Publicado en Educación, Maternidad y crianza, Psicopedagogía

Iniciación temprana a la lectura: beneficios, edad recomendada y consejos prácticos

De todos es sabido que los libros son una fuente de conocimientos, aprendizajes, cultura y entretenimiento, entre otras cosas. Leer activa el cerebro, fomenta la atención y la concentración, desarrolla la imaginación y la creatividad, propicia la adquisición de nuevos conocimientos y valores y la comprensión del mundo y de las personas, mejora las habilidades lingüísticas y aumenta el vocabulario, ejercita la comprensión lectora y la capacidad de memorización, desarrolla la curiosidad, es una fuente de diversión y puede acabar convirtiéndose en una sana afición. Y es muchísimo más sano que los y las menores se aficionen a los libros que a la televisión o a los videojuegos, como os conté en mi anterior publicación Cero pantallas para bebés.

Pero ¿a qué edad debemos acercar el mundo de la lectura a las criaturas? Hay mamás y papás que piensan que antes de los 2 o los 3 años es una tontería contarle un cuento a un o una menor porque “no se entera” de nada. Pues bien, esto no es cierto. De igual manera, leer a tu bebé es una decisión libre y si no quieres hacerlo es solo asunto tuyo, pero no es verdad que no sirva para nada. Obviamente la comprensión lectora del bebé de 4 meses brilla por su ausencia, pero eso no significa que no obtenga beneficios con la lectura en voz alta por parte de una persona adulta. Cuanto más estimulado esté el bebé, más ejercitado estará el tejido de interconexiones cerebrales que posibilita el aprendizaje. Igualmente, una peque de 6 meses no entenderá la mayoría de las palabras y expresiones que estás leyendo, pero sí percibirá, por ejemplo, la diferencia de entonación, sabrá que no le estás hablando como normalmente y, sin entenderlo, captará que estás en “modo relato”. También discriminará las distintas emociones que transmites al leer, lo que potenciará su desarrollo emocional y social. Además, leer cuentos a menores de 2 años tiene otra serie de beneficios que expongo a continuación:

  • Favorece la conexión con mamá/papá.
  • Potencia su capacidad de escucha.
  • Estimula su lenguaje.
  • Les familiariza con un nuevo objeto lúdico.
  • Les entretiene y/o relaja.

Entre los 6 y los 12 meses las criaturas comienzan a entender que los dibujos representan objetos reales. A esta edad ya podrían demostrar sus preferencias por ciertos cuentos y dibujos o páginas de los mismos. Alrededor del año las niñas y niños son capaces de pasar las hojas, señalar objetos de las páginas y repetir sonidos. También sobre esta edad los y las bebés ya han aprendido todos los fonemas correspondientes a su idioma nativo, por lo que cuanto más se les lea, más facilidad tendrán para hablar posteriormente. Aproximadamente a partir de los 2 años, cuando han dejado atrás la etapa prelingüística, las criaturas cuyas madres y padres les han hablado o leído frecuentemente suelen saber mayor número de palabras.

Cuanto más estimulado esté el o la bebé, más ejercitado estará el tejido de interconexiones cerebrales que posibilita el aprendizaje
Cuanto más estimulado esté el o la bebé, más ejercitado estará el tejido de interconexiones cerebrales que posibilita el aprendizaje

Entonces, ¿qué edad es buena para empezar a leer a tus hijas e hijos? Pues depende un poco de cada familia. Algunos especialistas lo recomiendan desde el nacimiento, otros dicen que es beneficioso a partir de los 6 meses. Hay mujeres que incluso leen a sus retoños cuando están dentro de sus vientres. Los y las expertas recomiendan hacerlo especialmente en el tercer trimestre de embarazo, pues en esta etapa la criatura aprende a reconocer las voces de sus padres, especialmente la de la madre. Hay estudios que demuestran que los y las recién nacidas son capaces de reconocer una melodía o una cantinela que han escuchado muchas veces durante las últimas semanas de gestación. Así que puede ser buena idea elegir un fragmento de un libro o un cuento corto y siempre leer el mismo texto a tu bebé. También puedes varias de vez en cuando si se te hace muy pesado leer siempre lo mismo. Piensa que lo importante de leer embarazada a tu bebé es sentir y fortalecer el vínculo con él o ella y que te sirva para relajarte. Cuando yo estaba embarazada les leía a Leo y a Bruno un capítulo concreto de «El principito». Un día, cuando ya habían nacido y eran aún muy pequeñitos probé a leerles el mismo texto. Si lo reconocieron o no, no lo sé, pero tuve que dejar el experimento porque se pusieron a llorar como locuelos. No volví a intentarlo, la verdad. Después de aquella experiencia no empecé a leerles cuentos hasta alrededor de los 4 meses, creo recordar. Deben ser cuentos muy cortitos (2 a 3 minutos de lectura) y con ilustraciones bonitas y llamativas que capten su atención.

Te recomiendo que tengas dos tipos de cuentos: los que ellos pueden manipular y los que tú les vas a contar (si quieres que te duren). Los primeros han de ser muy seguros, de tela en los primeros meses y de cartón grueso y tapa dura (cartoné) un poquito más adelante. Los segundos, adaptados a cada edad evolutiva. Los iniciales deben tener poco texto y muchos dibujos sencillos, vistosos y agradables a la vista. En la categoría RECOMENDACIONES del blog tenéis un listado con los cuentos que, a través de mi experiencia y mis años de trabajo con peques de 0 a 3 años son, a mi parecer, los “imprescindibles” de cualquier biblioteca infantil. Esa lista está absolutamente abierta a nuevos descubrimientos y recomendaciones que me vayáis haciendo, por lo que irá creciendo. Obviamente cualquier cuento vale mientras les guste, trabaje conceptos y valores convenientes y sea adecuado a su edad. Y seguro que hay muchos chulísimos que no conozco.

No obstante, recapitulando, si te sientes ridícula o incómoda leyendo a tu bebé, que mira a todas partes y no te está prestando ningún tipo de atención, tranquila, es normal, es totalmente entendible. De todos modos puedes intentar técnicas para captar su atención, como cambiar de tono continuamente, señalarle las ilustraciones y nombrar los objetos o dejarle que señale o toque el cuento. Si aún así sientes que no funciona, en ese caso déjalo para más adelante, cuando su capacidad de atención y concentración hacia un estímulo o pequeña tarea, como observar y escuchar, haya aumentado, allá por los 8 meses o el año, dependerá de cada criatura.

Aunque no le leas libros, no olvides hablarle, narrarle cosas, contarle lo que estás haciendo, no importa qué edad tenga y que no te entienda, así el o la peque se irá familiarizando con los sonidos, las palabras y la cadencia de su propio idioma. Cuando te sientas más cómoda prueba entonces a leerle. Verás cómo te mira con curiosidad, cómo cambia sus expresiones a la vez que varían tus entonaciones, cómo se sorprende con el cambio de hoja, cómo observa atentamente los dibujos, incluso puede imitar algún gesto tuyo o algún sonido. Es muy emocionante ser testigo de esta evolución y de todos los avances que a partir de aquí se irán sucediendo.

Leer activa el cerebro, fomenta la atención y la concentración, desarrolla la imaginación y la creatividad...
Leer activa el cerebro, fomenta la atención y la concentración, desarrolla la imaginación y la creatividad…

Pautas recomendadas para estimular el hábito lector en niños y niñas de 0 a 3 años:

  • Al principio escoge momentos en que la o el bebé tenga satisfechas todas sus necesidades, pero sin una organización previa, simplemente cuando surja o te venga bien. Poco a poco sería bueno darle a esta actividad una entidad de momento especial, casi mágico, por lo que sería recomendable asignar un momento del día (o unos días a la semana) para los cuentos, por ejemplo, después de la merienda o antes de dormir. Si elijes hacerlo antes de dormir, esta pauta ayudará al niño o niña con el establecimiento de las rutinas y a su vez hará que se sienta más segura cuando llega la hora de dormir. Pero también es bueno tener contacto con los cuentos en otros momentos del día, por lo que es recomendable que las y los peques tengan sus “propios” libros accesibles para ellos, los que pueden manejar y manipular. También podemos llevar algún cuento en la bolsa de la calle y leerle en la sala de espera del médico, por ejemplo.
  • A las niñas y niños les encanta la repetición, por lo que es recomendable repetir cuentos. Saber lo que va a pasar les proporciona seguridad, cosa muy importante a estas edades. Con el tiempo, cuando conozcan cada libro, se adelantarán a “lo que vienen después”, cosa que además de ser divertida, les hace sentir válidos y competentes, lo cual a su vez refuerza su autoestima.
  • Leer de forma expresiva, interpretando a los personajes, cambiando el tono de la voz, pausando o acelerando el ritmo según lo requiera la lectura, favorece la atención de los y las pequeñas, a la vez que resulta más estimulante.
  • Cuando el o la peque crezca lo suficiente y sepamos que así de primeras ya no lo va a romper o a llevárselo a la boca, debemos dejar que toque el cuento y pase las páginas, siempre recordándole que debe cuidarlo. De esta manera trabajamos su autocontrol y su autonomía.
  • Si a la criatura un día concreto no parece apetecerle el “momento cuento”, o está demasiado distraída o alterada durante la lectura, no pasa nada. Lo mejor es anular esta actividad sin mayor drama, para no alterarla más y hacer otra cosa. En el caso de que sea antes de dormir, algo que le relaje (abrazo, arrumaco, acunarle, nana, etc.). La lectura no es una obligación, es una actividad para disfrutar.
  • Como en todo en la vida, es importante predicar con el ejemplo. Tener libros por casa, unos solo visibles y otros también accesibles, que nuestras hijas e hijos nos vean leer, ir con ellos a la Biblioteca asiduamente, etc., son actividades que contribuyen a generar el hábito por la lectura desde edades tempranas.

https://www.conmishijos.com/educacion/lectura-escritura/la-lectura-en-el-primer-ano-de-vida-del-bebe/

https://www.guiainfantil.com/educacion/lectura/la-importancia-de-leer-cuentos-a-los-bebes/

https://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/lectura/habitos-de-lectura-en-ninos-de-0-a-3-anos/

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Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

Madrid

contacta@mamaevapsicopedagoga.com

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Mis cuentos recomendados para 0 a 6 años: los imprescindibles para su biblioteca

Estos son los cuentos que, a través de mi experiencia y mis años de trabajo con niños y niñas pequeñas, son a mi parecer los “imprescindibles” de cualquier biblioteca infantil. Esta lista está absolutamente abierta a nuevos descubrimientos y recomendaciones que me vayáis haciendo, por lo que irá creciendo. Obviamente cualquier cuento vale mientras les guste, trabaje conceptos y valores convenientes y sea adecuado a su edad. Y seguro que hay muchos chulísimos que no conozco. ¿Cuáles me recomendáis?

LUNA. Antonio Rubio & Óscar Villán. Colección De la cuna a la luna. Kalandraka

(Y de la misma colección y los mismos autores, aunque menos famosos, los cuentos PAJARITA DE PAPEL/ COCODRILO/ LIMÓN/ CINCO/ MIAU/ ÁRBOL/ VIOLÍN/ ZAPATO/ VEO VEO)

Ideales para los más pequeños, pues tienen muy poco texto, rimado, que se puede leer con soniquete de canción.

¿UN RATÓN? /¿UNA RANA? /¿UN CARACOL? /¿UN GATO? /VEO, VEO, ¿A QUIÉN VES?. Guido Van Genechten. Colección Veo veo. Edelvives

Ideales para los más pequeños, pues no tienen texto. Son cuentos desplegables, donde vas encontrando diferentes animales.

EL POLLO PEPE. Nick Denchfield. SM

Recomendable para los más pequeños.

LA PEQUEÑA ORUGA GLOTONA. Eric Carle. Kókinos

Recomendable desde los 0 años.

EL LIBRO DE LOS ABRAZOS. Guido Van Genechten. SM

Recomendable desde los 0 años.

UN BICHO EXTRAÑO. Mon Daporta & Óscar Villán. Kalandraka

A partir de 2 años.

EL MONSTRUO DE COLORES. Anna Llenas. Flamboyant

A partir de 2 años.

EL GLOBITO ROJO. Iela Mari. Kalandraka

Libro sin texto, solo ilustraciones. Recomendable desde los 0 años.

PEQUEÑO AZUL Y PEQUEÑO AMARILLO. Leo Lionni. Kalandraka

A partir de 3 años.

¿PUEDO MIRAR TU PAÑAL? Guido Van Genechten. SM

A partir de 2 años.

¿A QUÉ SABE LA LUNA? Michael Grejniec. Kalandraka

A partir de 2 años.

LA CEBRA CAMILA. Marisa Núñez & Óscar Villán. Kalandraka

A partir de 3 años.

LA VACA QUE PUSO UN HUEVO. Andy Cutbill & Russell Ayto. Serres

A partir de 3 años.

PEQUEÑO CONEJO BLANCO. Xosè Ballesteros & Óscar Villán. Kalandraka

A partir de 2 años.

OREJAS DE MARIPOSA. Luisa Aguilar & André Neve. Kalandraka

A partir de 4 años.

ADIVINA CUÁNTO TE QUIERO. Sam McBratney & Anita Jeram. Kókinos

A partir de 2 años.

¡BESO, BESO! Margaret Wild & Bridget Strevens-Marzo. Ekaré

A partir de 1 año.

SIEMPRE TE QUERRÉ, PEQUEÑÍN. Debi Gliori. Planeta

A partir de 2 años.

CORRE A CASA, RATONCITO. Britta Teckentrup. Lóguez Ediciones

A partir de 1 año.

¿QUÉ ES EL AMOR? Davide Cali. Edelvives

A partir de 5 años.

ELMER. David McKee. Beascoa

A partir de 3 años.

LA OVEJITA QUE VINO A CENAR. Steve Smallman. Beascoa

A partir de 2 años.

MONSTRUO ROSA. Olga de Dios. Apila

A partir de 2 años.

DIEZ DEDITOS. Mem Fox & Helen Oxebury. Kalandraka

Recomendable desde los 0 años.

MAMÁ. Anna Llenas. Planeta

A partir de 3 años.

SORTEO ACTIVO DE ESTE CUENTO EN MI INSTAGRAM HASTA EL 6 DE FEBRERO DE 2021 https://www.instagram.com/p/CKhgoK1lL4w/

VIDA SECRETA DE LAS MAMÁS. Beatrice Masini. Laberinto

A partir de 4 años.

EL LÁPIZ MÁGICO DE MALALA. Malala Yousafzai & Kerascoët. Alianza

A partir de 4 años.

EN ESTE CUENTO NO HAY NINGÚN LOBO FEROZ. Lou Carter y Deborah Allwright. Picarona

A partir de 3 años.

A LOS UNOCIRNIOS NO LES GUSTAN LOS ARCOIRIS. Emma Adams y Mike Byrne. Picarona

A partir de 3 años.

YO SIEMPRE TE QUERRÉ. Hans Wilhelm. Juventud

A partir de 3 años.

LA MUÑECA DE LUCAS. Alicia Acosta, Luis Amavisca & Amélie Graux. NubeOcho

A partir de 4 años.

ÉRASE DOS VECES LA RATITA PRESUMIDA. Belén Gaudes, Pablo Macías y Nacho de Marcos. Cuatro Tuercas

A partir de 5 años.

LAS JIRAFAS NO PUEDEN BAILAR. Giles Adreae y Guy Parker-Rees. Bruño

A partir de 3 años.

HERMANOS. Ariel Andrés Almada & Sonja Wimmer. Cuento de luz

A partir de 5 años.

HIJO/HIJA. Ariel Andrés Almada & Sonja Wimmer. Cuento de luz

A partir de 5 años.

EL HILO INVISIBLE. Míriam Tirado & Marta Moreno. Penguin

A partir de 4 años.

UN COPO DE NIEVE EN EL BOLSILLO. Rachel Bright y Yu Rong. Kókinos

A partir de 2 años.

LA ARMADURA DE HUGO. Susanna Isern & David Sierra Listón. Beascoa

A partir de 4 años.

EL SECRETO DE LAS HORMIGAS. Baltasar Magro y Dani Padrón. Cuento de luz

A partir de 4 años.

SENSIBLES. Míriam Tirado & Marta Moreno. Penguin

A partir de 4 años.

EL LIBRO DE LOS CERDOS. Anthony Browne. Kalandraka

A partir de 5 años.

SI YO TUVIERA UNA PÚA. Eva Clemente & Teresa Arias. Emonautas

A partir de 5 años.

EMOCIONARIO. Cristina Núñez, Rafael R. Valcárcel, Adriana Keselman y otros. Palabras aladas

A partir de 6 años.

TU CUERPO ES TU TESORO. Margarita García Marqués & Nuria Díez Crespo. Ardilla Ediciones

A partir de 4 años.

AL FINAL. Silvia Nanclares & Miguel Brieva. Kókinos

A partir de 6 años.

ABUELITA, ¿TE ACUERDAS? Laura Langston & Lindsey Gardiner. Beascoa

A partir de 3 años.

EL RATONCITO PÉREZ. Ana Serna-Vara & Margarita Menéndez. Susaeta

A partir de 3 años.

POR CUATRO ESQUINITAS DE NADA. Jérôme Ruillier. Juventud

A partir de 3 años.

CREO EN TI. Anna Morató García, Brenda Figueroa, Marina Pérez y Mape. Beascoa

A partir de 4 años.

EL HOMBRE DEL SACO. Josep M. Jové & Tha. La Galera

A partir de 6 años.

¿POR QUÉ NO VIVIMOS PARA SIEMPRE? Katie Daynes & Christine Pym. Usborne

A partir de 4 años.

TURLUTUTÚ ¡VAYA CUENTO! Hervé Tullet. Kókinos

A patir de 3 años.

DE MAYOR QUIERO SER… FELIZ. Anna Morató García & Eva Rami. Beascoa

A partir de 4 años.

LLAMA DESTRUYE EL MUNDO. Jonathan Stutzman & Heather Fox. La casita roja

A partir de 3 años.

Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

Madrid

contacta@mamaevapsicopedagoga.com

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Cero pantallas para bebés: qué dice la ciencia y cómo aplicarlo en la vida real

Catherine L´Ecuyer en el
canal de youtube AprendemosJuntos de BBVA

La televisión, el teléfono móvil, la consola de videojuegos, el ordenador, el ipad, etc., pueden generar efectos muy negativos en el desarrollo neurológico, emocional e intelectual de los y las menores. Mientras les bombardean estímulos visuales y sonoros, las criaturas se alienan y dejan de ejercitar capacidades tan importantes, especialmente en edades tempranas, como son la creatividad, la imaginación, la relación interpersonal, la actividad física, la observación y análisis de fenómenos reales, entre otras. Una exposición prolongada en el tiempo a estos dispositivos puede causar el atrofiamiento de estas capacidades. Entre las consecuencias devastadoras que el uso de dispositivos electrónicos pueden generar en tu peque están: pasividad, dificultades en el desarrollo intelectual, el aprendizaje y las habilidades sociales, problemas del sueño (horarios irregulares, pesadillas y terrores nocturnos), riesgo de obesidad, adicción, problemas de nerviosismo y, en algunos casos, de hiperactividad, daños en la capacidad de atención, dificultades en la adquisición y el desarrollo del lenguaje, problemas de agresividad e impulsividad, etc.

Los contenidos y el ritmo deben ser adecuados a la edad
Los contenidos y el ritmo deben ser adecuados a la edad

Como profesional de la educación siempre he estado radicalmente en contra de la exposición de las y los menores a la televisión, las consolas o los móviles. Como madre por supuesto también lo estoy. Antes de serlo juraba y aseguraba que NUNCA JAMÁS mis hijos verían nada a través de una pantallita hasta que no cumplieran al menos 4 años de edad. Pero la realidad, el día a día con dos niños de más de año y medio especialmente movidos y el vivir en mis propias carnes no poder hacer literalmente nada excepto vigilar que no se maten y consolar sus caídas o sus frustraciones por no poder, por ejemplo, tirar de un cable o trepar a la mesa, me ha hecho flexibilizar un pelín mi visión. Un poquito de Baby tv o de música infantil a través de youtube para poder ir al baño o para calmarles antes de comer mientras termino de cocinar, no todos los días, por supuesto, pero sí en algún momento de crisis, ahora no me parece «tan espantoso».

Escoge programas no violentos y con ritmo lento para los pequeños. Eestablece tiempos y horarios para la exposición a las pantallas de los mayores
Escoge programas no violentos y con ritmo lento para los pequeños. Eestablece tiempos y horarios para la exposición a las pantallas de los mayores

Por supuesto está en mi mano como adulta responsable intentar no utilizar este recurso nunca y, si lo hago, controlar los tiempos de exposición y los contenidos. También depende de mí buscar alternativas y preparar contenidos u administrar y ofrecer diferentes materiales para mantener entretenidos a mis hijos.

Supervisa a tus hijos/as y fomenta el pensamiento crítico
Supervisa a tus hijos/as y fomenta el pensamiento crítico

Todos sabemos que ponerle delante una pantalla a tu hija o hijo te deja libre para hacer cualquier quehacer diario: cocinar, limpiar, poner una lavadora… No te castigues ni te sientas mala madre/padre por hacerlo esporádicamente o un día que «ya no puedes más», pero es muy importante que tengas claro que no debes abusar de ello. NO DEBES DEJAR QUE LAS PANTALLAS EDUQUEN A TU HIJO O HIJA.

Predica con el ejemplo: limita tus tiempos frente a las pantallas
Predica con el ejemplo: limita tus tiempos frente a las pantallas

Por otro lado, si acudo a casa de unos amigos con hijas o a una fiesta infantil y tienen puestos los “cantajuegos” en la tele, yo personalmente no me voy a marchar por este hecho. Si me preguntan o sale el tema daré educadamente mi opinión, pero valoro más la interacción de mis hijos con otras criaturas que el daño que pueda hacerles en ese momento concreto la pantalla en cuestión. Máxime cuando en estos casos no suelen prestarle demasiada atención, ya que resultan más llamativas las y los iguales y la interrelación con ellos. Otra cosa es que tuvieran puesta una peli de acción… Lo mismo ocurre si delegamos en las abuelas o abuelos el cuidado de nuestros retoños en alguna ocasión. Si en un momento de desesperación recurren a la tele o al móvil para tranquilizarlos, ya que no tienen por qué contar con tantos recursos como nosotras, pues tampoco creo que debamos echarles nada en cara. Al fin y al cabo no son ellas quienes deben educar a nuestros cachorros. Bastará con que les orientemos sobre qué cosas ponerles y cuáles no, pedirles que limiten el tiempo y que esto no se convierta en una rutina.

No utilizar pantallas en los momentos de las comidas
No utilizar pantallas durante las comidas
No debe haber pantallas en los dormitorios de los menores
No debe haber pantallas en los dormitorios de los menores

Vivimos en la era digital, a todos nos gusta hacer fotos y grabar vídeos de nuestras criaturas para el recuerdo. No ocurre nada por mostrarle a las y los peques un día un vídeo en el que salen ellos mismos o sus primas que viven lejos, por ejemplo. Hay personas muy radicales con estos temas, pero la tecnología tiene cosas positivas. Desde el respeto a todas las posturas opino que los extremos, hacia un lado o hacia el otro, nunca fueron buenos. No ser más papistas que el papa y usar el sentido común son dos cosas que siempre he aconsejado y aconsejaré.  

En resumen, por sintetizar todo lo expuesto:

¿Cuándo se deben utilizar pantallas con menores de 2 años? Nunca o lo menos posible.

¿Desaconsejo su uso? Sí, aunque yo las utilizo esporádicamente.

¿Ocurre algo si alguna vez y por un corto período de tiempo tu bebé se expone a las mismas? No, no pasa nada. Tampoco va a colapsar, ni convulsionar, ni se va a poner enfermo. 

A continuación os comparto una tabla orientativa sobre la conveniencia de la exposición diaria a los diferentes tipos de pantallas por edades, basada en las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, por si os resulta de utilidad:

Tabla de recomendación de horas de los niños ante pantallas de la Academia Americana de Pediatría.
0-2 años: NADA
Tabla de Recomendación de horas delante de pantallas de la Academia Americana de Pediatría

En su día colaboré en este vídeo de una campaña de la compañía de telefonía Orange en la que se aborda la el papel de las madres y los padres en el uso responsable de las tecnologías por parte de los y las menores.

Por un uso Orange de la tecnología

«La mejor preparación para el mundo online es el mundo real.»

Catherine L´ecuyer

Los niños no deben tener ningún acceso a las pantallas hasta el año y medio o los dos años de edad y pasar una hora como máximo frente a ellas entre los tres y los cuatro años, aunque menos tiempo es mejor, según nuevas recomendaciones emitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Organización mundial de la salud
https://www.efe.com/efe/espana/portada/cero-pantallas-hasta-dos-anos-y-maximo-1-hora-para-ninos-de-entre-3-4/10010-3960074#:~:text=Los%20ni%C3%B1os%20no%20deben%20tener,de%20la%20Salud%20(OMS).

https://www.sabervivirtv.com/pediatria/las-pantallas-interfieren-en-la-salud-de-los-ninos_2497

https://www.healthychildren.org/Spanish/news/Paginas/aap-announces-new-recommendations-for-childrens-media-use.aspx

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Posparto y salud mental: por qué la recuperación emocional puede llevar más de dos años

Leo y Bruno neonatos mamando
Bruno y Leo recién nacidos

El puerperio (esa etapa por la que pasa la mamá inmediatamente después del parto y que se alarga en el tiempo entre cuarenta y cinco días y un año, incluso dos o tres según algunas corrientes) es muy duro, más de lo que el común de los mortales se cree. Todo el mundo se centra en la embarazada y su bienestar, conscientes de la importancia de esta etapa, pero tras dar a luz la mujer se encuentra mucho más vulnerable y frágil. Necesita mucha más ayuda y apoyo y a nadie parece importarle demasiado. En esta etapa la sociedad se centra en el bebé, en su confort y su felicidad, pero muy pocos parecen acordarse de la madre. El gran bajón hormonal, que es una pasada (yo había leído sobre el tema pero no imaginaba que era tan bestial hasta que lo experimenté en mis propias carnes), los vaivenes emocionales asociados a dicho reajuste hormonal, los nervios de la crianza, el sentimiento de culpa derivado de todo lo anterior (que ya no te abandonará hasta que tus retoños se jubilen, supongo…), los dolores físicos por las secuelas del parto o la cesárea, eso si no hay complicaciones, la preocupación por hacerlo todo lo mejor posible, máxime cuando se es primeriza, la angustia por los problemas asociados a la lactancia, la falta de sueño, el cansancio, o más bien el agotamiento permanente… Todo ello es un cóctel molotov que contribuye a favorecer la inestabilidad emocional que ya de por sí tiene esta etapa asociada y que en algunos casos incluso puede derivar en trastorno ansioso de la madre, depresión post parto y otras dolencias de no menor importancia.

La sociedad, sus estereotipos y el machismo subyacente a todos ellos, nos empujan a restar importancia y a silenciar esta etapa de la maternidad. Se vende y se intenta imponer la idea de que la mujer tiene que estar estupenda tanto física como mentalmente al segundo y medio de dar a luz, algo contra natura, nada más lejos de las posibilidades reales. Todas conocemos a la famosita de turno que nos muestra su espléndida figura al salir del hospital, perpetuando esta falsa imagen inalcanzable para las mujeres reales. Afortunadamente cada vez son más las mujeres que apuestan por la naturalidad, por la verdad, por mostrar nuestra realidad sin adornos ni filtros. Me viene a la cabeza la preciosa y polémica foto de Meghan Markle con su barriga post parto en la presentación oficial de su bebé junto a su marido, el príncipe Harry, a los dos días de dar a luz. Lo preocupante del asunto es que ese hecho causara tanto revuelo y tantas opiniones enfrentadas. Por mi parte, no puedo dejar de aplaudir ese “transgresor” acto. Y me inquieta sobremanera el hecho de que nuestras criaturas, nuestras y nuestros adolescentes, que no saben apenas nada sobre el postparto, para los que esas famosas que venden perfección son, de alguna manera, un referente, se formen pensando que lo normal, lo correcto y lo esperable es que al día siguiente de dar a luz una mujer esté como si nada en todos los sentidos y que el o la bebé sea solamente un apéndice apenas molesto al que sólo hay que dar de comer y poner a dormir como a una muñeca. Nada más lejos de la realidad. En una sociedad en la que la juventud está inmersa en la cultura de lo inmediato, de lo fácil, ¿es esa la imagen de la maternidad que queremos transmitirles? ¿Así es como queremos promocionar el esfuerzo y el respeto por la figura materna, ocultando la realidad en una sociedad que infravalora el sacrificio? Mi opinión es que el postureo está bien para el Instagram pero no para las lecciones vitales. Flaco favor les hacemos…

¿Que puede haber mujeres a las que apenas afecte el puerperio? Claro, como también puede haber mujeres que recuperen muy rápidamente su figura tras dar a luz: una rutina deportiva anterior, un adecuado trabajo físico previo, durante y posterior al parto, una buena genética, un embarazo con poco aumento de peso, o la combinación de algunos de estos factores, favorecen que así sea. Pero, como todas sabemos, son los menos de los casos. ¿Por qué, entonces, usar como adalid de una regla a su excepción? Es como decirnos a todas “eh, gordas, defectuosas, inestables, así es como deberíais ser”.

Así que si eres madre reciente o lo vas a ser en breve debes saber que tras el subidón de hormonas (estrógenos y progesterona, entre otras) que experimentas durante el embarazo vendrá inevitablemente un bajón, además de forma rapidísima y “sin anestesia”, en las horas posteriores al alumbramiento. Cierto es que mientras des el pecho, aunque sufrirás igualmente las consecuencias del postparto, estarás bajo la influencia de las hormonas prolactina y oxitocina, que te mantendrán en una especie de estado de semi-felicidad permanente a pesar del resto de síntomas.

La sociedad, sus estereotipos y el machismo subyacente a todos ellos, nos empujan a restar importancia y silenciar el puerperio y sus consecuencias
La sociedad, sus estereotipos y el machismo subyacente a todos ellos, nos empujan a restar importancia y silenciar el puerperio y sus consecuencias

Estos son algunos de los signos del puerperio que puedes experimentar:

  • Ansiedad por la separación, aunque sea por breves espacios de tiempo, del bebé.
  • Perdida de interés sexual.
  • Pérdida de interés en otras actividades que antes podían considerarse divertidas: tomar algo con amigos, ir al cine, ir de compras…
  • Sentimientos de culpa recurrentes, derivados de las continuas dudas sobre ti misma como madre.
  • Extremada sensibilidad y sentimientos de tristeza, pena o angustia relacionados con el bebé, la maternidad y a veces sin una causa clara…
  • Cansancio físico y mental e irritabilidad derivada de éstos.
  • En algunos casos más graves puedes experimentar estrés postraumático, ansiedad o depresión postparto.

Claves para afrontar mejor el puerperio:

  • Debes ser consciente de que no puedes hacer nada por evitarlo. No puedes controlar los procesos químicos que desencadenan el embarazo y el parto ni sus consecuencias en tu mente ni tu ánimo.
  • Conocer la existencia de esta realidad te ayudará a afrontarla más positivamente y con menos miedo. Al menos ya sabrás qué es lo que te está pasando y por qué. Y, tranquila, tarde o temprano pasará.
  • Es importante llegar al puerperio lo más tranquila y calmada mentalmente que se pueda. Así que aparta de tu entorno y de tu mente, cuando el parto esté próximo, todo lo que te aleje de esa paz.
  • Es conveniente que satisfagas lo más plenamente posible el síndrome del nido con anterioridad al momento del parto. El orden y la organización siempre son buenos aliados. No hagas caso de las personas que te digan que dónde vas, que te estás adelantando, que ya tendrás tiempo o, esto lo odio, que no empieces demasiado pronto “por lo que pueda pasar…” Disfruta del embarazo desde el minuto 1 y si te hace ilusión y te apetece ir preparando cosas desde los primeros meses, obviamente usando la cabeza y el sentido común (no compres vestidos si aún no sabes si será niño o niña, a no ser que quieras que tu hijo los lleve), hazlo. No te dejes influenciar por las opiniones de los demás.
  • Mantén una buena comunicación con tu pareja, es esencial.
  • Busca una confidente, un amigo con quien poder hablar honestamente y desahogarte.
  • También tener a alguien cercano que haya pasado por lo mismo recientemente te será de mucha ayuda. Esta persona puede ser la misma u otra diferente a la del punto anterior. Además de darte consejos y despejar dudas, nadie mejor que ella podrá entender qué te está ocurriendo. Sentirnos escuchadas y comprendidas es fundamental para nuestro bienestar en estos momentos. En mi caso la ayuda de mi hermana, que fue mamá de mi sobrina mayor un año antes, fue de vital importancia.
  • Entiende que tus preocupaciones y prioridades cambiarán, que te convertirás en otra versión de ti misma, y tómate tu tiempo para aceptarla.
  • Asume que tu vida en general y tu vida de pareja nunca volverán a ser las mismas que antes de ser madre.
  • Tómate un tiempo para ti todos los días. No tiene por qué ser mucho, dependerá del momento y de las circunstancias, pero es importante que tengas unos instantes para estar contigo misma, para cuidarte: un baño, un pequeño paseo, un ritual de belleza… Lo que sea, pero tú sola. Cuanto más te escuches y más consciente seas de tus necesidades, más podrás hacer por satisfacerlas y más feliz serás. Cuanto más feliz estés, más feliz será tu bebé. Las criaturas perciben mucho más de lo que creemos. Si tú estás bien, tu hijo o hija estará bien.
  • Acepta que no eres menos válida por no ser infalible. Aprende a pedir ayuda cuando la necesites. Seguro que hay mucha gente dispuesta a ayudarte y a veces no lo hace por desconocimiento, no por falta de interés. No esperes que los demás sean adivinos. Tú no tienes superpoderes, el resto tampoco.
  • No seas demasiado exigente contigo misma. Seguro que cometerás errores, pero recuerda que estás aprendiendo a ser madre sin período de pruebas y es también seguro que lo haces lo mejor que puedes. Permítete fallar, es humano.
  • Toma consciencia de que eres un ser maravilloso que ha dado vida a otros. No hay nada más mágico y especial. Respeta lo valiosa que eres. Respeta los tiempos que tu mente y tu cuerpo necesitan.

Respecto a mi experiencia personal como puérpera, cumplí todos los ítems. Es más, después de 19 meses del nacimiento de mis hijos, aún cumplo algunos. Todavía, y no me avergüenza decirlo, siento que no he terminado de recuperarme de las secuelas emocionales que deja el proceso de la maternidad. Físicamente tampoco. Después de engordar más de 25 kilos en el embarazo (ahí dejé de contar) a día de hoy no soy capaz de quitarme los 3,5 kilos que me sobran para pesar lo que pesaba antes del embarazo. Tampoco hago absolutamente nada para perderlos, todo sea dicho de paso. No me gusta el deporte, más bien el ejercicio físico me da alergia. Si a eso le sumas cargar con dos morlacos durante todo el embarazo, al final concretamente de 2,950 kilos, el uno y 3,100 kilos, el otro, las probabilidades de sufrir una diástasis abdominal (lesión que ocurre cuando los músculos rectos del abdomen se separan en exceso y se daña el tejido conectivo que los envuelve) que no se recupera totalmente de forma espontánea eran bastante elevadas; ocurre en un porcentaje muy alto de los embarazos gemelares. Ha mejorado mucho, ni que decir tiene, pero como tengo aparcados los hipopresivos (hice durante un par de meses el año pasado pero lo dejé…) todavía me queda algo de barriga, unos 2 cm de distensión. Preferiría no tenerla, esa es la verdad, pero tampoco he tenido mucho tiempo de reparar en ella. Ahora empieza a inquietarme, pero el auténtico problema creo que está más en mi cabeza que en mi cuerpo. He sido madre, mi cuerpo es maravilloso por ello. A pesar de las batallas internas y las imposiciones sociales, ese es el mensaje que debe prevalecer.

Por otro lado os cuento que si ya de por sí el momento vital del puerperio es complicado, en mi caso se acentuó al ser dos peques y no uno (no quiero imaginar las mamis de trillizas, cuatrillizos, quintillizas, y más…). A esto hay que sumarle que a los 15 días exactos de vida de mis retoños su padre y yo nos embarcamos en una mudanza sin apenas ayuda. El cambio de casa se nos complicó y al final no lo pudimos realizar antes del parto. Así que todas mis ilusiones e ideas para la habitación de mis mellis se fueron al garete y me tuve que conformar con un rinconcito en el salón de nuestra antigua casa. Por tanto mi síndrome del nido se vio satisfecho en un porcentaje muy bajo… Además con la panorámica de una mudanza en ciernes, las preocupaciones típicas de un parto gemelar (se podía adelantar en cualquier momento, si pasaba de la semana 38 había que provocarlo, íbamos a intentar que fuera natural pero podía acabar en cesárea de urgencia, como finalmente ocurrió)… Lo de llegar al parto lo más tranquila y en calma posible tampoco es que se cumpliera del todo. Vamos, que en este caso os puedo decir “haced lo que digo y no lo que hice”.

En definitiva, como he comentado antes, aún estoy experimentando las consecuencias de mi propio proceso de maternidad y sus circunstancias, ansiedad incluida. Cada mujer vive su propio proceso, algunos no serán tan fáciles como otros, pero rodearte de los apoyos necesarios y contar con los conocimientos y las herramientas apropiadas harán de este viaje algo mucho más llevadero.

https://www.elpartoesnuestro.es/informacion/posparto/que-es-el-puerperio-cuanto-dura

https://www.elpartoesnuestro.es/informacion/posparto/cambios-hormonales

https://www.mamavaliente.es/2018/10/18/diastasis-abdominal-recupera-tu-abdomen-sin-cirugia/

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Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

Madrid

contacta@mamaevapsicopedagoga.com

Publicado en ¿Quién es Mamá Eva?

Cómo nace este proyecto

Hago talleres, divulgo, escribo, asesoro, sé de narcisismo y psicopatía, aprendo, tengo perspectiva de género, soy feminista

Mi nombre es Eva Hernández Hernanz. Nacida en Zamora pero de ascendencia asturiana, en 2004 me licencié en Psicopedagogía en la Universidad de Salamanca, en la que también obtuve el título de Maestra de Educación Infantil. Lo mío siempre fueron la infancia, la educación y la psicología. Soy una mente inquieta (PAS y altas capacidades), sedienta de conocimientos, y una apasionada del cerebro humano y del funcionamiento psicológico y social de las personas. Me fascina cómo el ser humano aprende y se corrompe y me interesan muchísimo los procesos psicológicos y todos los misterios de la mente. Soy consciente del gran impacto que la infancia de una persona tiene en su desarrollo y en su forma de relacionarse y desenvolverse en la vida adulta.

Después de trabajar y residir un par de años en Castellón, cosas de la vida, me trasladé a la Comunidad de Madrid, donde llevo viviendo desde el año 2006 hasta la actualidad. En la capital he ejercido, entre otros trabajos, como educadora infantil, psicopedagoga y, entre 2009 y 2017, como directora de dos escuelas infantiles públicas del Ayuntamiento. En 2017 decidí hacer un parón en mi carrera y centrarme en conseguir el que sería mi mayor logro en la vida: ser madre. En enero de 2019 nacerían mis dos angelitos.

Dieciocho meses después, tras dedicarme enteramente al cuidado y la crianza de mis hijos por voluntad propia, decidí retomar mi vida profesional. Igual que sentí en 2017 que era el momento de decir “hasta luego, Mari Carmen”, al año y medio del nacimiento de mis hijos, después de un duro y complicado proceso personal, también sentí que era momento de un cambio.

Ser madre, aunque suene a topicazo, es lo mejor que me ha pasado en la vida, pero también me la ha cambiado por completo. Aceptar y asumir estos cambios es un proceso complicado por el que cada una ha de transitar a su manera. Pero si en ese camino una se siente acompañada, la experiencia puede verse reforzada en positivo. Con este fin nació @mamáevapsicopedagoga. Como psicopedagoga, quería aportar un punto de vista profesional, unas herramientas y unas teorías más o menos claras, aunque siempre abierta a nuevos aprendizajes, aportaciones y corrientes. Como madre, con sus miedos, sus dificultades y sus defectos que, aún conociendo “lo que NO hay que hacer”, a veces lo hace y no pasa nada, quería aportar una visión más humana y real de la maternidad y la crianza. Una cosa es lo que la Eva psicopedagoga haría y otra lo que la Eva madre hace. A veces son la misma cosa, pero en ocasiones una y otra difieren. La vida no es perfecta. La maternidad tampoco.

Poco después de crear @mamáevapsicopedagoga, sufrí una metamorfosis importante. Comencé a tomar consciencia de ser víctima de abuso narcisista y emprendí un largo camino sin retorno. Ha sido muy duro, aún lo es. Pero, a día de hoy, estoy en disposición de poder ayudar a otras mujeres y madres que están pasando una situación similar a la que yo atravesé, a RENACER como yo lo hice. Si es tu caso, bienvenida. Coge mi mano, no te soltaré. Ya no tienes que volver a sentirte sola.

Para saber un poquito más de mí, puedes ir a la sección «Acerca de mí» o pinchar aquí.

Licenciada en Psicopedagogía. Profesional PAS certificada.

Eva H. Hernanz

Madrid

contacta@mamaevapsicopedagoga.com