que hacerlo con este cuento! 

La muñeca de Lucas, de Alicia Acosta y Luis Amavisca, bellamente ilustrado por Amélie Graux y editado por NubeOcho, es un álbum fantástico que integra tan bien la cuestión de la igualdad entre niñas y niños, que incluso podemos decir que no es su tema central.

Este cuento trabaja de forma principal la resolución de conflictos, además de valores como el amor, la amistad y el perdón. Por supuesto, versa sobre estereotipos de género, igualdad y diversidad, pero de forma totalmente implícita y transversal, sin tratarlas o nombrarlas directamente. Es, bajo mi punto de vista, una manera magistral de normalizar estos conceptos. 

El protagonista de esta historia, Lucas, es un niño que desea tener una muñeca y que es súper feliz cuando por fin consigue tener una. Pero la felicidad con ella no le dura demasiado… Finalmente, todo se resuelve de una forma soprendente y ejemplar. 

¿Lo que más me gusta del cuento? Que mis pequeños prelectores no muestren ningún asombro ni hagan ningún comentario estereotipado sobre el cuento. ¡Y que me lo pidan tantas veces!

Edad recomendada- A partir de 4 años.

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en Maternidad y crianza, Psicopedagogía

Entrevista a dos mamás de niñas de Alta Demanda

Muchos meses he dejado aparcada esta entrevista a sendas madres de niñas de alta demanda, pero por fin puedo compartirla. Quería contar con la tranquilidad y el tiempo suficientes para prestarle la dedicación que merece y poder transcribir sus palabras correcta y fielmente. Está realizada con mucho respeto y mucho cariño. Igual que una imagen vale más que mil palabras, un testimonio vale más que decenas de artículos o teorías sobre un tema. Y si son dos, pues mejor aún. No se me ocurre mejor manera de explicar, a todas aquellas personas que desconocen el concepto, qué es la alta demanda que de la mano de dos mamás que la viven en sus propias carnes. Después de leerlo, ¿habrá quien siga pensando que las altas necesidades son un «invento moderno»? Seguramente. A ellas y ellos les dedico especialmente esta entrada. Va por ustedes. Y, por supuesto, a las mamás que la han hecho posible. Gracias por vuestra colaboración y vuestra sinceridad. Gracias por abriros en canal. Gracias infinitas.

Igual que una imagen vale más que mil palabras, un testimonio vale más que decenas de artículos o teorías sobre un tema. Y si son dos, pues mejor aún.
Igual que una imagen vale más que mil palabras, un testimonio vale más que decenas de artículos o teorías sobre un tema. Y si son dos, pues mejor aún

1. ¿Cuándo – qué edad tenía la niña- y cómo te diste cuenta de que tu hija es una niña de alta demanda?

Mamá de M. Yo creo que desde que mi hija tenía días me di cuenta de que había algo diferente en ella respecto a otros bebés que yo había conocido de cerca, lo que pasa es que nunca nadie me mencionó el concepto de alta demanda. Conocí el término cuando mi hija tenía alrededor de los 8-10 meses. Y definitivamente me di cuenta de que encajaba con esta definición cuando tuve a mi segundo hijo (se llevan 19 meses) y vi diferencias abismales entre las necesidades de una y las necesidades del otro.

Mamá de S. Hace unos meses. Mi hija tenía 3 años, ahora tiene 4. Yo nunca había oído hablar del término y me enteré porque mi hermana me mandó un artículo que hablaba sobre los niños de alta demanda y me dijo “¿te suena de algo?” Según lo iba leyendo, fui viendo reflejada a S. A mitad del artículo me puse a llorar. Así fue como conocí el concepto y tuve claro que mi hija era una niña de alta demanda. Ya desde que nació supe que mi hija era excesivamente demandante, pero creía que simplemente me había tocado una niña difícil, había tenido mala suerte o yo lo estaba haciendo fatal.

2. ¿Cómo definirías a tu hija?

Mamá de M. Desde el segundo uno de vida es una niña muy intuitiva, muy sensible y muy despierta. Es una niña disfrutona, intensa para lo bueno y para lo malo, tiene cierto punto de timidez y es bastante responsable para la edad que tiene.

Cuando nació, a los dos días de hospital, estuvo prácticamente la mayor parte del tiempo despierta. La gente me decía “qué bebé tan espabilado”. Era una bebé que nunca se quedaba dormida en posición horizontal. No podías mecerla como tradicionalmente te imaginas que se mece a un bebé, ella tenía que estar en posición vertical y viendo todo. Y por supuesto siempre pegada a ti. Es una niña que no usó carro y la cuna “tenía pinchos”. Mi hija ha tenido problemas de sueño hasta hace un año. Es una niña que no se duerme sola jamás, tienes que estar con ella. Además, cuando se duerme contigo en la cama, no basta con que estés a su lado, le tienes que dar la mano, la tienes que abrazar. Y como se despierte en mitad de la noche y vea que está sola, te busca y quiere que vuelvas a estar con ella. Respecto a la lactancia, para mí fue durísimo el tiempo que estuve haciéndola, porque no era solamente alimento, ella necesitaba estar enganchada a mi pecho todo el rato. Se dormía al pecho. Si la separaba, lloraba, y su forma de llorar a mí me parecía como de sufrimiento. Con las rabietas de los dos años fue terrible. Entraba en bucle con algo y, aunque probamos todos los métodos posibles, daba igual, podía estar llorando fácilmente una hora cada vez que le pasaba. A veces le desbordan las emociones. Puede estar emocionadísima con un acontecimiento, pero cuando llega el momento se bloquea, se pega a tu pierna y no sabe cómo gestionarlo. No obstante, he notado un cambio brutal a partir de los 3 años (ahora tiene 4). Sigue teniendo ese punto de vivir todo muy intensamente, tanto lo bueno como lo malo, rabietas todavía tenemos alguna y es muy difícil sacarla de esa espiral, pero es mucho más fácil gestionar ciertas situaciones.

No podías mecerla como tradicionalmente te imaginas que se mece a un bebé, ella tenía que estar en posición vertical y viendo todo.

Mamá de M.

Las criaturas de alta demanda destacan de bebés por su continuo llanto y sus problemas para regular el sueño
Las criaturas de alta demanda destacan de bebés por su continuo llanto sin motivo aparente, su extremada necesidad de contacto y sus excesivos problemas para regular el sueño

Mamá de S. La palabra es intensa. Muy intensa, agotadora, extremadamente demandante en general, pero en especial de mamá. Y también cariñosa, inagotable, buena, inteligente, especial. Maravillosa.

3. ¿Algún profesional te ha dado un diagnóstico?

Mamá de M. No. Sinceramente, no. El primer año era un tema que comentábamos mucho con su pediatra. Le diagnosticaron en su momento intolerancia a la proteína de leche de vaca, reflujo gastroesofágico… Pero con 2 años ciertas pautas y conductas seguían y mi hija ya no tenía reflujo ni intolerancias… Mi pediatra nunca me habló de alta demanda. Sí me decía “te ha tocado una niña puñetera y hay que pasarlo”, creo que es un poco de la vieja escuela. Sí que es verdad que su profesora de 2 a 3 años de la escuela infantil nunca utilizó el término, pero sus reflexiones y sus comentarios iban en la línea de que necesitaba mucho apego, mucho contacto físico y que era una niña intensa.

Mamá de S. Nunca he ido a una consulta de un especialista como tal para ponerle un nombre o hacer un diagnóstico. El único diagnóstico que tengo es el de mi hermana psicopedagoga, basado en la observación. Tampoco creo que me aporte nada. Con lo que he leído, he visto, he investigado tengo más o menos claro lo que hay y cómo gestionarlo y no creo que el que le pongan un nombre y un apellido en una consulta pueda aportarme nada nuevo. Además, hay muchos profesionales que ni siquiera conocen esto. Otros que sí lo conocen lo consideran una tontería o que no existe. Por tanto, no me he parado a perder el tiempo en eso ni creo que me haga falta. Sí quizás sería útil tener un diagnóstico emitido por un profesional especialista para callar bocas y enseñárselo a mucha gente que no cree que la alta demanda exista. A lo mejor que un profesional con su número de colegiado lo diga, tiene más peso que el que lo diga yo y los artículos que leo.

…hay muchos profesionales que ni siquiera conocen esto. Otros que sí lo conocen lo consideran una tontería o que no existe.

Mamá de S.

4. ¿Saber que tu hija es de altas necesidades te ha ayudado en algo? ¿En qué?

Mamá de M. Sí. La primera vez que leí sobre ello, claro que me ayudó. La pena es que mi hija tendría cerca del año. Probablemente meses antes me hubiera ayudado mucho porque yo me he sentido muy, muy culpable porque pensaba que estaba haciendo algo mal. Primero porque tenía la sensación de que mi hija sufría, de que no era un bebé feliz y luego por los comentarios de familiares, amigos y allegados de “no la cojas”, “no la malacostumbres”, “déjala que llore”, “os tiene cogida la medida”, “os manipula”… Cuando quedas con amigos a comer y ves que los demás bebés o niños están tranquilos en sus carritos y sin embargo ves que en esa situación tu marido acaba paseando con la niña 3 km a la redonda y tú comiendo sola, o viceversa. Y todo el mundo al final está tenso, enfadado, ves las caras de tus amigos, te hacen comentarios… Y cuando tu madre te dice “he tenido tres hijos y ninguno habéis sido así” o tu suegra te dice “he tenido cuatro hijos y ninguno ha sido así”, pues te preguntas “¿qué le pasa a mi hija o qué nos pasa a nosotros como padres?”

Mamá de S. Ufff, ¿qué si me ha ayudado? Muchísimo, me ha dado la vida. Porque hasta que no conocí el término y empecé a indagar un poco sobre el tema, lo primero que se me venía a la cabeza es “lo estoy haciendo fatal”, “no sé educar a mi hija”, “soy una mala madre”, “¿por qué me tiene que pasar esto a mí?”… Sobre todo, tenía un sentimiento de culpa continuo. Además, muchos años antes de pasárseme por la cabeza ser madre, cuando veía a niños y niñas con comportamientos parecidos a los que tiene S., lo primero que pensaba era “mira qué malcriada, qué maleducada o qué consentida está esta niña” y es algo que tenía claro que no quería con mi hija. Pensaba que su educación sería muy distinta para que no tuviese esas reacciones. Y al final mi hija está haciendo lo que siempre quise que no hiciera, por lo que el sentimiento de culpa era tremendo, aparte de la tensión y el agotamiento que tienes por la situación. Así que cuando empiezas a leer te das cuenta, primero de que no es culpa tuya, segundo, de que hay herramientas que te pueden ayudar a gestionarlo mucho mejor y tercero, entiendes muchas cosas, las piezas del puzle empiezan a colocarse. Ayudar no es la palabra, se te abre un mundo… Hay un antes y un después.

…te preguntas “¿qué le pasa a mi hija o qué nos pasa a nosotros como padres?”

Mamá de M.

Los niños y niñas de altas necesidades tienen problemas para regular sus emociones.
Los niños y niñas de altas necesidades tienen más problemas de los habituales para regular sus emociones

Ayudar no es la palabra, se te abre un mundo… Hay un antes y un después.

Mamá de S.

5. ¿Qué diferencias observas, si es que las hay, entre tu manera de afrontar los conflictos con tu hija ahora respecto a antes de saber que era de alta demanda?

Mamá de M. Liberarme del sentimiento de culpabilidad, de pensar “mi hija es así porque yo hago algo mal” para mí ha sido fundamental. Además, mi hija se convirtió en hermana mayor con año y medio, entonces para mí el sentimiento de culpabilidad era brutal. Saber que esto no es ningún tipo de enfermedad ni de trastorno me ayudó mucho. Y también, anticiparnos. Saber que ella vive con toda esa intensidad ciertas situaciones e intentar anticiparnos, explicárselo… A veces no funciona, pero a veces, sí. Ahora veo incluso la parte positiva. Veo la intensidad con la que vive lo bueno y, sinceramente, me encanta, porque disfruta cualquier cosa.

Mamá de S. Ahora intento tener más paciencia, no me desespero cuando se pone a llorar o tiene una reacción “exagerada”. Ya no me enfado de primeras, sino que entiendo por lo que es y sé cómo actuar para remitir esa conducta y que ella también esté tranquila. Cuando tú te estresas, te enfadas, te agobias sólo empeoras la situación. Ahora ya sé cómo gestionarlo y estoy más relajada, por lo que ella está más relajada. Cómo esté el adulto influye en cómo se comporte el niño. A más estrés tuyo, peor se comporta ella. Es un círculo vicioso, aunque la raíz de su comportamiento no es tu estrés. Aunque la teoría la tengo muy clara, no siempre puedo reaccionar como me gustaría. El día que estás agotada y no puedes más, saltas y, según estás saltando, eres consciente de que deberías hacerlo de otra manera, pero no lo puedes evitar. Es algo que todavía tengo que trabajar.

…lo primero que se me venía a la cabeza es “lo estoy haciendo fatal”, “no sé educar a mi hija”, “soy una mala madre”, “¿por qué me tiene que pasar esto a mí?”… Sobre todo, tenía un sentimiento de culpa continuo.

Mamá de S.

Los niños y niñas de alta demanda necesitan el continuo contacto físico con sus figuras de apego.
Los niños y niñas de alta demanda necesitan continuo contacto físico con sus figuras de apego

6. ¿Cómo te afecta el temperamento de tu hija en tu día a día?

Mamá de M. Durante los dos primeros años la temía de alguna forma. Si tenía un evento familiar o con amigos me daba miedo mi propia hija porque pensaba “madre mía, como se le cruce el cable, a ver qué hacemos…” Llegaba la noche y… Durante tres años me daba miedo. Siempre la dormía mi marido. Si mi marido una noche salía o tenía algún plan y yo me quedaba con ella, temía el momento de irnos a la cama. En este tiempo, que para mí fue un poco oscuro, la situación me impidió en muchos momentos conectar con ella. Entre mi sentimiento de culpa, el desbordamiento, las opiniones de terceros…, yo tenía la sensación de que no conectaba con mi hija, sensación que con mi hijo no tuve nunca.

Durante mucho tiempo no quisimos viajar, porque sabíamos que era un berrinche de tres, cuatro, cinco horas… Lo que durara el trayecto. Mi hija ha odiado siempre viajar en coche, yo creo que por esa sensación que tenía de soledad. Recuerdo un viaje Madrid-Burgos que mi hija estuvo llorando desde la salida hasta prácticamente el destino. Hacer planes con amigos dependía de los amigos, de si eran más o menos empáticos. Y por supuesto las relaciones de pareja también las ha condicionado, porque ha supuesto bastantes momentos de tensión.

Mamá de S. Muchísimo. Quizá ahora un poco menos, pero me sigue afectando muchísimo porque te tiene en tensión, te agota… S. es muy demandante, es “mamá todo el rato”. Cuando estoy en casa la tengo pegada, esté haciendo lo que esté haciendo. No puede estar más de 1 minuto sin ver a mamá, sin estar con mamá, sin saber lo que hace mamá. Eso te condiciona. Luego, el hecho de que ella sea tan intensa y tan sensible claro que te afecta. A veces te agobia, te supera, te desespera, te irrita… Vives en tensión y nerviosa. A veces tienes un día horrible en el trabajo y estás deseando llegar a recogerla al colegio y pasar la tarde con ella. Entonces sale y se pone a llorar nada más verte y se te cae el mundo encima porque piensas “otra tarde tremenda que vamos a tener”. Es muy agotador.

En este tiempo, que para mí fue un poco oscuro, la situación me impidió en muchos momentos conectar con ella. Entre mi sentimiento de culpa, el desbordamiento, las opiniones de terceros…, yo tenía la sensación de que no conectaba con mi hija…

Mamá de M.

La alta demanda requiere, en muchas ocasiones, grandes dosis de paciencia por parte de las personas adultas.
La alta demanda requiere, en muchas ocasiones, grandes dosis de paciencia por parte de las personas adultas

7. ¿Cuáles son las diferencias principales que encuentras entre tu hija y otras niñas y niños de su edad? Pon ejemplos.

Mamá de M. Durante mucho tiempo evidentemente fue el llanto, los problemas de sueño, que eran absolutamente exagerados, la necesidad de apego físico y contacto y el tema de las rabietas. A día de hoy la principal diferencia es esa especie de timidez que quizá no sea tal, sino una incapacidad para gestionar ciertas situaciones. Y todavía esas rabietas que con 4 años ayer, por ejemplo, estuvo 45 minutos llorando y tirada en el suelo del salón.

…el hecho de que ella sea tan intensa y tan sensible claro que te afecta. A veces te agobia, te supera, te desespera, te irrita… Vives en tensión y nerviosa.

Mamá de S.

Mamá de S. Por ejemplo, cuando voy a buscarla al colegio, todas las niñas y niños salen contentos, sonriendo, se ponen a jugar entre ellos, cogen la merienda, te saludan, están tranquilos… S., más de la mitad de los días, sale y ya se pone a llorar. ¿Por qué? Porque no sé quién le ha tocado el brazo, porque quiere que la cojas en brazos, porque le has dicho que os vais a casa y ella quiere ir al parque… Es un llanto para todo, es la diferencia más fundamental. Más diferencias: en cuanto le dices algo que no le gusta o que no cumple sus expectativas, le afecta mucho, se pone súper triste. Cuando te enfadas con ella porque ha hecho algo mal le afecta muchísimo. Todos los niños buscan la aprobación de sus padres y no les gusta que estén enfadados, pero S. lo sufre de verdad. Le afecta profundamente que tú no estés contenta, le preocupa sinceramente. Luego también esa demanda continua de mamá. Es veinticuatro horas pegada a mí, no se entretiene sola. Hasta jugando con otros niños está pendiente de mí. Y cuando tiene una rabieta, o la tranquilizas y le haces ver que todo está bien y que la quieres, o entra en bucle y eso no acaba nunca.

De bebé era un llanto continuo. Ibas con el carrito y se ponía a llorar. Ibas en el coche y se ponía a llorar… Hasta el punto de plantearnos “no viajamos más”. Sí que es verdad que veo una diferencia en ella respecto a otros bebés de alta demanda, porque empezó relativamente pronto a dormir del tirón por la noche. Pero era incapaz de dormir una siesta por el día. Salvo que fuera encima de alguien o agarrada a mi pecho, era incapaz de dormir una siesta en la cuna, imposible. Por la noche dormía más o menos bien cuando empecé a hacer el colecho, porque era la única manera de sobrevivir, ya que en la minicuna no dormía jamás. Tenía que estar en contacto contigo. Si te alejabas un poco durante la noche se despertaba, lloraba y buscaba el contacto físico. Una vez que notaba que estabas ahí, se volvía a dormir.

8. ¿Crees que este rasgo de personalidad le influirá en su futuro? ¿De qué manera? ¿Te preocupa?

Mamá de M. No, yo creo que no. No me preocupa en exceso porque después de leer algunas publicaciones entiendo que no es ningún tipo de trastorno y, a medida que va madurando, creo que ciertos rasgos se van atenuando. Por ejemplo, con el tema del sueño, aunque sigue necesitando ayuda para quedarse dormida, es capaz de dormir tranquila. Ya no es como antes que ha llegado a tener hasta cinco despertares e incluso ponerse a llorar durante una hora a las 5 de la mañana. Respecto a esa intensidad con la que vive todo, yo creo sí que es un rasgo que quizá pueda permanecer en ella. Yo también soy así y me preocupa en el sentido de que si eres excesivamente sensible, las cosas malas se sufren mucho. No me gustaría que mi hija sufriera. Por contra, creo que con lo bueno va a disfrutar mucho y va a valorar mucho las cosas.

Mamá de S. Es más sensible que la media y lo vive todo con mucha intensidad. ¿Le influirá? Pues supongo que sí porque las cosas le afectarán más. Para bien, perfecto. Para mal, me preocupa que pueda sufrir más de lo necesario. Que ante un acontecimiento malo, un fracaso, un desamor…, lo pase peor de lo que lo pasaría si no fuese tan sensible. Me preocupa, pero tampoco excesivamente. No creo que sea algo que le vaya a limitar en su día a día o que le vaya a impedir ser feliz.

Las criaturas de altas necesidades destacan por su sensibilidad.
Las criaturas de altas necesidades destacan por su sensibilidad

9. ¿Cuáles son las principales reacciones que recibes cuando explicas que tu hija es de altas necesidades?

Mamá de M. Depende. Cuando lo he comentado con familiares, abuelos, gente mayor, sinceramente me miran un poco raro, como preguntándome ¿”qué modernidad es esa?” Cuando lo comento con madres y padres, que cada vez conozco más, que creen que sus hijos también son de alta demanda, siento alivio. Y si esos padres no lo conocen y de repente les empiezas a contar y lo ven, se quedan aliviados. Y a mí me produce bienestar saber que puedes estar echando un cable a alguien que lo está pasando tan mal como lo has pasado tú. Y las personas que no lo han vivido y lo comentas, se quedan como diciendo “¿pero eso es una enfermedad, es un trastorno…?”

Mamá de S. Pues, salvo contadas excepciones, la reacción es “todos los niños son de alta demanda”, “uy, la mía también no se qué”, “el mío también no sé cuál”. Ésa es la estándar. La gente no conoce el término, no lo entiende o no lo quiere entender y así de entrada les parece una tontería. Excepto alguna rarísima excepción, como pueda ser otra madre que también tenga un hijo de alta demanda y haya leído y conozca el tema, pero las cuento con los dedos de una mano.

Cuando lo he comentado con familiares, abuelos, gente mayor, sinceramente me miran un poco raro, como preguntándome ¿”qué modernidad es esa?”

Mamá de M.

10. ¿Qué les dirías a las personas que afirman que la alta demanda no existe y que se explica con otras circunstancias como el estrés y la ansiedad adulta o porque la niña está mimada o consentida?

Mamá de M. En mi caso tengo un ejemplo bastante sencillo y es que tengo dos hijos que se llevan muy poco tiempo, que han vivido en el mismo entorno familiar y social, han ido a la misma escuela infantil, les hemos criado igual, aunque son niña y niño tienen los mismos juguetes, están recibiendo la misma educación y la gestión de una y otro es absolutamente diferente. Decir que está mimada es la salida más sencilla. Culpabilizar a alguien, sea la niña porque es como es, o a la madre o al padre porque le consienten, al final es lo más sencillo.

Mamá de S. Me da tanta pereza que no les diría nada. Pero si tuviera que hacerlo, les aconsejaría que leyeran un poquito sobre el tema antes de juzgar. No se puede negar que las cosas existen si las desconoces. Y que mi hija es lo contrario a una niña mimada, porque he puesto mucho empeño desde que nació en que no fuera así, porque es algo que yo no soportaba antes de ser madre. Entonces me duele bastante cuando la gente piensa eso. Y es normal cuando hace esas cosas en público, yo también lo pensaba muchos años antes de tener ni idea de lo que es la alta demanda y de ser madre. Ahora, que cuando les dices “mi hija es de altas necesidades” ni siquiera se paren a escucharte y a decir “oye, a lo mejor existe algo que yo desconozco que explica el comportamiento de esta niña” es algo que me molesta bastante. Entonces les diría que no juzguen sin saber y que se documenten.

La alta demanda no es una patología ni un trastorno, sino un rasgo de personalidad.
La alta demanda no es una patología ni un trastorno, sino un rasgo de personalidad

11. ¿Recomendarías alguna lectura o especialista sobre el tema a las madres o padres que necesiten información y asesoramiento sobre la alta demanda?

Mamá de M. Por supuesto. No solamente por el niño, sino también por nosotros mismos, los padres. Mi experiencia es que se sufre y no te permite disfrutar de la maternidad. Fue tan complicado, sobre todo ese primer año, que yo me dije “¿dónde me he metido? Esto no es lo mío” y vivía con esa culpabilidad de no estar disfrutando a mi hija. Creo que tener información alivia y si, además, puedes recibir ciertos consejos, aunque no sean soluciones mágicas, mejor. Todos necesitamos herramientas. Me parece fundamental sobre todo para los padres que quieran disfrutar un poco más de sus hijos y estar tranquilos.

Mamá de S. Bueno, a mí me ayudó a entenderlo Úrsula Perona. He leído artículos, he visto vídeos y he leído el libro de ella sobre hijos de alta demanda. Hay cosas que no me gustan del libro, pero en general ayuda bastante. Entonces recomendaría lecturas de Úrsula Perona y ahora recomendaría también el blog de @mamaevapsicopedagoga. Añadir que se agradece un montón que haya profesionales que se dediquen a “perder el tiempo” con este tema tan poco conocido, tan poco estudiado y sobre el que se ha escrito tan poco. ¡Gracias, Eva, recomendaré encarecidamente tus artículos sobre el tema!

Si te ha gustado esta entrevista, ¡sígueme para más contenidos! Puedes leer mi entrada sobre la alta demanda (o altas necesidades) pinchando aquí.

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en A partir de 2 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

Un bicho extraño

Familias, hoy os presento este divertido álbum ilustrado de tapa dura y hojas gruesas que pertenece a los denominados cuentos sin fin. Se trata de Un bicho extraño, de Mon Daporta y el ilustrador Óscar Villán, editado por Kalandraka. 

Es un cuento que no termina nunca, que se puede contar dando la vuelta al libro una y otra vez,  ya que la última página nos invita a voltear y recontar la historia. Las rimas y el ritmo apropiado,  junto con el extraño bicho y las partes del cuerpo, son los protagonistas de este álbum, que sabe mantener muy bien el interés de los y las peques. 

Es una obra sencilla pero a la vez muy divertida e ingeniosa. Está pensado tanto para ser contado como para que los propios prelectores y prelectoras lo lean y manipulen ellas mismas.

Edad recomendada – A partir de 2 años

Mira que mira mirando, encontré un bicho muy raro.

Era parecido a un huevo: gordo arriba, abajo flaco…

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en A partir de 4 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

Orejas de mariposa

Hoy os presento 𝗢𝗿𝗲𝗷𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝗿𝗶𝗽𝗼𝘀𝗮, un álbum de tapa dura de la escritora asturiana Luisa Aguilar y el ilustrador brasileño André Neves, editado por Kalandraka.

Esta emotiva historia resulta muy útil para trabajar, entre otras cosas, el acoso escolar, la autoestima y la resolución de problemas. Aborda valores como la diversidad, el respeto y la empatía.

 🦋

La protagonista de este cuento es una niña que sufre las burlas de otros niños y niñas y que aprende a enfrentarse a su situación gracias, en primer lugar, al amor de su madre y en segundo lugar, a grandes dosis de positivismo, imaginación, inteligencia y humor. 

Cabe destacar también en esta obra el estilo de las ilustraciones, que llaman bastante la atención de las lectoras y lectores por ser diferentes. Una historia que seguro no os dejará indiferentes. 

Edad recomendada- A partir de 4 años.

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en A partir de 4 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

Elmer

En esta ocasión os traigo al archiconocido elefante Elmer, creado por David McKee y editado por Beascoa, que ya va por su decimosegunda edición actualmente y lleva vendidos más de 8 millones de ejemplares. 

Elmer narra la historia de un elefante que es diferente al resto. Pero si algo nos deja claro este relato es que ser diferente no es sinónimo de inferioridad, sino que nos puede convertir en alguien muy especial. Elmer es querido y admirado por su manada y respetado por el resto de animales de la selva, pero sufre un momento de crisis, pues está cansado de ser distinto…

 🐘🌈

Este metafórico y bonito cuento transmite valores como la tolerancia, la amistad, la solidaridad y el respeto a la diversidad. Y también lo podéis usar para trabajar los colores. 

❤️🧡💛💚💙💜🖤🤍

¿Lo más importante de Elmer? Que pone de relieve el valor de ser uno o una misma.

Edad recomendada – A partir de 4 años.

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en A partir de 3 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

Llama destruye el mundo

Llama destruye el mundo es un libro publicado en 2020 por La casita roja, escrito por Jonathan Stutzman e ilustrado por su esposa, Heather Fox. Cuando lo sacamos de la biblioteca me gustó tanto que he querido añadirlo a nuestra propia colección. Es un cuento gamberro y muy divertido. Una historia cargada de humor y tan genial como absurda. 

La protagonista de la historia es una llama algo despistada y despreocupada que, tras cometer una serie de “errores”, propicia el fin del mundo. El resto, tendréis que descubrirlo.

 🦙🍰🍩🧁💃🏻🎨🎩🐢🍕

Muchas veces los libros que más nos gustan o los que más recordamos no son los que guardan los mensajes o enseñanzas más profundas, sino simplemente los que más nos llaman la atención o más nos divierten. Y éste hace las dos cosas. Creo que tiene una combinación muy inteligente, que la convierte en una apuesta muy atractiva tanto para peques como para mayores. 

Ciertamente un análisis más profundo de esta obra nos puede invitar a reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos, cómo las actitudes egoístas pueden afectar a otras personas o sobre cómo nos tomamos las cosas. Pero si por algo se caracteriza este álbum ilustrado es por su humor absurdo. Os lo recomiendo cien por cien.

Edad recomendada – A partir de 3 años.

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en A partir de 4 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

Érase dos veces la ratita presumida

Hoy os traigo otro de esos mal llamados cuentos feministas que, etiquetas aparte, me parece FABULOSO. Así, con mayúsculas.

 Se trata de Érase dos veces la ratita presumida, de los autores Belén Gaudes y Pablo Macías, con bellas ilustraciones de Nacho de Marcos y editado por Cuatro Tuercas.

🎀

Pertenece a la colección Érase dos veces, en la que autora y autor, tras convertirse en papis, deciden ponen patas arriba los clásicos de siempre. Cuentos como Caperucita, Blancanieves o La bella durmiente, entre muchos otros, en los que abundan enseñanzas y actitudes sexistas, clasistas, machistas, violentas y un culto excesivo a la belleza exterior. 

En sus nuevas versiones los personajes de siempre promueven valores como la igualdad (que no es otra cosa que el feminismo bien entendido) y el respeto a la diversidad.

El de la ratita presumida es nuestro primer ejemplar de esta colección pero no será el último, a juzgar por lo que nos ha gustado éste. 

La historia nos presenta a una ratita empoderara que, aunque barre su casita, se encuentra una moneda y se compra con ella un lazo, como su predecesora, tiene muy claro lo que tolera, lo que quiere y lo que no. Primera lección del libro. 

Un álbum que hace reflexionar a niñas, niños y grandes sobre los roles y estereotipos impuestos y cómo nos pueden llegar a influir, con un final mil veces mejor que el clásico. Excepto si piensas que ver la última peli de Buzz Lightyear vuelve a las criaturas homosexuales. En ese caso, no te gustará este cuento. Y en ese caso, tampoco escribo para ti. Besos. Ciao. 

👄👋🏻

Edad recomendada – A partir de 4 años

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en A partir de 1 año, Recomendaciones, Reseñas literarias

Adivina cuánto te quiero

¡Hola, familias!

Os traigo otra reseña literaria para las y los peques. El álbum ilustrado de hoy es el emotivo y tierno Adivina cuánto te quiero, del escritor Sam McBratney y la ilustradora Anita Jeram, editado por Kókinos.

Es un cuento protagonizado por dos liebres, que trata sobre el amor y el vínculo tan especial que existe entre madre (padre ) e hijo (hija). Es una bella y sencilla historia, con una estructura repetitiva (estilo muy utilizado en los cuentos infantiles) y un final precioso.

 🐇🐇

Según la edad de las criaturas también se pueden trabajar con él las distancias, las medidas y las comparaciones. 

Podéis encontrarlo en formatos muy variados: clásico, mini, con peluche, pop-up, tela, tapa blanda con pegatinas… 

Edad recomendada – A partir de 1 año.

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com

Publicado en A partir de 2 años, Recomendaciones, Reseñas literarias

¿A qué sabe la luna?

Hola, familias. Hoy os traigo este ya clásico de Michael Grejniec y la editorial Kalandraka, que muchas de vosotras seguro que conocéis. 

 🐢🐘🦒🦁🦊🐭 🌝

Uno de los álbumes ilustrados más conocidos y vendidos en nuestro país, cuenta una historia en que resaltan los valores de la cooperación, el esfuerzo y el trabajo en equipo. No faltan tampoco unas bonitas ilustraciones en las que aparecen los protagonistas de esta historia: los animales y la luna.

¿A qué sabe la luna? sirve además para trabajar conceptos como arriba y abajo o los tamaños. Es sin duda un álbum muy querido por los niños y las niñas. Algunos formatos incluyen un póster medidor que se puede pegar a la pared para que las y los más peques de la casa puedan ir midiendo sus progresos de crecimiento. ¡Sin duda un aliciente más para hacerse con este imprescindible!

Edad recomendada – A partir de 2 años.

Eva H. Hernanz

Madrid

mamaevapsicopedagoga@gmail.com